CAMARCO advierte: sin infraestructura no habrá recuperación

Gustavo Weiss alertó por el freno que impone la falta de obras

Gustavo Weiss, titular de CAMARCO, advierte por la falta de inversión en infraestructura

NewsITe

La construcción atraviesa uno de los períodos más delicados de los últimos años y la mirada del sector se posa, inevitablemente, sobre el futuro de la infraestructura en la Argentina. El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), Gustavo Weiss, advirtió que la economía “no puede crecer” si no se retoman en forma sostenida las inversiones en obras clave, tanto públicas como privadas.

En diálogo con la agencia Noticias Argentinas, Weiss describió un escenario de actividad estancada luego de una fuerte caída entre mediados de 2023 y mediados de 2024. Según precisó, el nivel general del sector se encuentra actualmente un 25% por debajo de su último pico. Si bien la baja se detuvo, no se observa todavía un rebote consistente que permita hablar de recuperación.

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La situación tiene además un fuerte correlato social y empresarial. De acuerdo con los datos relevados por CAMARCO, se perdieron alrededor de 120.000 puestos de trabajo formales en la construcción en el último año, y el número de compañías operativas se redujo en unas 2.000 firmas. Muchas de las que siguen en pie enfrentan concursos preventivos o serias dificultades financieras, en un contexto de obras paralizadas o demoradas.

La foto, sin embargo, no es homogénea en todo el país. Provincias como Neuquén y Río Negro exhiben mejores indicadores gracias al impulso de Vaca Muerta y de los proyectos vinculados a la energía y la minería. No obstante, Weiss remarcó que ese dinamismo localizado no alcanza para compensar el desplome del resto de las jurisdicciones, donde la obra pública nacional se mantiene en niveles muy bajos y la construcción de viviendas continúa sin señales claras de despegue.

Infraestructura como condición para el crecimiento

Para el titular de CAMARCO, el problema que enfrenta la construcción excede a la propia actividad y amenaza con convertirse en un obstáculo estructural para el desarrollo económico del país. El dirigente subrayó el deterioro de rutas, ferrocarriles y otras infraestructuras básicas que impactan de manera directa sobre los costos logísticos y la competitividad de los sectores productivos.

  • Un nivel de actividad aún 25% por debajo del último pico.
  • Unos 120.000 empleos formales menos entre 2023 y 2024.
  • La salida de alrededor de 2.000 empresas constructoras del mercado.
  • Obra pública nacional en mínimos históricos y obra privada muy selectiva.

En ese marco, Weiss cuestionó la idea de que el capital privado pueda sustituir por completo al Estado en materia de infraestructura. Señaló que, a nivel mundial, la participación privada representa solo una porción minoritaria del total de las inversiones y que existen numerosos proyectos —como rutas de bajo tránsito o grandes obras ferroviarias— que no resultan rentables sin financiamiento público.

“Sin infraestructura, no hay crecimiento posible. Es un cuello de botella muy importante para el desarrollo”, enfatizó el presidente de CAMARCO.

Weiss citó un trabajo del Consejo de Políticas de Infraestructura que estima que, para sostener un crecimiento cercano al 3% anual, la Argentina debería invertir cada año alrededor del 25% de su PBI, un objetivo que hoy considera “cifras inimaginables” para la realidad local. Si bien valoró los recientes créditos hipotecarios y el uso del Fondo de Garantía de Sustentabilidad como fuente de fondeo, evaluó que el volumen actual de recursos es insuficiente para modificar de manera sustantiva el panorama del sector.

El dirigente aclaró que la cámara no desconoce la necesidad de ordenar las cuentas públicas y coincidió en que “no se puede gastar más de lo que se recauda”. Sin embargo, planteó que existen instrumentos compatibles con el equilibrio fiscal —como esquemas de asociación público-privada, financiamiento multilateral o programas específicos para vivienda e infraestructura básica— que podrían evitar que la falta de inversión termine condicionando la capacidad de crecimiento de toda la economía.

Mientras tanto, el corto plazo aparece dominado por la cautela. Weiss no anticipa cambios significativos en los próximos meses e incluso proyecta un arranque de año con niveles similares de actividad. El desafío, insistió, será definir una estrategia de largo plazo que coloque nuevamente a la infraestructura en el centro de la agenda de desarrollo nacional.

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