Test genéticos abren una nueva era en la prevención del cáncer de mama

NewsITe
En el marco del mes de concientización sobre el cáncer de mama, especialistas en genómica señalan que los test genéticos ya permiten anticipar hasta diez años el inicio de los controles médicos en mujeres con mayor riesgo, una herramienta clave para mejorar las chances de diagnóstico temprano.
La llamada medicina anticipatoria se posiciona como una de las estrategias más efectivas para transformar la prevención clínica en América Latina. A diferencia del modelo tradicional, que actúa cuando el tumor ya se manifestó, el análisis del ADN permite identificar predisposiciones biológicas incluso antes de la aparición de los primeros síntomas.
De acuerdo con estimaciones del Observatorio Global del Cáncer, en el mundo se diagnostican unos 35 nuevos casos de cáncer por segundo. En la Argentina, la cifra se traduce en aproximadamente un caso cada cuatro minutos. Entre las mujeres, el cáncer de mama continúa siendo el de mayor prevalencia en la región, con más de 210 mil nuevos diagnósticos por año.
Cómo funcionan los test genéticos de riesgo oncológico
Aunque solo entre el 5% y el 15% de los casos de cáncer responden a un componente hereditario determinante, los estudios genéticos permiten evaluar variantes que elevan la susceptibilidad en una parte importante de la población. Mediante el análisis de más de 700 mil variantes del ADN, estos test identifican predisposiciones específicas y brindan información para elaborar protocolos de vigilancia personalizados.
En el caso del cáncer de mama, cuando los resultados revelan un riesgo significativamente superior al promedio, los especialistas pueden recomendar que los controles periódicos –como mamografías y estudios complementarios– comiencen hasta una década antes de lo que indican las guías generales. Ese margen de tiempo adicional es decisivo para detectar anomalías en fases muy iniciales, cuando las tasas de curación se acercan al 100%.
Un cambio de paradigma en la estrategia sanitaria
“Nuestro objetivo central es una reestructuración de la estrategia sanitaria regional para actuar previamente al desarrollo del cáncer, entendiendo que la prevención constituye la defensa más efectiva disponible”, explicó Adrián Turjanski, investigador del CONICET y director científico de Gen360, una de las plataformas que impulsa estos estudios.
El principal problema en la oncología latinoamericana sigue siendo el diagnóstico tardío. Muchos tumores se detectan en etapas avanzadas, cuando las opciones terapéuticas se reducen y el impacto en la calidad de vida es mayor. La incorporación sistemática de herramientas genómicas permitiría identificar a las personas con mayor riesgo y priorizar su seguimiento.
- Adelantar controles de rutina en mujeres con riesgo elevado de cáncer de mama.
- Monitorear de cerca a varones con alto riesgo de cáncer de próstata.
- Detectar predisposiciones a cáncer colorrectal y extirpar pólipos antes de que se malignicen.
- Prevenir melanomas con controles dermatológicos más frecuentes.
En patologías como el cáncer colorrectal, el valor de la detección temprana es concreto: conocer la predisposición genética permite programar colonoscopías preventivas y, en muchos casos, extirpar pólipos benignos antes de que se transformen en tumores malignos.
“En la lucha contra esta enfermedad, contar con información precisa y anticipada representa fundamentalmente tiempo de vida”, subrayó Turjanski.
Los especialistas insisten en que el acceso a estos estudios debe ir acompañado de asesoramiento médico y genético, para que cada resultado se traduzca en un plan de acción concreto. En paralelo, recomiendan sostener los controles ginecológicos habituales, llevar una vida saludable y consultar ante cualquier síntoma o cambio en las mamas, incluso en ausencia de antecedentes familiares.
Con la expansión de la genómica y la reducción progresiva de costos, la expectativa es que estos test se integren cada vez más a los programas de prevención en sistemas públicos y privados de salud, con el objetivo de reducir la mortalidad por cáncer de mama y otros tumores frecuentes en la región.

