Brasil marca récord de empleo con 103 millones de trabajadores

El mercado laboral brasileño consolida su mejor momento histórico

Trabajadores brasileños en actividad en diferentes sectores de la economía

NewsITe

Brasil cerró 2025 con la mayor cantidad de personas ocupadas de su historia reciente: 103 millones de trabajadores activos, según los últimos datos difundidos por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). El indicador confirma la recuperación del mercado laboral del país vecino y lo ubica en niveles récord de empleo.

De acuerdo con el organismo estadístico, el nivel de ocupación alcanzó el 59,1 por ciento de la población en edad de trabajar, superando el máximo previo registrado en 2024, cuando se ubicó en 58,6 por ciento. En términos absolutos, esto implicó un incremento de alrededor de 1,7 millones de personas ocupadas en comparación con el año anterior, lo que representa una suba del 1,7 por ciento.

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El avance del empleo vino acompañado por una reducción de la desocupación. La tasa anual de desempleo bajó del 6,6 por ciento en 2024 al 5,6 por ciento en 2025, la más baja de toda la serie histórica que releva el IBGE. Esta combinación de mayor ocupación y menor desempleo refleja un ciclo de expansión del mercado de trabajo, impulsado por la mejora de la actividad económica y por políticas orientadas a la formalización.

Récord de empleo formal y avance de la formalización

Uno de los datos más destacados del informe oficial es el crecimiento del empleo registrado en el sector privado. En 2025 se contabilizaron 38,9 millones de trabajadores con contrato formal, también un máximo histórico. No obstante, su participación dentro del total de ocupados se ubicó en el 37,8 por ciento, lo que indica que una porción importante del empleo en Brasil continúa siendo informal o independiente.

En paralelo, la formalización entre trabajadores por cuenta propia y empleadores mostró una tendencia positiva. La proporción de estas categorías laborales con registro de empresa (CNPJ) llegó al 35 por ciento en 2025, por encima del 33,6 por ciento medido en 2024. Esta evolución sugiere una mayor institucionalización de actividades que tradicionalmente se desarrollaban de manera informal.

Sindicalización en retroceso relativo

El informe del IBGE también releva datos sobre la afiliación sindical. Si bien el número de trabajadores asociados a algún sindicato se mantuvo en torno a los 9,1 millones de personas, la tasa de sindicalización descendió hasta el 8,8 por ciento de la población ocupada. Es decir, el empleo creció a un ritmo mayor que la adhesión a las organizaciones gremiales.

Analistas del mercado laboral brasileño señalan que esta brecha puede explicarse por la expansión de modalidades de trabajo más flexibles, la creciente presencia del empleo independiente y los cambios normativos de los últimos años que afectaron el financiamiento y el poder de negociación de los sindicatos.

  • 103 millones de personas ocupadas en 2025, máximo histórico.
  • Nivel de ocupación del 59,1%, superior al de 2024.
  • Desempleo a la baja: 5,6% anual, el menor de la serie.
  • 38,9 millones de trabajadores privados con contrato formal.
  • Aumento de la formalización entre cuentapropistas y empleadores.

“Los datos muestran un mercado laboral más robusto, con más gente trabajando y un avance paulatino de la formalidad, aunque persisten desafíos en la calidad del empleo y en la representación sindical”, señalan expertos consultados en Brasil.

La evolución del empleo en Brasil es seguida de cerca por la región, incluida la Argentina, dado el peso del país en el Mercosur y su influencia sobre el comercio y las cadenas productivas. De sostenerse la tendencia, los especialistas estiman que el desafío pasará por mejorar la productividad y la calidad del trabajo, consolidando los avances en formalización y reduciendo las brechas salariales.

Los resultados divulgados por el IBGE se convierten así en una referencia clave para el diseño de políticas laborales y económicas en Brasil, al tiempo que ofrecen una señal positiva para los inversores y para los países socios que dependen en gran medida del dinamismo de la economía brasileña.

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