Blue Monday: mito del día más triste y salud mental

Blue Monday: qué hay detrás del supuesto día más triste

Ilustración alusiva al concepto de Blue Monday, el supuesto día más triste del año

NewsITe

Desde hace más de dos décadas, el llamado Blue Monday se instaló en el calendario como el “día más triste del año”. La fecha recae, según esta idea, en el tercer lunes de enero y suele ocupar espacio en medios, redes sociales y campañas comerciales en todo el mundo. Sin embargo, especialistas en salud mental advierten que se trata de un mito sin sustento científico y que, lejos de ayudar, puede simplificar en exceso una problemática compleja.

El origen del concepto estuvo ligado a una campaña publicitaria que combinó factores como las deudas de las compras de diciembre, el regreso a la rutina tras las vacaciones de verano o las fiestas de fin de año y la sensación de no haber cumplido con los objetivos propuestos. Esa fórmula aspiraba a explicar por qué tanta gente se siente más cansada, irritable o desanimada al comienzo del año. Pero la evidencia científica nunca validó la existencia de un “día universal” de tristeza.

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En la práctica, el malestar emocional no aparece de golpe ni se concentra en 24 horas. Suele construirse de manera progresiva, alimentado por el agotamiento acumulado, la presión laboral, las preocupaciones económicas y las expectativas frustradas. Psicólogos y psiquiatras coinciden en que ni la tristeza ni la ansiedad responden a calendarios fijos; dependen de historias personales, contextos sociales y condiciones de vida que no se reducen a una fecha puntual.

Tristeza, depresión y mitos alrededor del ánimo

Uno de los riesgos de la difusión del Blue Monday es confundir emociones normales con trastornos del estado de ánimo. Sentirse sin energía, fastidioso o poco motivado durante algunos días forma parte de la experiencia humana y no equivale, por sí solo, a una depresión. La depresión implica síntomas más intensos y persistentes, que afectan el sueño, el apetito, la capacidad de disfrutar y el desempeño cotidiano, y requieren de diagnóstico profesional.

“El riesgo del Blue Monday es simplificar una problemática compleja. La salud mental no se define por un día puntual, sino por procesos que se desarrollan a lo largo del tiempo”, explica Liliana Acuña, psicóloga del CMC Tucumán de Boreal Salud. La especialista remarca que lo importante no es buscar en el calendario una explicación al ánimo, sino aprender a reconocer señales de alerta que se mantienen en el tiempo y pedir ayuda a tiempo.

“Más que poner el foco en una fecha, lo importante es aprender a reconocer señales persistentes de malestar y consultar a tiempo. Detectar antes permite abordar mejor los cuadros emocionales”, señala la psicóloga Liliana Acuña.

Entre las estrategias recomendadas se encuentran incorporar técnicas de relajación y respiración, realizar actividad física regular, fortalecer los vínculos con familiares y amigos, y, si el malestar se sostiene, consultar con un profesional de la salud mental. Normalizar la búsqueda de ayuda es clave para reducir el impacto de la ansiedad, el estrés y la tristeza crónica.

Tecnología y bienestar emocional: relojes que miden el ánimo

En paralelo al debate sobre el Blue Monday, la tecnología comenzó a ofrecer herramientas para conocer mejor el estado emocional a lo largo del tiempo. Un ejemplo es la función de Bienestar Emocional desarrollada por Huawei junto con el Instituto de Psicología de la Academia China de Ciencias, que sí se apoya en una base científica. Esta tecnología se integra a relojes inteligentes y permite registrar, en tiempo real, indicadores fisiológicos vinculados al sistema nervioso autónomo.

A través de sensores que miden variables como la frecuencia cardíaca y otros parámetros físicos, estos dispositivos elaboran una estimación del estado emocional y de la tendencia de salud a lo largo del día. Algunos modelos, como los HUAWEI WATCH GT 5 Series, WATCH GT 6 Series, WATCH 5 y WATCH FIT 4 Series, son capaces de detectar hasta 12 tipos de estados emocionales luego de apenas diez minutos de uso, reduciendo el tiempo de medición respecto de otros productos que requieren al menos media hora.

Si bien estas herramientas no reemplazan de ningún modo la evaluación clínica, sí pueden funcionar como un recurso complementario para tomar conciencia sobre el propio bienestar, registrar cambios a lo largo de semanas o meses y motivar la consulta profesional cuando los indicadores de estrés se sostienen en el tiempo. En ese sentido, el desafío no es quedarnos con la etiqueta del Blue Monday, sino avanzar hacia una cultura que ponga a la salud mental en la agenda durante todo el año.

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