Casa barco “Irupé”, 60 años siendo un símbolo arquitectónico en San Nicolás

HISTORIA DE LA CIUDAD

El poeta Oscar Felipe Cafiero y su pareja María Celia Vera, pintora y dactilógrafa, tuvieron un sueño que no tardaron demasiado en hacerlo realidad: construir una casa con forma de barco. Gustavo, uno de los hijos de aquel matrimonio amante del arte y el río, relata la historia de uno de los íconos referenciales que tiene la ciudad. “Para las medidas y el diseño mi papá se inspiró en las embarcaciones que veía en el puerto”, cuenta.

Noticia escrita por Valentín Cúneo sobre la Casa Barco Irupé
La casa barco es un ícono que sirve de referencia para los turistas que recorren la zona ribereña. EL NORTE

Valentín Cúneo
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En 1963, el poeta Oscar Felipe Cafiero y su pareja María Celia Vera, pintora y dactilógrafa, tuvieron un sueño al poco tiempo de casarse: crear una obra de arte que funcione como hogar. 

En 1964 empezaron a plasmar en un papel las primeras ideas, que pronto se convirtieron en bocetos. Oscar Cafiero trabajó para la Prefectura Naval Argentina. Y cuando cumplió 30 años de servicio comenzó a especializarse en oficios como la herrería y el arte en madera. Su compañera de vida se encargaba de las tareas del hogar, las pinturas y las clases de dactilografía.

Un día, volviendo del trabajo, Cafiero encuentra en su camino una tabla de madera de pinotea, que utilizó para proyectar un barco a escala. Una vez terminado este pequeño barco de decoración, se lo mostró a María Celia y le propuso construir una casa en forma de barco. Aprobado el proyecto entre los recién casados, el desafío era encontrar los albañiles locales que pudieran construir una vivienda de estas características. Por esta razón, las vigas y alambres que conforman la estructura de la edificación fueron dispuestos por el propio Cafiero, quien –al mismo tiempo– derivaba y supervisaba el trabajo de los albañiles que debían colocar los ladrillos y la mezcla de tal manera que sea un lugar seguro y firme, como cualquier otra construcción.

El barco de madera que inspiró todo el proyecto.

Para reconstruir esta historia, EL NORTE dialogó con Gustavo Adolfo Oscar Cafiero, uno de los hijos de la familia. En primera instancia, el primogénito resaltó que su nombre extenso se debe a que Gustavo Adolfo fue adoptado por su padre en virtud de que admiraba al poeta español [Bécquer], creador de las obras como “La cruz del diablo” o “Desde mi celda”. Mientras que Oscar Cafiero es por herencia de su padre.

Gustavo Cafiero cuenta que “la casa empezó a construirse en 1964. Sin embargo, no se terminó completamente hasta 1995”. “Para las medidas y el diseño mi papá se inspiró en las embarcaciones que veía en el puerto. Contaba en su mente los pasos de largo y de ancho, y tomaba registro de la altura teniendo como referencia su propia persona”, indicó.

En un momento, el barco estuvo pintado completamente de blanco pero le faltaba el nombre. “Nosotros, los hijos, les pedimos que elijan uno. Ahí fue cuando decidieron optar por ‘Irupé’, que es el nombre de la flor más bonita del río que proviene de Corrientes. El irupé tiene vida propia, porque durante la noche la flor se sumerge y duerme debajo del agua. Pero de día emerge y se abre. Es una flor distinta y muy linda”, comentó Gustavo Cafiero.

Imágenes dentro de la Casa Barco Irupé
El lugar por dentro, ambientado como una verdadera embarcación.

Escudo familiar

Pocos prestan atención, o los que lo ven creen que se trata de una simple decoración. En la proa de la casa reposa una pieza sinigual, un símbolo artístico diseñado por María Celia Vera, que representaba a la familia Cafiero. Como ella era descendiente de españoles, una de sus tradiciones era tener un escudo familiar. Entonces crearon el propio. Sobre esto, Gustavo Cafiero comentó: “El escudo tiene un significado. Tiene dos pinceles que representan la pintura, y un arpa que simboliza la poesía. También, tiene un ancla, por el anclaje a la familia. A su vez, hay una luna que es la que inspira a los poetas y artistas. Y, finalmente, un par de olas del río que están en la parte inferior”.

Logo de la Casa Barco Irupé
El escudo en primer plano.

Inundación de 1998

Si bien el lugar fue construido para habitarse y no para navegar, en el año 1998 la ciudad de San Nicolás sufrió una de las más grandes inundaciones de su historia. La creciente del Paraná, como de la mayoría de los ríos del país, derivó en una evacuación masiva, sobre todo en el interior del país. Pese al estado de la ciudad, la familia Cafiero no se fue del lugar y siguió viviendo en el segundo piso del barco.

A modo de anécdota, Gustavo contó: “Un día mi papá estaba por salir de la casa, y en la parte superior hay una puerta. Cuando gira para cerrarla completamente, el picaporte se sale con tanta mala suerte que tropieza y se cae del barco al suelo de la casa. Pero la inundación lo benefició puesto que el agua que nos rodeaba hizo de ‘colchón’ para su caída, por lo que resultó ileso”. 

La histórica inundación de 1998 derivó en una evacuación masiva. Pero la familia Cafiero no se fue del lugar, sino que siguió viviendo en el segundo piso de su casa barco.

Hace dos años, mientras hacía unas remodelaciones, Gustavo no corrió con la misma suerte. De hecho, sufrió un grave accidente: “Estaba pintando cerca de donde está la bandera argentina que flameaba en lo más alto del Irupé. Una gota negra manchó la tela y por estirarme y limpiarla me caí. Tuvieron que internarme, y perdí la movilidad de mis brazos, sobre todo el derecho que hasta el día de hoy me trae dificultades en los quehaceres cotidianos”.

Registro de la inundación que azotó a la ciudad en 1998.

Reminiscencias

“Cuando se terminó definitivamente en la casa, era toda una novedad en San Nicolás. Nosotros éramos adolescentes. Íbamos al colegio Don Bosco y al María Auxiliadora. En más de una ocasión organizamos visitas guiadas con los profesores y directivos. Al principio eran solo con amigos, pero después empezaron a venir aulas enteras y todo se descontrolaba un poco. Pero mis viejos los recibían siempre con jugos y sándwiches. Por suerte, pese a que se colgaban de las cadenas y las sogas, nunca se accidentó nadie”, contó Cafiero hijo, quien al día de hoy más de una persona adulta lo para en la calle para recordarle lo grato que la pasaba en aquel lugar cuando eran pequeños.

Un nuevo proyecto

Actualmente Gustavo se apoya en su hermano Claudio, que en ciertos momentos del año también se encarga de mantener a flote el lugar. En su momento, los hermanos les prometieron a sus padres que el lugar jamás iba a usarse como museo ni como bar, sino que seguiría siendo una vivienda, con la posibilidad de ofrecer paseos a turistas. Así, decidieron emprender la construcción de un nuevo barco. Esta vez, una embarcación real, que estará en el río Paraná y que tiene las mismas características que la casa barco Irupé. La idea nació hace aproximadamente 3 años. El objetivo es recorrer el río que baña la ciudad. No obstante, están esperando las correspondientes habilitaciones municipales y la posibilidad de que pueda guardarse en la ciudad, ya que por las dimensiones solo puede guardarse en Ramallo. 

Aunque no todo es color de rosa a causa de la inseguridad. Gustavo Cafiero hizo hincapié en las incontables veces que sufrió el hurto de objetos de la casa, como de esta nueva embarcación. Por esta razón se retrasa el mantenimiento y la finalización de los dos navíos, el de cemento y el del río. Como etapa final, Gustavo Cafiero quiere que los restos de sus padres que se encuentran en el Cementerio Parque sean trasladados hacia el hogar construido con tanto esfuerzo. “Es el lugar donde merecen estar”, concluyó.

El proyecto del barco turístico que podría recorrer el río Paraná.


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