El dato de inflación reaviva la apuesta por las tasas en pesos
NewsITe
El dato de inflación de diciembre, que se ubicó en 2,8% y se convirtió en el segundo registro más alto de 2025, volvió a poner a las tasas de interés en el centro de la escena financiera. El resultado sorprendió negativamente al mercado y reordenó las estrategias de inversión en pesos y dólares, en un contexto en el que el Gobierno necesita seguir acumulando reservas y evitar que el tipo de cambio mayorista se acerque al techo de la banda cambiaria, que desde febrero será de $1.607.
En la última rueda cambiaria se vio con claridad la tensión que enfrenta el Ministerio de Economía. En el Mercado Libre de Cambios (MLC), el Tesoro habría salido a vender divisas para contener la cotización del dólar mayorista justo en la antesala de la determinación del precio de los bonos dollar linked D6E16 por $2,4 billones que vencen esta semana. Una porción importante de ese stock ya había sido canjeada en una licitación reciente por otros títulos atados a la devaluación, con vencimiento el 31 de enero.
El movimiento oficial se tradujo en una baja del tipo de cambio mayorista, que retrocedió $10,50 (-0,7%) hasta $1.457, con un volumen operado de USD 574,3 millones. Para los analistas, la caída permitió un alivio fiscal puntual en el pago de los D16E6 y marcó el ajuste diario más pronunciado desde mediados de noviembre, llevando el dólar mayorista a precios de fines de diciembre.
Tesoro activo, BCRA comprador y foco en las reservas
Pese a las ventas del Tesoro, el Banco Central consiguió recomprar USD 55 millones y extendió su racha de acumulación de divisas, que ya suma unos USD 328 millones en lo que va del año. Aun así, las reservas brutas cerraron en USD 44.680 millones, con una caída diaria de USD 88 millones explicada por la baja del precio del oro y el fortalecimiento global del dólar frente a las principales monedas, entre ellas el euro y la libra esterlina.
En el segmento de deuda en pesos, los BONCER –títulos ajustados por inflación– reaccionaron de manera positiva al dato del IPC y avanzaron 0,52%, en la previa de una licitación clave del Tesoro. El mercado descuenta que, salvo los inversores posicionados en instrumentos a tasa variable como los TAMAR, la mayoría exigirá una prima más alta para renovar posiciones en LECAP y BONCAP, que en conjunto suman cerca de $4 billones.
La tasa TAMAR, referencia de los plazos fijos mayoristas a 30/35 días por montos superiores a $1.000 millones, se ubicó en torno al 32,44% anual, lo que favorece la renovación automática de estos pasivos bancarios. En tanto, la atención se concentró en la BONCAP de febrero, donde se registró un volumen inusual que operadores atribuyen a compras del Banco Central para inyectar liquidez y alinear la tasa de caución hacia niveles del 32/33%.
LECAP más rendidoras y el regreso del carry trade
La corrección de precios en las LECAP de corto plazo elevó sus rendimientos efectivos mensuales por encima del 2,8% entre fines de enero y mediados de abril. Esa dinámica, combinada con un Banco Central decidido a evitar un salto brusco del dólar, alimenta la expectativa de que los próximos meses vuelvan a estar marcados por una estrategia de carry trade: posicionarse en instrumentos en pesos con rendimientos reales positivos apostando a que la suba del tipo de cambio quede por detrás.
Desde la sociedad de bolsa Sailing Inversiones proyectan que, a partir de enero, el proceso inflacionario podría retomar una senda descendente, apoyado en una política monetaria más contractiva y en una demanda de dinero algo más firme. Mientras el mercado descuenta una inflación cercana al 26% para 2026, su escenario base apunta más a una convergencia hacia el 20%, lo que abriría una ventana atractiva para bonos a tasa fija, especialmente para inversores de perfil moderado.
En la misma línea, analistas de Adcap Grupo Financiero destacan que la curva a tasa fija sufrió mayor presión vendedora en los tramos largos, con pérdidas que llegaron a superar el 0,7%, mientras que el tramo corto mostró mayor resiliencia. Antes de conocerse el dato de inflación, el posicionamiento estaba más volcado a instrumentos CER, con subas moderadas, en tanto que la deuda a tasa fija mostraba una oferta generalizada.
Proyecciones de inflación, dólar financiero y activos argentinos
Entre los economistas del sector privado se consolida la idea de una desinflación lenta y no lineal. Algunos consultores proyectan un 20% anual para 2026, mientras remarcan que la inflación implícita que surge de comparar la curva CER con la de tasa fija ronda el 25,5%, un nivel que consideran algo pesimista. En ese contexto, ven mayor atractivo en los tramos cortos de la curva de tasa fija frente a los bonos indexados por inflación.
- El dólar MEP se mantuvo en torno a $1.487, sin grandes cambios.
- El contado con liquidación retrocedió levemente hasta la zona de $1.522.
- Los bonos soberanos en dólares cayeron cerca de 0,4% y el riesgo país subió a 581 puntos básicos.
- El S&P Merval perdió 1,3% en pesos y 0,9% en dólares, con solo tres acciones en alza.
Entre las ganadoras se destacó YPF, que avanzó más de 2% impulsada por la suba del precio internacional del petróleo ante la escalada de tensiones en Medio Oriente. El crudo superó los USD 65 por barril y volvió a niveles de septiembre, lo que podría seguir traccionando a la petrolera argentina. El oro, otro activo de refugio, también mostró subas y se acercó nuevamente a máximos históricos.
El mercado empieza a reconfigurar posiciones entre CER, tasa fija y dólar financiero, mientras evalúa si el combo de inflación en baja, tasas reales positivas y tipo de cambio administrado es sostenible como para reeditar un ciclo de carry trade en pesos.
Con este telón de fondo, los próximos datos de precios y las decisiones del Banco Central en materia de tasas serán determinantes para definir si la apuesta por el carry trade gana tracción o si el mercado vuelve a refugiarse en el dólar ante cualquier signo de inestabilidad macroeconómica.


