En exclusiva, se analizó el audio el cual revela el grado de improvisación del equipo a cargo de cuidarlo.

Diego Armando Maradona murió el 25 de noviembre del 2020. Su externación se había realizado el 11 de noviembre. Un día antes, varias personas cercanas participaron de una conversación en la que se discutió cómo sería su cuidado en casa.
Entre los involucrados estaban Jana, Gianinna y Dalma Maradona, Verónica Ojeda, el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, el ex abogado Víctor Stinfale, Maximiliano Pomargo (asistente de Diego), Nicolás Taffarel (masajista), y Rodolfo Benvenuti (médico).
El estado de salud y el equipo médico
Maradona había sido operado de un hematoma subdural y sus hijas, junto con Ojeda, lo pusieron en manos de un grupo de profesionales. Sin embargo, los compromisos asumidos por el equipo no se cumplieron. Noticias Argentinas accedió a los audios del encuentro, que reflejan improvisación en la organización del cuidado.
Jana Maradona explicó que Diego recibiría atención médica 24/7 y pidió coordinar las visitas para evitar desorden. Dalma coincidió en la importancia de la organización y en priorizar el bienestar de su padre.
Cosachov y el plan farmacológico
Agustina Cosachov detalló que se pidió personal especializado, como enfermeros y acompañantes terapéuticos, para supervisar la medicación. También mencionó que el plan debía ser ejecutado por profesionales capacitados.
Cinco años después, dos enfermeros, Ricardo Almirón y Dahiana Gisela Madrid, están imputados por homicidio simple con dolo eventual, al igual que Mariano Perroni, responsable de coordinar la atención domiciliaria.
Elección del tipo de internación
Jana contó que había dos opciones: internación en un centro o domiciliaria. Optaron por esta última como mejor alternativa. Dalma y Verónica Ojeda estuvieron de acuerdo.
Leopoldo Luque advirtió sobre posibles frustraciones en el tratamiento por la actitud de Maradona, y recalcó que lo más importante era mejorarle la calidad de vida dejando de lado conflictos personales.
Rodolfo Benvenuti opinó que Diego necesitaba un equipo multidisciplinario con experiencia en adicciones. Cosachov sumó que era necesario un neurólogo para una evaluación más profunda.
Víctor Stinfale sostuvo que debía haber profesionales con carácter para manejar la situación y que no era suficiente con un asistente dándole pastillas. Insistió en contar con personal calificado las 24 horas.
La necesidad de contención y vigilancia
Carlos Díaz, psicólogo, remarcó que Maradona debía estar con vigilancia constante. Benvenuti agregó que la contención al llegar a casa sería clave para su recuperación.
Todos coincidieron en que lo más importante era el trabajo terapéutico continuo y la presencia permanente de un médico clínico durante la internación domiciliaria.

