A 15 años del crimen de Candela Rodríguez, una herida que sigue abierta

NewsITe
A quince años del secuestro y asesinato de Candela Sol Rodríguez, el caso que conmovió al país vuelve a ocupar un lugar central en la memoria colectiva. La niña de 11 años fue vista por última vez el 22 de agosto de 2011 en Hurlingham, cuando salió de su casa para encontrarse con amigas. Nueve días después, el 31 de agosto, su cuerpo apareció a la vera de la Autopista del Oeste, en una escena que recorrió todos los medios y quedó grabada en la historia policial argentina.
Desde el inicio, la desaparición de Candela generó una masiva movilización social. Su madre, Carola Labrador, encabezó marchas, rezos y cadenas solidarias junto a vecinos, compañeros de la escuela y organizaciones sociales. Artistas y figuras públicas se sumaron al reclamo por la aparición con vida de la nena, mientras la Policía bonaerense desplegaba operativos en distintos puntos del conurbano. El drama se agravaba por un dato sensible: el padre de la niña estaba preso por una causa de piratería del asfalto y robo, y hacía meses que no tenía contacto con ella.
El hallazgo del cuerpo de Candela, el 31 de agosto de 2011, marcó un antes y un después. El entonces gobernador bonaerense Daniel Scioli se hizo presente en el lugar, donde Carola reconoció a su hija entre gritos de dolor que dieron la vuelta al país. A partir de allí se abrió una investigación plagada de irregularidades, cuestionamientos a los procedimientos policiales y sospechas sobre maniobras para desviar la pesquisa.
Juicios, condenas y absoluciones en una causa emblemática
La causa atravesó dos grandes etapas judiciales. En el primer juicio oral, realizado en 2017, el Tribunal condenó a prisión perpetua a Hugo Bermúdez y Leonardo Jara, considerados responsables del secuestro y homicidio de la menor, mientras que Gabriel Gómez recibió una pena de cuatro años de prisión. Aquellas sentencias quedaron firmes años más tarde, cuando la Corte Suprema de Justicia rechazó los recursos de las defensas y confirmó las condenas.
Sin embargo, la trama judicial no se agotó allí. En paralelo avanzó una línea de investigación que apuntaba a posibles autores intelectuales del secuestro y crimen. Así se llegó a un segundo debate oral, que se desarrolló en 2024 ante el Tribunal Oral N.º 6 de Morón. En ese proceso, Miguel Ángel “Mameluco” Villalba y otros tres imputados llegaron al banquillo acusados de haber ordenado el ataque como una supuesta venganza vinculada a disputas delictivas.
- En 2017 se dictaron las primeras condenas, luego confirmadas por la Corte Suprema.
- En 2024, un segundo juicio absolvió a los señalados como autores intelectuales.
“¡Me mataron a mi hija, por Dios!”, gritó Carola Labrador al reconocer el cuerpo de Candela, en una frase que se convirtió en símbolo del reclamo de justicia.
Quince años después, el caso Candela sigue siendo una referencia ineludible al hablar de violencia contra niñas y adolescentes, del rol del Estado en las investigaciones penales y de las fallas estructurales del sistema de seguridad y justicia. Para la familia, el dolor y el pedido de verdad plena continúan vigentes. Y para la sociedad, cada aniversario renueva la exigencia de que crímenes como el de Candela no queden jamás envueltos en sombras ni en dudas.

