Buscan detectar microplásticos oceánicos desde el espacio para monitorear la contaminación global

Un equipo científico investiga cómo identificar microplásticos a través de imágenes satelitales, lo que permitiría medir su distribución sin muestreos directos en el océano.

Buscan detectar microplásticos oceánicos desde el espacio para monitorear la contaminación global.

La detección de microplásticos en los océanos mediante observaciones satelitales podría marcar un punto de inflexión en la gestión ambiental y la protección de los ecosistemas marinos. La investigación analiza cómo la presencia de estos contaminantes altera el color del agua y permite su identificación desde el espacio.

El proyecto está encabezado por Karl Kaiser, profesor de la Facultad de Ciencias Marinas y Estudios Marítimos de la Universidad Texas A&M en Galveston. El método se basa en estudiar cómo los microplásticos modifican la luz reflejada por la superficie marina, generando señales detectables por satélites en órbita.

Según explicó el propio Kaiser en declaraciones difundidas por la universidad, esta técnica permitiría rastrear y cuantificar la distribución global de microplásticos sin necesidad de realizar muestreos físicos continuos en el agua. De consolidarse, los científicos podrían analizar registros históricos y futuros de imágenes satelitales para reconstruir la evolución de la contaminación.

Entre los principales aportes del desarrollo, el investigador destacó la posibilidad de retroceder en el tiempo y analizar grandes volúmenes de datos. “Lo interesante sería que podríamos retroceder en el tiempo para aprender mucho sobre las cargas de contaminación muy rápidamente”, afirmó Kaiser.

El especialista subrayó el impacto potencial para la acuicultura y la producción alimentaria. “Podríamos usarlo como herramienta de pronóstico para informar a los acuicultores dónde ubicar sus estanques y jaulas para evitar la contaminación”, señaló, al referirse a la utilidad práctica de los datos obtenidos.

Kaiser también anticipó que los resultados podrían incidir en el diseño de políticas públicas. Las imágenes satelitales sobre zonas contaminadas serán presentadas ante agencias federales y estatales para visibilizar la dispersión de microplásticos y promover regulaciones ambientales más estrictas. “Si todo sale bien, podríamos medir los microplásticos, los productos químicos para siempre, las AMP y los PCB”, sostuvo.

Los microplásticos representan una amenaza significativa para la vida marina y humana. Se trata de fragmentos de tamaño similar al de bacterias y glóbulos rojos, originados en la degradación física y química de plásticos de mayor tamaño. Su escala microscópica facilita su incorporación en los tejidos de organismos vivos y su dispersión a largas distancias por las corrientes marinas.

Sobre las dificultades para su medición, Kaiser advirtió: “Los microplásticos se encuentran en un rango de tamaño similar al de las bacterias y los glóbulos rojos; parecen tener características muy diferentes a las de los trozos de plástico más grandes. Su tamaño dificulta enormemente su filtración y medición, especialmente en un entorno oceánico dinámico”.

– Publicidad –

La Bahía de Galveston, en Texas, constituye uno de los principales escenarios de estudio. La zona presenta la mayor concentración de microplásticos de Estados Unidos debido a la presencia de un importante polo de producción plástica. Allí, el equipo analiza la relación entre la concentración de sedimentos en la superficie y la densidad de microplásticos en el agua.

La base técnica del proyecto se apoya en la espectroscopia, una herramienta que permite cuantificar la interacción de la luz con la materia. Esta técnica identifica las longitudes de onda absorbidas o reflejadas y posibilita determinar la composición de una muestra. “Las propiedades ópticas del agua superficial se determinan por su contenido. Esto determina cuánta luz solar se refleja, y eso es lo que miden las imágenes satelitales. La luz reflejada es básicamente un indicador de los componentes del agua”, explicó Kaiser.

El procedimiento requiere el desarrollo y la calibración de un algoritmo específico que vincule la reflectancia del color del océano con la composición del agua. “El algoritmo que vinculará los datos remotos de reflectancia del color del océano con la composición del agua —o con un componente específico del agua— debe calibrarse primero. Se debe medir la luz entrante y saliente, y la concentración de sedimentos en el agua en ese momento. Esa es la conexión principal”, remarcó.

Actualmente, ya existen herramientas para estimar la carga de sedimentos suspendidos mediante datos satelitales, aunque no se aplicaron todavía para identificar microplásticos de manera específica. “Ya existen las herramientas para identificar la carga de sedimentos en suspensión a partir de datos satelitales. Simplemente aún no se han utilizado para ello”, indicó el investigador.

El acceso a series históricas de imágenes satelitales permite analizar la evolución temporal y geográfica de la contaminación. Los registros acumulados durante la última década ofrecen una base para reconstruir trayectorias de dispersión y anticipar zonas de riesgo, sin recurrir a campañas extensivas de muestreo en el océano.

El modelo desarrollado por el equipo de la Universidad Texas A&M busca demostrar que la contaminación por microplásticos puede ser monitoreada con alta precisión y en tiempo casi real mediante tecnologías satelitales y análisis computacional, superando muchas de las limitaciones de los métodos tradicionales.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -