Caso Paulina Lebbos: la amiga admitió haber encubierto el crimen

Por NewsITe
A casi dos décadas del crimen de Paulina Lebbos, un giro judicial sacude nuevamente a Tucumán. Virginia Mercado, quien fuera la mejor amiga de la joven asesinada en febrero de 2006, reconoció haber encubierto el caso mediante mentiras y omisiones clave ante la Justicia. La admisión se produjo en el marco de un juicio abreviado realizado de manera virtual, en el que la fiscalía y la defensa alcanzaron un acuerdo sometido a la consideración del juez Patricio Prado.
Mercado había quedado marcada en la causa como la última persona que vio con vida a Paulina, antes de que la joven desapareciera y luego fuera hallada sin vida, con signos de tortura, en las afueras de San Miguel de Tucumán. Durante la audiencia, la imputada se limitó a responder las preguntas del magistrado con extrema brevedad y manifestó que no deseaba agregar nada más a lo ya declarado, según reconstruyeron medios locales.
El acuerdo prevé una pena de tres años de prisión en suspenso por el delito de encubrimiento agravado, una figura que contempla la obstrucción deliberada de la investigación mediante falsos testimonios y ocultamiento de información relevante. El juez Prado dispone ahora de un plazo de 10 días hábiles para homologar o rechazar el entendimiento alcanzado entre la acusación y la defensa.
Mentiras, omisiones y un testimonio bajo sospecha
El núcleo de la acusación contra Mercado remite al juicio oral de 2018, donde declaró en calidad de testigo. En esa instancia, brindó una versión que luego fue cuestionada por inconsistencias y contradicciones, especialmente en lo referido a los horarios de salida del departamento que ambas compartían y a su vínculo con César Soto, ex pareja de Paulina y uno de los principales sospechosos del crimen.
De acuerdo con la imputación, Mercado no sólo minimizó o tergiversó datos sensibles, sino que también afirmó desconocer a Soto, pese a los elementos que daban cuenta de un contacto previo. Estas incongruencias fueron interpretadas por la fiscalía como parte de una “conducta deliberada” para entorpecer el esclarecimiento del caso, y no como simples fallas de memoria producto del paso del tiempo.
- Falsas declaraciones sobre los horarios en que Paulina salió del departamento.
- Negación del conocimiento de César Soto, principal sospechoso del caso.
- Omisión de detalles considerados clave para reconstruir las últimas horas de la víctima.
Un caso emblemático que sigue interpelando a Tucumán
El crimen de Paulina Lebbos, ocurrido en 2006, se convirtió en uno de los expedientes más sensibles de Tucumán y del país, tanto por la brutalidad del hecho como por las sospechas de encubrimiento institucional que lo rodearon. La familia de la joven, en particular su padre, Alberto Lebbos, denunció durante años maniobras políticas y policiales destinadas a desviar la pesquisa y proteger a responsables con poder.
En ese contexto, la confesión de Mercado fortalece una línea de investigación que apuntaba a una red de silencios y complicidades. Su reconocimiento de haber mentido y omitido información en el juicio de 2018 no sólo afecta su situación personal, sino que también reabre interrogantes sobre el rol de otros actores que habrían colaborado para que la verdad tardara tanto en emerger.
“No fue un olvido, fue una conducta deliberada”, sostuvieron los acusadores al describir las declaraciones de Mercado en el juicio de 2018.
Mientras se espera la decisión del juez sobre la pena acordada, organizaciones de derechos humanos y sectores de la sociedad tucumana insisten en que el caso Lebbos sigue siendo una herida abierta. Reclaman que el avance judicial no se limite a los testimonios individuales, sino que alcance a todos aquellos que, por acción u omisión, contribuyeron a encubrir el femicidio de Paulina.

