«CASA BELÉN» SE ACERCA AL PRIMER ANIVERSARIO, COMPLETANDO SEIS ALOJAMIENTOS POR VIOLENCIA DE GÉNERO

CASA DE ABRIGO

A poco de cumplirse un año de funcionamiento de la casa de abrigo solidaria «Casa Belén», EL NORTE pudo conocer sobre el desarrollo de sus actividades. Seis fueron los casos de atención por motivos de violencia de género en los que esta institución brindó alojamiento y contención, creando también lazos para mejorar la calidad de vida en general de las mujeres que allí transcurren. Su coordinadora, Mariela Pompei, explicó que para acceder a este servicio gratuito se necesita contar con una denuncia en la Justicia, para así hacer efectiva la derivación.

Ubicada en la zona sur, sin el público conocimiento de la dirección por motivos de seguridad, la casa recibe de manera gratuita a víctimas de violencia de género.

Carolina Mitriani
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El 22 de diciembre del 2020 se dio por firmado el convenio que daba por habilitada la creación de la casa de abrigo. El encuentro fue celebrado en el despacho del intendente Manuel Passaglia, quien recibió al sacerdote Damián Vidano (coordinador del grupo religioso que impulsó la creación del lugar), autoridades municipales y de la Comisaría de la Mujer.

Su funcionamiento formal comenzó en marzo del 2021, estando a apenas unos días de su primer aniversario. «Casa Belén» surgió como una de las aristas de trabajo que realiza el grupo «Casa de Encuentro», donde se brinda atención gratuita a distintas problemáticas sociales. Desde aquellos primeros pasos a hoy, la casa de abrigo está preparada para brindar no solo alojamiento sino también acompañamiento integral para las mujeres víctimas de violencia de género en San Nicolás y la región.



Primeros meses

Mariela Pompei, coordinadora de la institución, contó en comunicación con «Pila y 1/2» (Radio U) que desde que abrieron sus puertas, en pleno cimbronazo por la emergencia sanitaria, “ha sucedido de todo. El COVID-19 también hizo presencia en la casa. Fue algo que complicó bastante por el hecho de que se tenían que aislar, con todo lo que implica el estar encerrados con familias distintas, que no se conocen. Si bien la casa es grande, costó bastante la dinámica, porque cada una estaba con sus hijos”.

Esta situación pandémica fue sobrellevada con éxito por el aporte de los socios y la red que construyeron con distintos espacios y organizaciones, para poder dar una atención acorde a los casos positivos y contactos estrechos.

Al momento son 6 los ingresos registrados en la «Casa Belén», siendo algunos del total máximo de alojamiento (tres meses) y otros casos sin la necesidad de completar este período. En estos últimos, Pompei destacó que fue posible su salida prematura al conectarse con vínculos afectivos que brindaron el espacio y la ayuda necesarios.

Desde junio y durante cinco meses la casa estuvo vacía. “En ese momento nosotros nos preguntamos qué estaba pasando, si no había casos o no estaban llegando por alguna cuestión, como el desconocimiento”, retrató Mariela Pompei. Ante esto, decidieron reunirse con el Área de Género municipal, para tratar de entender por qué no tenían demanda. También se reunieron con la Red Provincial de Casas de Abrigo de Buenos Aires, a la que luego de estos contactos se unieron.



En noviembre nuevamente tuvieron ingresos, con el caso de una familia que no era oriunda de San Nicolás. “Ahora la casa se activó, estamos dando respuestas”, actualizó su coordinadora, “no es que no hay demanda, sino que por diversos motivos las mujeres no tenían acceso al servicio. Las chicas empezaron a llegar”.

Objetivo

Para ingresar a la Casa de Abrigo debe existir una denuncia previa por la situación de violencia de género, que acredite el riesgo de la mujer padeciente. “Cuando el agresor vive en la misma vivienda, por lo general se le hace el perímetro de exclusión. La realidad es que al tener hijos es muy difícil sostener el lugar de hábitat”, explicó Mariela Pompei.

Al momento de asistir a esta institución, las mujeres son asesoradas para que puedan acceder al subsidio «Acompañar», a través del cual reciben una ayuda económica para solventar gastos durante el proceso de salida de la violencia. El problema está en que esos montos no son suficientes para, por ejemplo, el pago de un alquiler. Otro factor que se refleja en estas situaciones es la dificultad de acceso a la educación y trabajo, dando cuenta desde «Casa Belén» de que algunas mujeres –en su mayoría madres– no cuentan con experiencia laboral para ser insertadas en el mercado y generar ingresos.

“La casa es el último eslabón en el que una mujer que tiene una red de amistades y familiares tiene que recurrir, porque ellos son su centro de vida, alguien que las pudiera sostener en ese momento. Lo que nos encontramos hoy, con quienes están en la casa, es que son mujeres muy fuera del sistema en su totalidad, con ausencia de red familiar y contención”, detalló la coordinadora Pompei.



Por este motivo, sus profesionales –de diversas áreas– se encargan de ayudarlas a realizar trámites y recibir asistencia médica. “Han tenido otras cuestiones urgentes que atender y no tienen tiempo para sus necesidades, sobre todo quienes tienen varios hijos, discapacidades, problemas de salud mental”, explicó Mariela. El Hospital San Felipe funciona como un generoso nexo para articular en salud general y, principalmente, mental. Otra gran ayuda llega desde el servicio privado de emergencias médicas, que en cualquier horario ha acudido a colaborar.

Cabe destacar que este espacio es de origen social y solidario. La ordenanza que indica la ejecución de una casa de abrigo desde el sector municipal (promulgada el 29 de mayo del 2017) aún no tiene su creación, por lo que el reclamo persiste de manera central en las distintas manifestaciones feministas de San Nicolás.

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