La apertura de sobres para la licitación del dragado del canal Magdalena terminó arrojando como resultado lo que ya venían advirtiendo algunos especialistas: no se presentó ningún interesado en ejecutar esta obra, que es clave en términos de soberanía nacional, oportunidades de comercio y desarrollo. El canal permitiría conectar el río Paraná con el mar Argentino sin necesidad de pasar por Uruguay como sucede actualmente con el canal Punta Indio.

De la redacción de EL NORTE
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En abril de este año, en un acto que compartieron en el Puerto de La Plata, el presidente Alberto Fernández y el gobernador Axel Kicillof anunciaban la convocatoria a una licitación pública para la obra de dragado del canal Magdalena: un largamente anhelado proyecto que permitirá al país contar con una puerta de entrada y de salida nacional hacia el océano Atlántico. Sin embargo, cuatro meses más tarde –cumplidos los plazos propios del proceso– el resultado de la apertura de sobres terminó dando la razón a los especialistas que habían cuestionado el pliego: no hubo ofertas.
El dragado del canal Magdalena es señalado por amplios sectores vinculados al comercio exterior y la industria naval como una obra clave para el país y la provincia de Buenos Aires. La apertura de esta vía permitiría conectar el río Paraná con el mar Argentino, sin necesidad de pasar por Uruguay como sucede actualmente con el canal Punta Indio.
Especialistas ya habían alertado de que algunas condiciones incluidas en el pliego de bases y condiciones de la licitación harían que el llamado fracase en caso de no ser modificadas. Y así sucedió, finalmente.
Ventajas
En un informe dado a difusión en agosto de 2022, el Centro de Economía Política Argentina (Cepal) había consignado las ventajas que generaría el canal Magdalena. Entre otros aspectos, una mejora radicaría en la disminución en los tiempos de navegación de los buques (y, por lo tanto, en los costos de flete) que transiten el canal.
Allí consignaron que las embarcaciones que lleguen al Puerto de San Nicolás desde el Puerto Argentino en las Islas Malvinas ahorrarían el 13,1% de su tiempo de navegación; un 13,7% los que vengan desde Ushuaia; un 15,4% los que zarpen de Río Gallegos; un 16,2% lo que lo hagan desde Caleta Olivia; un 18,9% los que naveguen desde Caleta Córdova; 20,8% los de San Antonio Este; 22,9% los de Bahía Blanca; 25,1% los de Quequén; y 26% los buques que zarpen del puerto de Mar del Plata.
El canal Magdalena permitiría una mayor velocidad de navegación, el tránsito de embarcaciones de mayor tamaño y disminuiría un 65% el tiempo de demora de la Vía Navegable Troncal, además de ahorrar costos logísticos. Esta obra estratégica prometía darle un gran impulso a la industria naval argentina y también a los puertos de la Provincia de Buenos Aires y el sur del país.
Comerio y Kicillof
En su momento, el anuncio sobre la licitación había generado altísima expectativa en el Puerto de San Nicolás. “Es una obra de un monto elevadísimo para el país, pero en términos concretos y reales resulta muy beneficioso. Por ejemplo, nuestro Puerto de San Nicolás comercializa directamente con el de Bahía Blanca. Pero hoy toda la mercadería que se mueve de un lugar a otro está obligada a salir del territorio nacional, para después sí venir a San Nicolás o ir hacia Bahía Blanca. Se exporta y se importa toda esa mercadería, aunque se trate de mercadería nacional que se mueve dentro del país. Hacemos todo ese trámite burocrático, que también tiene costos”, explicaba a EL NORTE Cecilia Comerio, presidenta del Consorcio de Gestión que administra el Puerto de San Nicolás.
Es que debido a la disposición de los actuales canales de navegación, los buques que zarpan de San Nicolás rumbo a Bahía Blanca tienen que navegar aguas uruguayas. Naturalmente, también ocurre en sentido inverso y lo mismo con otros puertos bonaerenses.
Por el mismo motivo, Comerio subrayó que también constituye “una mejora en términos de soberanía, porque hasta hoy para movilizar cualquier tipo de mercadería dependemos de las autorizaciones de un país vecino”.
“Esta obra significa un gran paso en términos de soberanía, pero también un gran paso en términos económicos y en desarrollo, bajando los costos logísticos y permitiéndonos comercializar más mercaderías de las que hoy está atrayendo el puerto. Y nos da la posibilidad de pensar para adelante otras vías de comunicación con otros puertos más australes del país y empezar a comercializar mercaderías que hoy no pasan por San Nicolás: por ejemplo, enviar desde acá alimentos o que llegue tecnología”, ampliaba Comerio, respecto de las posibilidades que auspiciaría la operatividad del canal Magdalena, ahora nuevamente postergado.
Por su parte, durante el anuncio de la licitación, el gobernador Kicillof había destacado: “Estamos frente a un verdadero hito histórico que va a resolver un problema central de la Argentina: nuestra soberanía está partida si no podemos unir dos puertos argentinos o bonaerenses sin atravesar por una jurisdicción extranjera. No puede ser que las argentinas y los argentinos tengamos que pedir permiso para navegar libremente por nuestros ríos y mares. La solución a esa deuda que tenemos hace mucho tiempo se llama canal de Magdalena”.

