Caso Fernández Lima en Coghlan: georradar y nuevas excavaciones

La justicia ordena profundizar la búsqueda en Coghlan

La investigación por el homicidio de Diego Fernández Lima, el adolescente desaparecido en 1984 y cuyos restos fueron hallados recién en 2023, sumó en las últimas horas un nuevo capítulo. Un estudio realizado con georradar en el patio de la vivienda del barrio porteño de Coghlan donde se produjo el hallazgo detectó una «anomalía geofísica» y la fiscalía recomendó avanzar con excavaciones controladas en el lugar.

El relevamiento fue efectuado el 4 de mayo pasado por especialistas de la División Prospección Geofísica de la Dirección de Criminalística y Estudios Forenses de Gendarmería Nacional, en el inmueble ubicado sobre la avenida Congreso al 3700, en la Ciudad de Buenos Aires. El objetivo fue determinar si, además de los restos ya encontrados, pudieran existir otros fragmentos óseos o elementos que aporten información relevante para la causa.

De acuerdo con el informe pericial, los técnicos identificaron un sector de interés lindante a la medianera derecha del terreno. Esa anomalía en el subsuelo motivó la recomendación de realizar una «verificación directa» mediante nuevas excavaciones, bajo estrictos protocolos de preservación de la escena, para establecer la naturaleza concreta de lo que fue detectado con la tecnología de georradar.

La medida fue requerida por la fiscalía a cargo de Martín López Perrando, que busca reconstruir con mayor precisión qué ocurrió con Fernández Lima y despejar interrogantes que persisten a más de cuatro décadas del crimen. El caso se convirtió en uno de los expedientes emblemáticos sobre desapariciones y violencia en democracia, en un contexto en el que familiares de víctimas reclaman la revisión de viejas causas archivadas como fugas de hogar.

La posición del dueño de la vivienda investigada

El abogado de Cristian Graf, propietario de la vivienda de Coghlan donde se hallaron los restos, sostuvo que su defendido no se opone a las nuevas excavaciones solicitadas por la fiscalía. Sin embargo, cuestionó otras medidas probatorias vinculadas al levantamiento del secreto bancario, que calificó como innecesarias para el curso de la investigación.

«No tiene nada que ver con el hecho que se está investigando, un homicidio que ocurrió hace 42 años atrás», señaló el letrado Martín Díaz en declaraciones a la agencia Noticias Argentinas. En esa línea, remarcó que en el expediente «no se investiga un delito económico ni maniobras de lavado de dinero», por lo que considerar la información financiera de su cliente implicaría, a su criterio, una intromisión en la intimidad.

Díaz advirtió que habilitar el acceso a cuatro décadas de movimientos bancarios «atenta contra el decoro» y lo comparó con revisar la correspondencia privada o los correos electrónicos de una persona. De todos modos, confirmó que la defensa prestará colaboración en aquellas medidas que estén directamente vinculadas con el hecho investigado.

Un caso que se reactivó tras casi 40 años

El 26 de julio de 1984, Diego Fernández Lima salió de su casa en Villa Urquiza, se cruzó con un conocido y nunca más se lo volvió a ver con vida. La familia denunció de inmediato la desaparición, pero durante años la investigación quedó encuadrada como una supuesta «fuga de hogar», lo que derivó en el virtual estancamiento de la causa y en décadas de incertidumbre para sus allegados.

Recién el año pasado, el 22 de mayo de 2023, se produjo un giro decisivo: en el patio de la casa de su ex compañero de colegio, en Coghlan, fueron hallados restos óseos que luego fueron identificados como pertenecientes a Fernández Lima. Desde entonces, la sospecha judicial se posó sobre Graf y su entorno familiar, aunque la pesquisa aún busca precisiones sobre el móvil, la mecánica del crimen y la eventual participación de otras personas.

Las nuevas tareas con georradar y las excavaciones que podrían realizarse en los próximos días se inscriben en esa línea de trabajo. La expectativa de los investigadores es que el uso de tecnología avanzada permita localizar restos faltantes, corroborar o descartar hipótesis previas y aportar mayor solidez a un expediente que, tras cuatro décadas de impunidad, volvió a estar en el centro de la escena judicial.

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