Respaldo diplomático de Brasil a la causa Malvinas

NewsITe
En un gesto de fuerte contenido político y simbólico, Brasil ratificó su respaldo a la Argentina en el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, pese a las marcadas diferencias ideológicas entre los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y Javier Milei. La definición se conoció durante el acto por el Día Nacional de la República Federativa de Brasil, realizado en el Salón Dorado del Teatro Colón, en la Ciudad de Buenos Aires.
El encargado de Negocios de Brasil en Argentina, Eduardo Uziel, fue el encargado de transmitir la posición histórica de su país ante un auditorio integrado por funcionarios, legisladores, diplomáticos y referentes del mundo empresarial. Entre los presentes se encontraban, además, el embajador británico David Cairns y su par chino Wang Wei, testigos directos del mensaje brasileño.
“Tenemos una amistad de más de 200 años, más fuerte que cualquier mezquindad o temporaria miopía”, remarcó Uziel, al destacar que el vínculo entre Buenos Aires y Brasilia se sostiene más allá de las coyunturas políticas. El diplomático subrayó que la posición de su país sobre la cuestión Malvinas se mantiene “invariable desde 1833”, cuando el Reino Unido consolidó la ocupación del archipiélago.
Uziel vinculó el respaldo a la Argentina con la propia historia de Brasil: recordó que hace 204 años el país vecino inició su camino como nación soberana y que, desde entonces, fue consolidando una democracia que asume la defensa del derecho internacional y la integridad territorial de la región como una política de Estado.
Un apoyo que trasciende gobiernos y rivalidades
El representante brasileño insistió en que la muestra de amistad hacia la Argentina es “independiente de los gobiernos, del fútbol y de cualquier fantasía”, en alusión tanto a los cambios de signo político como a la tradicional rivalidad deportiva entre ambos países. “Es mayor que cualquier mezquindad o temporaria miopía”, insistió, al reafirmar que el apoyo a la soberanía argentina sobre las Malvinas responde a una convicción de largo plazo.
La conmemoración reunió a figuras de distintos espacios políticos argentinos, como los ex cancilleres Felipe Solá y Jorge Taiana, el ex vicecanciller Eduardo Valdés, la ex gobernadora de Tierra del Fuego Rosana Bertone y los ex embajadores Jorge Argüello, Gabriel Fuks y Ricardo Alfonsín. También participaron el ex embajador Diego Guelar, el ex funcionario Fernando Straface, el diputado nacional Maximiliano Ferraro (CC-ARI), el legislador radical Pablo Juliano (UCR), el presidente del CARI, Francisco de Santibañes, el experto en comercio exterior Marcelo Elizondo y el analista político Rosendo Fraga, entre otros.
La causa Malvinas, en la agenda internacional
Horas antes del acto en el Teatro Colón, el reclamo argentino por las Islas Malvinas había sumado otra señal de respaldo internacional. El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, pidió al primer ministro Benjamín Netanyahu que reconozca la soberanía argentina sobre el archipiélago y que impulse sanciones contra el Reino Unido mientras se mantenga la ocupación. El planteo, de fuerte contenido político, volvió a colocar la disputa en el debate global.
- Brasil reiteró que su apoyo a la Argentina por Malvinas es una política de Estado sostenida desde 1833.
- La definición se dio en un acto oficial por el Día Nacional de Brasil, con amplia presencia política y diplomática.
- Israel también fue mencionado por el renovado pedido de reconocimiento de la soberanía argentina sobre las islas.
“El apoyo brasileño se mantuvo invariable desde 1833 a la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. Política de Estado siempre por convicción”, afirmó Eduardo Uziel.
La combinación de respaldos de Brasil e Israel se suma a las reiteradas resoluciones de la ONU que instan a la Argentina y al Reino Unido a reanudar el diálogo sobre la disputa de soberanía. En este contexto, la diplomacia argentina busca capitalizar cada pronunciamiento a favor para reforzar su posición en los foros multilaterales y sostener la causa Malvinas como una política de Estado, más allá de los cambios de gobierno.

