Bullrich se distancia de Santilli en el poroteo para eliminar las PASO

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La jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado, Patricia Bullrich, volvió a meterse en el debate por la reforma electoral y marcó diferencias con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, respecto del escenario para avanzar con la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Según la senadora, el optimismo del funcionario nacional no se condice con el clima que percibe a diario en la Cámara alta.
En declaraciones a Infobae, Bullrich definió a Santilli como “un optimista consuetudinario”, siempre convencido de que “está todo bien”, pero remarcó que su propia mirada está atravesada por el contacto permanente con los legisladores. “Veo a los senadores todos los días, intercambio información y voy viendo sus actitudes. Escucho lo que dicen, lo que dudan, lo que negocian”, graficó, al describir un escenario más volátil de lo que se proyecta desde la Jefatura de Gabinete.
La senadora señaló que, mientras Santilli recorre provincias y mantiene reuniones con gobernadores —incluso en giras al exterior, como el reciente viaje a París—, ella está inmersa en el minuto a minuto parlamentario. “Parecía que después de París estaba todo resuelto, que la sesión iba a salir rápido. Y no fue tan así. Todos van midiendo la situación”, advirtió, en referencia a los votos necesarios para aprobar la eliminación de las PASO.
Defensa de la reforma electoral y mirada hacia 2027
Bullrich respalda sin matices el proyecto oficialista para modificar el sistema electoral. Aun cuando reconoce que en 2023 las PASO le permitieron imponerse en la interna presidencial de Juntos por el Cambio frente a Horacio Rodríguez Larreta, insiste en que ese esquema debe cambiar. Para la ex ministra de Seguridad, suspender las primarias para una elección puntual o eliminarlas de manera definitiva “es más o menos lo mismo”, porque el verdadero objetivo es rediseñar las reglas del juego rumbo a 2027.
En este punto, la dirigente libertaria se alinea con la estrategia del oficialismo de reducir la cantidad de instancias electorales y concentrar la disputa en menos fechas. El argumento central es que las primarias dejaron de cumplir su función original de ordenar las internas y se convirtieron en un filtro costoso y muchas veces prescindible, tanto para los partidos como para el electorado.
La visión de Santilli: menos elecciones y ajuste del gasto
Desde la Jefatura de Gabinete, Santilli defiende el mismo proyecto, pero lo hace poniendo el foco en otros aspectos. Plantea que la reforma busca evitar que la ciudadanía tenga que votar varias veces en un mismo año y, a la vez, recortar el gasto fiscal. Según sus propios cálculos, organizar las PASO implica para el Estado un desembolso de entre 200 y 250 millones de dólares destinados a la logística y organización de las internas partidarias.
El funcionario, además, relativiza el impacto político de eliminar las primarias sobre el mapa electoral del oficialismo. A su entender, Javier Milei “ganará las elecciones nacionales con o sin PASO”, por lo que el cambio de sistema no alteraría las chances de continuidad del Gobierno libertario. La discusión, dice, pasa más por la eficiencia del calendario electoral y por la administración de los recursos públicos.
- Para Bullrich, la clave es el poroteo en el Senado y la conducta cambiante de los legisladores.
- Para Santilli, el eje está en el ahorro fiscal y en simplificar el cronograma electoral.
- Ambos coinciden en eliminar las PASO, aunque con énfasis y diagnósticos diferentes.
“Diego es un optimista consuetudinario. Siempre te dice que está todo bien. Yo veo todos los días a los senadores y todos van midiendo la situación”, afirmó Patricia Bullrich.
Mientras el oficialismo acelera las negociaciones para llevar la reforma al recinto, el debate sobre el futuro de las PASO vuelve a exponer tensiones internas y distintas lecturas sobre el humor del Congreso. Más allá de los matices entre Bullrich y Santilli, ambos coinciden en que el sistema de primarias, tal como se conoce hoy, tiene los días contados.

