Operativo preventivo para ordenar el tránsito porteño

NewsITe
Más de 500 agentes de tránsito especialmente capacitados comenzaron a recorrer de forma sistemática las calles de la Ciudad de Buenos Aires con un objetivo central: anticiparse a los conflictos viales y corregir conductas molestas, como la doble fila, sin llegar necesariamente a la sanción. La iniciativa apunta a ordenar la circulación, reducir maniobras riesgosas y mejorar la convivencia urbana.
En la vida cotidiana porteña, esquivar autos mal estacionados suele ser parte del paisaje: vehículos que tapan cruces peatonales, ocupan ochavas, se detienen en las paradas de colectivo o permanecen en doble fila durante varios minutos. Para responder a este reclamo recurrente de los vecinos, el Gobierno de la Ciudad resolvió fortalecer el cuerpo de agentes de tránsito y desplegar un operativo diario en los puntos más críticos.
Según explicó Leandro Ricciardi, director general del Cuerpo de Agentes de Tránsito, el foco actual está puesto en barrios de alta circulación y actividad comercial, como Once, Palermo, Recoleta, Belgrano y Núñez. El plan prevé extenderse en las próximas semanas a Caballito, Flores y Colegiales, en línea con los estudios del “Congestiómetro” de la Ciudad, que identifica los corredores más saturados.
Cómo operan los nuevos agentes en las calles
Los móviles afectados a este operativo cuentan con cámara, sirena y altavoz. Con ese equipamiento, los agentes recorren avenidas, zonas comerciales, entornos escolares y sectores con obras o eventos que generan demoras. La lógica de trabajo es claramente preventiva: se busca advertir y persuadir al conductor infractor antes de labrar una multa.
La agente Agustina Ruiz detalla que existen tres instancias de intervención. Primero se utiliza la sirena para llamar la atención; si el vehículo no se mueve, se recurre al altavoz, mencionando la patente e indicando que debe liberar el lugar. Solo en caso de que el conductor persista en la infracción, el agente desciende del móvil para dialogar cara a cara. Cuando el propietario no se encuentra en el lugar, se procede directamente a la confección del acta.
De acuerdo con los datos oficiales, en el primer mes de funcionamiento más de 4.000 vecinos fueron advertidos y, en el 95% de los casos, respondieron de manera positiva, liberando el espacio y evitando así la sanción. Ruiz remarca que, la mayoría de las veces, los conductores reconocen la falta y corrigen la maniobra tras la primera advertencia.
Prevención, convivencia y obras para una ciudad más ágil
El trabajo de los agentes cobra especial relevancia en los horarios de entrada y salida de los colegios, cuando madres y padres suelen dejar sus autos en doble fila con las balizas encendidas, generando embotellamientos y situaciones de riesgo. En esos momentos, la presencia en la calle y la paciencia de los equipos de control resultan clave para destrabar nudos de tránsito y evitar discusiones entre vecinos.
Las autoridades porteñas insisten en que la política no tiene un fin punitivo ni recaudatorio, sino de concientización. “Lo que buscamos es recuperar el espacio público, que es de todos”, resume Ricciardi. Al desalentar la doble fila y otras conductas indebidas, se procura mejorar la seguridad vial, reducir maniobras bruscas y evitar demoras innecesarias tanto para automovilistas como para peatones y usuarios del transporte público.
El operativo de control se complementa con obras de infraestructura que apuntan a agilizar la circulación, como el paso bajo nivel de la avenida García Lorca o el nuevo puente Labruna, en Núñez. Al supervisar los trabajos en Caballito, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, remarcó que la meta es que los vecinos “ganen tiempo y puedan moverse de manera más ágil y segura, sin congestionamientos”. En ese marco, la combinación de infraestructura, controles y campañas de concientización se perfila como la estrategia oficial para mejorar la convivencia en las calles de la Ciudad.

