La formación rocosa hawaiana, en la que murió Santiago Bourdieu, viene siendo foco de tragedias hace años. Las autoridades advierten de su peligro.

La formación rocosa Spitting Cave, en Oahu, Hawaii, desde la que saltó y falleció Ezequiel Bordieu, tiene un triste historial de tragedias.
Sigue la conmoción por la muerte del turista argentino en Hawaii, Santiago Bordieu, tras saltar al vacío desde el famoso acantilado Spitting Cave. El joven argentino de 28 años, profesor de educación física y aficionado al rugby, se encontraba de vacaciones en la isla norteamericana.
Hace pocas horas, inclusive, trascendió un video en redes sociales del momento del salto. Según relatan los testigos, un amigo de Santiago comenzó a buscarlo al notar que no emergía a la superficie. Minutos después, se sumaron rescatistas locales, quienes tardaron unos quince minutos en localizarlo, ya sin vida. Se intentaron maniobras de reanimación, que lamentablemente no tuvieron éxito.
El peligro de “Spitting Cave”
El acantilado Spitting Cave se encuentra en la isla de Oahu. Esta formación rocosa consta de un precipicio abrupto con un caída que desciende hacia el mar de una altura de 15 a 18 metros, y es famosa por las fuertes olas que la golpean y por la “cueva” marina que expulsa agua tras el choque de las corrientes contra sus paredes. De ahí proviene el nombre: spitting cave, por su traducción: cueva que escupe.
Esta atracción es sumamente peligrosa por lo impredecible del oleaje y las corrientes, que pueden devenir fácilmente en una tragedia dado las afiladas rocas del acantilado.
Las autoridades hawaianas informaron que, desde 2020 a la fecha, tuvieron que responder a más de 50 incidentes relacionados con saltos en el acantilado. En algunos de ellos las víctimas sufrieron lesiones leves, pero hubo varios casos de ahogamiento y muertes por el impacto de la caída. De hecho existen tres placas conmemorativas a quienes han perdido la vida tras saltar.

En consonancia con esto, las autoridades advirtieron que todos los que han saltado fueron y son clavadistas profesionales, por lo que es muy peligroso que un turista lo intente, sobre todo por lo difícil que es reconocer las señales del oleaje para alguien que no es experto.
Insistieron en que el acantilado es un lugar idóneo para visitar y ver, donde pueden disfrutarse hermosos atardeceres y avistar diversas especies animales. Pero buscan por todos los medios desincentivar que las personas salten al agua para no seguir lamentando víctimas fatales.

