Distintos relevamientos muestran un cambio en el destino del endeudamiento: el crédito ya no se utiliza solamente para compras importantes o bienes durables, sino también para cubrir alimentos, gastos cotidianos y otras deudas. En los barrios populares, casi seis de cada diez personas están endeudadas.

El crédito empieza a ocupar un lugar diferente en la economía de los hogares. Ya no se trata solamente de financiar una compra de mayor valor o afrontar un gasto extraordinario: para una parte de las familias, pedir dinero prestado, pagar con tarjeta o recurrir a una aplicación de crédito se convirtió en una forma de cubrir consumos básicos y llegar al final del mes.
Un relevamiento de la consultora Casa 3, correspondiente a agosto, muestra que el 58% de los argentinos se endeudó recientemente mediante préstamos, tarjetas de crédito u otras formas de financiamiento. Entre quienes recurrieron al crédito, el principal destino fue la compra de alimentos, que concentró el 26% de los casos. Le siguieron los gastos cotidianos del hogar, con el 21%, y el pago de servicios, impuestos u otras obligaciones, con el 15%.
El dato adquiere una dimensión todavía mayor entre los sectores de menores ingresos. Un relevamiento del Instituto Periferias realizado durante agosto en barrios populares de distintas provincias registró que el 59,8% de las personas consultadas tiene deudas. Entre quienes están endeudados, el 42,3% señaló que recurrió al crédito para poder comprar alimentos.
Los números muestran un cambio significativo en el uso del financiamiento. Cuando una familia toma crédito para adquirir un electrodoméstico o realizar una compra importante, la deuda permite distribuir el costo en el tiempo. Cuando ese mismo recurso se utiliza para llenar la heladera, pagar una factura o cubrir otra deuda, pasa a cumplir una funciónEl problema se profundiza cuando el endeudamiento comienza a encadenarse. Según el relevamiento de Casa 3, el 14% de quienes tomaron crédito lo destinó al pago de otras deudas. A su vez, el 63% de los deudores manifestó no tener certeza de poder afrontar sus compromisos, mientras que el 54% de diferente: compensar la falta de ingresos suficientes para afrontar los gastos del presente.
Una deuda para pagar otra
El problema se profundiza cuando el endeudamiento comienza a encadenarse. Según el relevamiento de Casa 3, el 14% de quienes tomaron crédito lo destinó al pago de otras deudas. A su vez, el 63% de los deudores manifestó no tener certeza de poder afrontar sus compromisos, mientras que el 54% de la población relevada afirmó haberse atrasado en algún pago.
La combinación de cuotas, vencimientos y nuevos gastos puede generar una dinámica difícil de interrumpir: se recurre al crédito para resolver una necesidad inmediata y, posteriormente, aparece una nueva obligación que debe ser afrontada con los ingresos del mes siguiente.
En los barrios populares, las alternativas para conseguir financiamiento también muestran la amplitud del fenómeno. El relevamiento del Instituto Periferias señala que, entre las personas endeudadas, el 37,8% recurrió a tarjetas de crédito; el 28,7%, a familiares o conocidos; el 23,6%, a particulares, y el 23,3%, a aplicaciones o billeteras virtuales. Las categorías no son excluyentes, por lo que una misma persona puede haber utilizado más de una opción.
El crédito para los gastos de todos los días
La utilización del financiamiento para comprar alimentos aparece como uno de los datos más significativos de los relevamientos porque muestra hasta qué punto el crédito comenzó a mezclarse con el presupuesto cotidiano.
La deuda, en estos casos, no está vinculada a la posibilidad de adelantar una compra o adquirir un bien que de otro modo no estaría al alcance. Se utiliza para resolver una necesidad inmediata: comprar comida, pagar servicios, cubrir un gasto del hogar o cancelar una obligación que ya venció.
Ese cambio también modifica el impacto que tiene el endeudamiento sobre los meses siguientes. Una compra de alimentos financiada con tarjeta puede resolver el gasto de hoy, pero suma un nuevo compromiso al presupuesto futuro. Si los ingresos no alcanzan para absorberlo, la posibilidad de volver a utilizar el crédito aparece como una salida para cubrir la siguiente necesidad.
Así, el endeudamiento empieza a mostrar una dimensión que va más allá del consumo. Para una parte de los hogares, el crédito se convirtió en una herramienta para sostener los gastos básicos y atravesar el mes, aun a costa de trasladar esas obligaciones hacia adelante.

