‘Caso Lourdes Fernández’ y el valor de vínculos y redes de sostén que actúan contra la violencia de género

QUÉ PUEDE HACER EL ENTORNO DE LAS VÍCTIMAS ANTE ESTAS SITUACIONES

“La mamá de Lourdes y su amiga Lissa hicieron algo muy valiente, que fue intervenir y no dejarla sola pese a los intentos del agresor, que justamente buscaba aislarla. Esa intervención fue clave. ¿Qué pasa con las instituciones que deberían llegar antes? ¿Qué pasa con los dispositivos, con las políticas públicas?”, observó en diálogo con EL NORTE la psicóloga social Érika Martínez. “Hay vínculos que salvan, a diferencia del Estado que muchas veces está ausente”, notaron desde la Multisectorial de Mujeres de San Nicolás.

De la redacción de EL NORTE
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El miércoles pasado, Mabel López —la madre de Lourdes Fernández, cantante de Bandana conocida como Lowrdez— realizó una denuncia en la que afirmaba que no sabía nada de su hija desde el 4 de octubre y mencionó en su escrito a Leandro García Gómez. El empresario había sido pareja de la cantante y ella lo había denunciado en noviembre de 2022 por violencia de género. Recientemente había vuelto a radicar otra denuncia por la misma problemática. En el contexto de preocupación por la situación, su amiga Lissa Vera declaró ante la Justicia sobre las denuncias que pesaban contra la expareja por violencia de género. “Prefiero que Lourdes se enoje conmigo que después lamentarme frente a un cajón (…) La prefiero ofendida y viva, que contenta y muerta”, expresó. Con el inicio de averiguación de paradero, efectivos policiales fueron hasta el departamento de González García, en el barrio porteño de Palermo. Allí, el empresario negó saber dónde estaba la artista, dijo que ya no eran pareja y no dejó entrar a los agentes a su vivienda porque no tenían una orden de allanamiento firmada por un juez. Con la orden judicial, horas después, la División Investigaciones tuvo que ingresar por la fuerza. Finalmente, fue detenido el jueves a la noche luego de que la policía hallara en su departamento a Lourdes Fernández. El viernes fue imputado por privación ilegítima de la libertad y se negó a responder preguntas ante el juez. Referentes locales contra la violencia hacia las mujeres reflexionaron consultadas por EL NORTE sobre la importancia de los vínculos y las redes de sostén que proporcionan elementos clave ante esta problemática. 

VISIBILIDAD MEDIÁTICA 

Hace pocos días la periodista deportiva Agustina Peñalva denunció por acoso y hostigamiento en sede judicial al economista, periodista y escritor Walter Graziano. También lo hizo frente a una cámara, por miedo. Se trata de casos en los que la visibilidad mediática presiona a las autoridades a accionar contra la violencia de género, de cierta manera. Aun así, en la situación de Lourdes, la Justicia tardó más de 12 horas en autorizar un allanamiento. ¿Pero qué pasa con las mujeres que esperan respuestas sin micrófonos o redes de apoyo? 

Antes de ser detenido, González García salió de su departamento y fue hasta un kiosco. En el trayecto fue seguido por los móviles de televisión y habló con los periodistas que le preguntaban por la artista. “No tengo ganas de decir cuándo fue la última vez que hablé con ella”, afirmó. Luego se quejó porque “allanaron mi domicilio tres veces sin ninguna orden, la policía me patoteó”. “Lourdes está en la casa de una amiga en la provincia de Buenos Aires. No tengo el GPS. Sé que está ahí porque me lo dijo una amiga de ella y ya lo avisó al juzgado. Está donde ella quiere estar”, soltó. Sin embargo, en la noche del jueves, tras una orden judicial, la policía allanó su domicilio y encontró allí a Lourdes Fernández, algo que él había negado. La cantante fue trasladada al Hospital Fernández y se dispuso la detención del empresario. Los efectivos lo encontraron poco después, oculto en el interior de un placard. El hombre se resistió y trató de escapar por una ventana que daba al pulmón del edificio, pero lograron apresarlo. “Ella no quería salir”, afirmó en una audiencia que se realizó a través de la plataforma Zoom, con el acusado conectado desde su lugar de detención. El caso está en manos del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 13 y la Fiscalía N° 43. 

“LAS MUJERES SALVAN, ¿Y EL ESTADO?”

 “La mamá de Lourdes y su amiga Lissa hicieron algo muy valiente, que fue intervenir y no dejarla sola pese a los intentos del agresor, que justamente buscaba aislarla. Esa intervención fue clave, porque muchas veces la red de apoyo logra ver lo que la propia víctima no puede reconocer, debido al daño psicológico, la manipulación y la dependencia emocional que genera la violencia; esas mujeres podían ver lo que ella no y la importancia de intervenir. En los hechos y en la práctica, las mujeres son las que están. Tus amigas son las que te salvan, aunque no es un punto que deberíamos romantizar ni mucho menos festejar. ¿Qué pasa con las instituciones que deberían llegar antes? ¿Qué pasa con los dispositivos, con las políticas públicas? Porque si seguimos dependiendo de nuestras redes para sobrevivir a la violencia o para poder salir de esas situaciones, quedamos expuestas a un riesgo aún mayor. En este caso, Lourdes era una persona famosa, al igual que Lissa, y eso probablemente hizo que su historia tuviera más alcance. Pero si pensamos en la cantidad de femicidios que se siguen cometiendo hoy en día, quedamos reducidas al trabajo de las amigas y no sería justo. Obviamente, las redes que nos contienen son muy importantes: son amorosas, esenciales y muchas veces lo único que nos sostiene. Pero también son el reflejo de los malabares que seguimos haciendo las mujeres, producto de un abandono del Estado, de un abandono estructural que nos deja solas, haciéndonos nosotras mismas el trabajo de pensar cómo cuidarnos, en lugar de poder simplemente vivir nuestras vidas sin violencia. Si bien nuestras amigas nos salvan, no debería hacer falta que alguien nos salve. Ser mujer no debería ser un factor de riesgo en nuestro país”, evaluó en diálogo con este medio la psicóloga social Érika Martínez.  

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“Hay vínculos que salvan, a diferencia del Estado que muchas veces está ausente. Las organizaciones que ayudan, las voluntarias que se ocupan de abusos y violencia, de consumo problemático, de educación y salud, de los comedores. Hay muchas redes, familias, vecinos, que generan mucha empatía y acompañamiento. En contraparte, los discursos de odio que vienen de arriba hacia abajo calan profundo”, manifestaron desde la Multisectorial de Mujeres de San Nicolás.

HERRAMIENTAS   

Martínez proporcionó una serie de herramientas para las personas que conforman el entorno de una mujer que está atravesando una situación de violencia de género:  

– No dejarla sola. El aislamiento es el entorno ideal para el agresor.

– No juzgar. Escucharla las veces que sean necesarias. – Armar red. Porque a veces la víctima se sobrecarga y no sabe cómo actuar.

– Elaborar un plan de emergencia: pensar qué hacer ante una situación crítica, a quién llamar, adónde acudir.

– Involucrar al Estado, que es el responsable y quien tiene las herramientas y recursos para actuar mediante áreas de género o referentes institucionales que pueden intervenir.

– Denunciar. Ya sea directamente al agresor o recurriendo a espacios de orientación y acompañamiento como la Comisaría de la Mujer o la Línea 144.

Ante una situación de violencia no es necesario ser la víctima para intervenir: cualquier persona puede denunciar, incluso de forma anónima. Las denuncias se pueden realizar en comisarías, fiscalías, la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) o llamando a la Línea 144, disponible las 24 horas.

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