En el octavo día del juicio por el homicidio de Fernando Báez Sosa, más complicaciones surgen para Blas Cinalli.

En una nueva jornada del juicio oral, una testigo complicó aún más a Blas Cinalli. Se trata de Gabriela Parodi, la cuál aseguró que en el cuerpo de Fernando Báez Sosa había ADN del mencionado rugbier.
Parodi fue parte de los peritos realizados sobre el cuerpo de la víctima, asesinada el pasado 18 de enero de 2020. Durante una hora describió más de cincuenta prendas incautadas a los detenidos. En estas pruebas se encontraron por lo menos 10 rastros de sangre, entre los que destaca la marca en la zapatilla de Máximo Thomsen.
Según refirió la testigo el expediente marca que la muestra 814.122 del caso, el hisopado al meñique izquierdo de la víctima, “se obtuvo un perfil mezcla en el que se advierte coincidencia con el perfil de la muestra 814.7″, que pertenece a Cinalli.
“Hay mucho tejido hemático de Fernando, eso nos permitió hacer una conexión, esto significa ni más ni menos que ratificar lo que vemos en las imágenes”, sostuvo Fernando Burlando. El abogado de la familia Báez Sosa hizo hincapié en las pruebas presentadas hoy.
Quién es Blas Cinalli
El joven de 23 años es quien tras la brutal golpiza a Fernando en la puerta del boliche Le Brique en Villa Gesell envió audios y chats a un grupo de amigos de Zárate para contarles sobre lo ocurrido en la noche del 18 de enero de 2020.
En el grupo de WhatsApp llamado “El club del Azote” integrado por 13 personas escribió: “Nos sacaron todos los patovicas, lo recagamos a palos mal. Nos agarraron del cuello, nos sacó la Policía, pero ganamos igual”.
Casi 10 minutos más tarde, le envió a otra persona el texto que confirmó el ataque: “Amigo, flasheamos, matamos a uno”. “Nos cagamos a piñas en el boliche. Nos sacaron a todos. Esperamos a que se vaya la Policía y ahí los recagamos a piñas”, continuó.

