Tensión comercial máxima entre Canadá y Estados Unidos

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La relación comercial entre Canadá y Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más críticos. El primer ministro canadiense, Mark Carney, lanzó una campaña nacional bajo el eslogan “Compra canadiense” (Buy Canadian), en respuesta directa a la amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump, de aplicar aranceles de hasta el 100% a todas las exportaciones canadienses hacia su país.
La tensión escaló luego de que Ottawa firmara un nuevo acuerdo comercial con China, orientado a fortalecer el intercambio bilateral. Trump calificó el entendimiento como una “traición” y acusó a Canadá de convertirse en un “puerto de descarga” para los productos de Beijing que, según advirtió, podrían intentar ingresar al mercado norteamericano a través de la frontera común.
El acuerdo con China y el rechazo a la “Cúpula Dorada”
De acuerdo con fuentes oficiales canadienses, el pacto con Beijing contempla una reducción de aranceles a los vehículos eléctricos de origen chino. A cambio, Canadá obtiene un mayor acceso de sus productos agrícolas al mercado asiático, un segmento clave para las provincias con fuerte perfil exportador.
Este movimiento generó malestar en la Casa Blanca por dos motivos centrales:
- Competencia industrial: Washington teme que los autos eléctricos chinos, más baratos, terminen compitiendo con la producción estadounidense mediante el reenvío desde Canadá.
- Cuestiones de defensa: La relación ya estaba tensionada desde que Carney rechazó sumarse al proyecto estadounidense “Cúpula Dorada” (Golden Dome), un esquema de defensa antimisiles que Trump pretende desplegar sobre Groenlandia.
La negativa canadiense a involucrarse en ese sistema militar fue leída en Washington como una señal de autonomía estratégica, en un contexto de creciente rivalidad entre Estados Unidos y China.
Carney apuesta al nacionalismo económico
En un mensaje difundido este sábado a través de redes oficiales, Carney —quien asumió el poder tras la salida de Justin Trudeau en 2025— buscó ordenar la respuesta interna ante lo que considera un escenario de alta vulnerabilidad económica. El premier instó a los ciudadanos y empresas a priorizar productos nacionales.
“No podemos controlar lo que hacen otras naciones. Pero podemos ser nuestros mejores clientes. Compraremos productos canadienses. Construiremos productos canadienses”, señaló Carney en su mensaje.
El jefe de gobierno también contestó a las declaraciones de Trump durante el Foro de Davos, donde el mandatario estadounidense afirmó que “Canadá vive gracias a Estados Unidos”. Desde Ottawa, la réplica fue terminante: “Canadá no vive gracias a Estados Unidos; Canadá prospera porque somos canadienses”, sostuvo Carney.
Revisión del T-MEC y riesgo para el mayor bloque comercial del mundo
La crisis irrumpe a pocos meses de la revisión programada del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC, conocido como USMCA por sus siglas en inglés), el acuerdo de libre comercio que conforma uno de los bloques económicos más relevantes del planeta.
La posición agresiva de Trump —que incluso llegó a sugerir en redes sociales que Canadá podría convertirse en el “estado número 51”— alimenta dudas sobre la continuidad del pacto. Un eventual endurecimiento arancelario pondría en jaque cadenas de valor fuertemente integradas, en sectores como la industria automotriz, la energía y los servicios.
Frente a este panorama, el gobierno canadiense acelera su estrategia de diversificación comercial hacia Europa y Asia. En paralelo, la campaña “Compra canadiense” busca sostener el empleo y el consumo interno, blindando la economía ante la posibilidad de un cierre parcial o total de la frontera con su principal socio y vecino.
Con el reloj corriendo hacia la revisión del T-MEC, el enfrentamiento entre Carney y Trump reconfigura el tablero geopolítico en América del Norte y abre interrogantes sobre el futuro del libre comercio en la región.

