Buenos Aires se destaca en un ranking global de resiliencia climática

NewsITe
En un contexto mundial marcado por olas de calor y de frío extremo, sequías prolongadas, inundaciones repentinas, incendios forestales y tormentas cada vez más violentas, la Ciudad de Buenos Aires aparece entre las urbes mejor preparadas para enfrentar el impacto del cambio climático.
De acuerdo con un informe elaborado por la firma de inteligencia geoespacial AlphaGeo, la capital argentina ocupa el sexto lugar en un ranking de resiliencia climática que analiza a 72 de las ciudades más grandes del planeta. El estudio se conoce en paralelo a las advertencias del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que proyecta que el mundo superará el límite de 1,5 °C de aumento de la temperatura global en los próximos años.
El trabajo de AlphaGeo define la resiliencia climática como la diferencia entre el riesgo al que está expuesta una ciudad y su nivel de adaptación. Es decir, no solo se mide la amenaza potencial de fenómenos extremos, sino también la capacidad real de cada metrópolis para anticiparse, responder y recuperarse ante eventos como inundaciones, olas de calor o vientos destructivos.
Cómo se mide la resiliencia frente al cambio climático
Según explicó Parag Khanna, fundador y director ejecutivo de AlphaGeo, una ciudad logra una buena puntuación cuando combina una menor exposición física a riesgos climáticos con una fuerte capacidad de adaptación. Entre los factores considerados se incluyen la ubicación geográfica, la disponibilidad de agua dulce, la probabilidad de huracanes o ciclones y la presencia de infraestructura y políticas públicas orientadas a la prevención.
Dentro de esa capacidad de adaptación se valoran especialmente los sistemas de alerta temprana, las obras de drenaje y defensa hídrica, la planificación urbana orientada a reducir la vulnerabilidad de barrios expuestos y las estrategias de gestión de emergencias. En el caso de Buenos Aires, también se ponderan las inversiones en infraestructura pluvial y los planes locales de acción climática impulsados en los últimos años.
El puesto de Buenos Aires en el ranking mundial
De acuerdo con el ranking de AlphaGeo, la ciudad más resiliente frente a desastres climáticos es Chicago (Estados Unidos), favorecida por su localización en una latitud templada, buen acceso a agua dulce y bajo riesgo de huracanes. En ese contexto, Buenos Aires se ubica en el sexto lugar, lo que la posiciona como una de las capitales mejor preparadas de América Latina para enfrentar los desafíos del calentamiento global.
El podio de las diez ciudades más resilientes se completa con urbes de distintos continentes, lo que muestra que la adaptación no depende solo de la riqueza económica, sino también de decisiones políticas y de planificación a largo plazo.
Las 10 ciudades más resilientes según AlphaGeo
- Chicago, Estados Unidos
- Addis Abeba, Etiopía
- Melbourne, Australia
- Barcelona, España
- Ankara, Turquía
- Buenos Aires, Argentina
- París, Francia
- Estambul, Turquía
- Bogotá, Colombia
- Nairobi, Kenia
El listado evidencia que la resiliencia puede fortalecerse a partir de políticas públicas activas, desde la ampliación de espacios verdes hasta la mejora del transporte público y la actualización de los códigos de edificación, medidas que ayudan a mitigar el efecto de las olas de calor y las lluvias intensas.
Las ciudades más vulnerables a los eventos extremos
En el otro extremo del ranking aparecen las ciudades con menor resiliencia climática, ubicadas principalmente en el sur de Asia. Allí convergen una exposición muy alta a fenómenos extremos con escasa infraestructura y menor capacidad institucional para responder a catástrofes.
- Ahmedabad, India
- Hyderabad, India
- Multan, Pakistán
- Dhaka, Bangladesh
- Lahore, Pakistán
- Kolkata, India
- Faisalabad, Pakistán
- Karachi, Pakistán
- Chittagong, Bangladesh
- Taipéi, Taiwán
“La resiliencia es igual al riesgo menos la adaptación”, resumió Parag Khanna, al presentar el índice elaborado por AlphaGeo.
El lugar destacado de Buenos Aires en el ranking internacional representa un reconocimiento a las políticas de adaptación implementadas, pero también una advertencia: en un escenario de calentamiento acelerado, la ciudad deberá sostener y profundizar las inversiones en infraestructura y planificación urbana para seguir reduciendo su vulnerabilidad ante los eventos climáticos extremos que ya se sienten en todo el planeta.

