Caputo bajo presión: críticas internas y reclamos de gobernadores

Caputo enfrenta cuestionamientos en el Gobierno y en las provincias

NewsITe

La última semana dejó al ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, en el centro de un fuego cruzado que llega tanto desde el interior del propio oficialismo como desde los gobernadores provinciales. Los reclamos por el giro de fondos, el aval al ajuste y la falta de respuesta a compromisos asumidos configuraron un escenario de alta tensión política, mientras la Casa Rosada insiste en sostener el superávit fiscal como prioridad absoluta.

Desde distintos despachos del Gobierno nacional señalan que Caputo es el responsable de administrar los recursos para lubricar negociaciones clave, en particular con los mandatarios provinciales. Ministros y funcionarios de primera línea reclaman partidas para avanzar en gestiones consideradas sensibles, pero aseguran que los compromisos que asume el titular del Palacio de Hacienda se cumplen, cuando se cumplen, “a cuentagotas”.

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Las críticas internas cobraron volumen luego de las declaraciones de la senadora Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta, quien apuntó directamente a Economía por los cambios en el área de Discapacidad. La legisladora recordó que “el presupuesto viene de Economía” y reclamó que las decisiones se transparenten: “Lo menos que pueden hacer es ponerlo sobre la mesa”, lanzó, exponiendo tensiones que hasta ahora se mantenían puertas adentro.

Gobernadores en guardia por obras y transferencias

A la par de los cuestionamientos internos, se suman las quejas de varios gobernadores que aseguran esperar desde hace meses la reactivación de obras estratégicas y el envío de fondos comprometidos. En la lista aparecen proyectos de infraestructura vial, como rutas nacionales, mantenimiento y traspaso de tramos clave de caminos a las provincias.

Desde un gobierno provincial del norte del país describen a Caputo como el funcionario “predilecto” del presidente Javier Milei, pero remarcan que su modus operandi se basa en promesas de asistencia financiera que rara vez se traducen en desembolsos plenos. Esta dinámica, advierten, deteriora la relación política y alimenta el malestar en los territorios.

Uno de los más enfáticos fue el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, quien luego de reunirse con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, criticó con dureza la falta de reciprocidad por parte de la Nación. “La lealtad es una avenida de ida y de vuelta, y yo siento que venimos siempre y nunca vuelven para allá”, afirmó. El mandatario advirtió que la paciencia se agota frente a lo que considera una “hipocresía” y una “falta de consideración” hacia las provincias que acompañaron al Gobierno nacional.

Tensiones federales y la apuesta al superávit

En una línea similar se expresó el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, quien reclamó definiciones sobre obras pendientes y el futuro de casi 600 kilómetros de caminos que atraviesan su distrito. La falta de claridad en el financiamiento, sostienen en su entorno, compromete la planificación provincial y la seguridad vial.

En paralelo, dentro del propio esquema libertario siguen las discusiones sobre el alcance del denominado “plan motosierra”. Algunos funcionarios advierten que prácticamente no hay margen para nuevos recortes de personal en el Estado, mientras desde Economía se insinúa la necesidad de profundizar el ajuste para garantizar el equilibrio de las cuentas públicas.

Frente a este cúmulo de cuestionamientos, Caputo eligió por ahora el silencio. En su entorno aseguran que su estrategia se resume a “silencio y gestión”, con el superávit fiscal como faro inamovible. Sin embargo, la creciente presión política, tanto en el Congreso como en las provincias, anticipa que la discusión por el reparto de fondos y el ritmo del ajuste seguirá en el centro de la agenda económica y federal de las próximas semanas.

“La paciencia se va acabando, y se va agotando cuando vemos esta hipocresía y esta falta de consideración y de reciprocidad para con los gobernadores que acompañamos”, advirtió el gobernador salteño Gustavo Sáenz.

Mientras el Gobierno sostiene que no habrá marcha atrás en su política de recorte del gasto, el desenlace de este tironeo entre la Nación y las provincias será clave para medir la estabilidad política del programa económico que encabeza Luis Caputo.

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