Boca va por la Sudamericana y por romper 18 años de sequía

Boca, ante la chance de volver a gritar campeón en el plano internacional

Festejo de Boca Juniors tras la clasificación a la final de la Copa Sudamericana

NewsITe

Boca Juniors volvió a instalarse en el centro de la escena internacional al meterse en la final de la Copa Sudamericana, después de vencer por 3-1 a Vasco da Gama en una Bombonera colmada. El equipo azul y oro jugará el partido decisivo el 21 de noviembre en Barranquilla, Colombia, con una doble misión: cortar una sequía de 18 años sin títulos internacionales y poner fin a una racha adversa en finales continentales.

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La última vez que Boca levantó un trofeo internacional fue en la Recopa Sudamericana 2008, cuando se impuso a Arsenal de Sarandí con un global de 5-3. En aquellos años, el club de La Ribera se había habituado a ganar fuera de las fronteras argentinas y construyó una era dorada que lo consolidó como uno de los gigantes del continente.

Entre 2000 y 2008, el Xeneize conquistó cuatro Copas Libertadores (2000, 2001, 2003 y 2007), dos Copas Sudamericanas (2004 y 2005), dos Copas Intercontinentales (2000 y 2003) y dos Recopas Sudamericanas (2006 y 2008). Ese ciclo lo posicionó entre los clubes más laureados del mundo y forjó la identidad competitiva que su hinchada reclama en cada cita decisiva.

Las finales perdidas que marcan la racha negativa

Después de la Recopa 2008, Boca no volvió a celebrar en el ámbito internacional y acumuló tres finales de Copa Libertadores perdidas. La primera fue en 2012, frente a Corinthians de Brasil, que se quedó con el título con un global de 3-1.

La caída más dolorosa llegó en 2018, cuando el equipo entonces dirigido por Guillermo Barros Schelotto perdió la final con River Plate. La ida en la Bombonera terminó 2-2, mientras que la vuelta, trasladada de Núñez a Madrid por cuestiones de seguridad, terminó 3-1 para el Millonario en tiempo suplementario.

La racha se extendió hasta 2023, cuando Boca volvió a jugar una final de Libertadores, esta vez frente a Fluminense en Río de Janeiro. El conjunto brasileño se impuso 2-1 en tiempo extra y se consagró por primera vez campeón del máximo certamen de clubes de América, dejando otra vez al Xeneize a las puertas de la gloria.

Un nuevo intento para recuperar el protagonismo internacional

La próxima final de la Copa Sudamericana representa para Boca algo más que un título. Una vuelta olímpica en Barranquilla significaría romper 18 años de sequía internacional, sanar parte de las cicatrices de las últimas definiciones y, sobre todo, ratificar una identidad copera que lo marcó durante las primeras décadas del siglo XXI.

Con un plantel renovado, la experiencia de varios futbolistas con recorrido en el club y el respaldo de una hinchada acostumbrada a poblar tribunas en cualquier punto del continente, Boca se prepara para otro examen de alta exigencia. La cita en Colombia será una nueva oportunidad para que el Xeneize vuelva a ocupar el lugar que su historia reclama en el fútbol sudamericano.

“Boca siempre está obligado a pelear por cosas importantes. Volver a ganar una copa internacional es una cuenta pendiente que queremos saldar”, repiten puertas adentro en el club de la Ribera.

En Barranquilla, el Xeneize pondrá en juego algo más que un trofeo: defenderá su peso histórico en el continente y la posibilidad de inaugurar un nuevo ciclo de conquistas internacionales.

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