Investigan graves fallas en la atención de una emergencia

NewsITe
El entorno de la defensa de Aníbal Lotocki volvió a poner bajo la lupa el accionar de la empresa de emergencias médicas que intervino en la atención de un paciente que finalmente murió, en un episodio que hoy forma parte central del juicio oral. Según reconstruyeron fuentes vinculadas al expediente, durante el debate quedaron al descubierto serias irregularidades en la respuesta del servicio de ambulancias, tanto en los tiempos de asistencia como en el tipo de unidad enviada al lugar.
De acuerdo con los datos aportados a la investigación, el llamado ingresó como Código Rojo, la categoría reservada para cuadros de máxima gravedad, con «deterioro de sensorio, riesgo de vida y dificultad respiratoria». Sin embargo, la unidad que finalmente figuró en el sistema fue registrada como Código Verde, correspondiente a situaciones de baja complejidad, lo que para la defensa constituye una primera señal de alarma sobre la actuación de la empresa.
Las fuentes detallaron que la primera ambulancia llegó a las 11.33, pero el médico a cargo consideró que no podía trasladar al paciente porque el móvil no estaba preparado para una persona intubada o carecía del equipamiento necesario. Esa decisión derivó en la necesidad de pedir una segunda unidad de apoyo, pero –según la reconstrucción realizada en el juicio– ese pedido recién se concretó 96 minutos después.
«¿Por qué tardó una hora y media para pedir la ambulancia de apoyo?», cuestionaron en el entorno de Lotocki, al remarcar que, por la gravedad del cuadro clínico descripto desde el inicio, la unidad de mayor complejidad debió haber sido enviada desde el primer momento. En el debate oral, esta diferencia en los tiempos se volvió uno de los puntos más controvertidos.
Contradicciones, documentación perdida y críticas a la empresa
Durante el juicio también se pusieron bajo escrutinio los testimonios de trabajadores de la empresa de emergencias Ayuda Médica. La defensa señaló contradicciones importantes en relación con los minutos que insumió cada etapa del operativo. En particular, se cuestionó la declaración de un paramédico que primero afirmó que la segunda ambulancia fue solicitada a los pocos minutos y luego admitió que podía haberse equivocado.
«Equivocarte entre cinco minutos y una hora y media es mucho», remarcaron las fuentes, al calificar como «una irregularidad muy importante» el desarrollo del procedimiento y el desempeño de la firma. En ese marco, describieron el operativo como «un desastre» y apuntaron a la responsabilidad de la compañía en la evolución del cuadro del paciente.
Otro de los ejes de controversia gira en torno a la falta de documentación clave para reconstruir con precisión lo ocurrido. Según se expuso, no quedaron grabadas las comunicaciones telefónicas, ni se conservaron los registros de GPS de las ambulancias que participaron del operativo. Esa ausencia de datos, advirtieron, dificultó la posibilidad de establecer con exactitud horarios, recorridos y eventuales demoras.
La defensa también reprochó que, en la etapa inicial de la causa, no se profundizara en la investigación sobre el desempeño de la empresa de emergencias ni del resto de los profesionales intervinientes. «Nunca se investigó a fondo», plantearon, al sostener que recién en el juicio oral comenzaron a ventilarse responsabilidades que, a su criterio, debieron haberse analizado desde el comienzo.
En la reconstrucción final presentada ante el tribunal, se sostuvo que el paciente ya estaba fallecido cuando arribó la segunda ambulancia. De acuerdo con el relato de una médica, al llegar al lugar no llegó a ver con vida al hombre que era atendido, y sólo se continuaron las maniobras de reanimación durante 20 minutos más, conforme al protocolo vigente. Lo que se determine sobre el desempeño del servicio de emergencias podría tener impacto en la evaluación global de responsabilidades en el caso.

