Bullrich adelantó debate clave por reforma del BCRA

El Senado se prepara para votar cambios en la Carta Orgánica del Banco Central

Patricia Bullrich durante una exposición pública

NewsITe

La presidenta del bloque La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, confirmó que este jueves la Cámara Alta debatirá la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), en una sesión que el oficialismo considera estratégica para su programa económico. Si el proyecto es aprobado sin cambios respecto del texto que ya obtuvo dictamen en comisión, quedará automáticamente convertido en ley.

La iniciativa fue avalada la semana pasada en un plenario de las comisiones de Economía Nacional e Inversión y de Presupuesto y Hacienda. Allí, el oficialismo logró un dictamen que habilita su tratamiento en el recinto, en medio de un clima de fuerte discusión política por el rol del Banco Central y las herramientas para controlar la inflación.

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“La Carta Orgánica del Banco Central se va a discutir el jueves que viene”, anticipó Bullrich durante una disertación en el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires. Según explicó, el objetivo del oficialismo es concretar la séptima sesión del período ordinario con un temario fuertemente concentrado en reformas institucionales y económicas.

Qué propone la reforma de la Carta Orgánica del BCRA

El corazón del proyecto apunta a reforzar “la preservación del valor de la moneda nacional” como objetivo central del Banco Central. Para ello, se modifican los lineamientos establecidos en 2012 y se incorporan límites más estrictos al financiamiento del Tesoro, una práctica que sucesivos gobiernos utilizaron para cubrir déficit fiscales mediante emisión monetaria.

El texto también endurece las condiciones para la remoción del presidente del BCRA y de los integrantes de su Directorio, con el propósito de blindar su independencia frente al Poder Ejecutivo. Entre otros puntos, elimina la figura de las reservas de libre disponibilidad y redefine el régimen de distribución de utilidades, con el fin de reducir la posibilidad de que esos recursos se destinen al financiamiento del gasto público.

Restricción a la emisión y saneamiento del balance

Otro aspecto central del proyecto es la puesta en marcha de un mecanismo gradual para cancelar las letras intransferibles y los adelantos transitorios que hoy integran el activo del Banco Central. Se trata de instrumentos acumulados durante años, que reflejan la asistencia financiera del organismo al Tesoro y que, según el Gobierno, distorsionan el balance de la entidad.

  • Prohibición más rígida de emitir para cubrir necesidades del Estado.
  • Limitación al uso de reservas con fines fiscales.
  • Refuerzo de la autonomía del Directorio del BCRA.
  • Plan progresivo para desarmar pasivos con el Tesoro.

Desde el oficialismo, Bullrich sostiene que la reforma busca impedir que el Banco Central vuelva a funcionar como “un apéndice más del Ministerio de Economía o del gobierno de turno”. En esa línea, el proyecto se presenta como parte de un paquete más amplio de cambios orientados a fijar reglas económicas previsibles y menos expuestas a los vaivenes políticos.

Un temario más amplio para la sesión del jueves

Además de la reforma de la Carta Orgánica del BCRA, la agenda que el oficialismo pretende llevar al recinto incluye otros proyectos relevantes. Entre ellos se destaca la denominada “Inocencia Fiscal II”, que ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados y apunta a introducir modificaciones en materia penal tributaria.

También se prevé discutir la reforma del régimen de biocombustibles, un sector clave para varias economías regionales, y acuerdos para avanzar con la transferencia de competencias judiciales penales de la Nación a la Ciudad de Buenos Aires. Se trata de un reclamo histórico de la administración porteña que, de aprobarse, implicaría un reordenamiento en la distribución de causas entre fueros nacionales y locales.

Patricia Bullrich remarcó que el paquete de iniciativas forma parte de “un programa destinado a establecer reglas económicas e institucionales claras, que no cambien con cada gobierno que asume”.

La sesión del jueves se perfila así como un nuevo test político para el oficialismo en el Senado, donde cada voto cuenta. El avance o freno de la reforma del Banco Central será leído, tanto en los mercados como en la oposición, como una señal sobre el margen de maniobra que el Gobierno conserva para profundizar su agenda de cambios estructurales.

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