Bitcoin pierde terreno y la plata marca máximos históricos

NewsITe
El arranque de 2026 dejó una postal inesperada en los mercados globales: mientras la plata alcanzó máximos históricos, Bitcoin profundiza su caída y se encamina hacia la zona de los u$s70.000. El desacople entre ambos activos rompe con años en los que compartían el rótulo de “refugio alternativo” frente a la inestabilidad financiera.
Según operadores consultados en la City porteña, detrás de este giro hay dos fuerzas bien definidas: por un lado, la presión física sobre el mercado de metales que impulsa a la plata; por el otro, la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), que seca la liquidez y golpea de lleno a las criptomonedas, en especial a Bitcoin.
En el caso de la plata, el foco está puesto en el COMEX, el mercado de futuros de metales. Allí se observa una caída de inventarios superior a los 100 millones de onzas desde octubre, un dato que refuerza la idea de escasez y sostiene el rally del metal. Al mismo tiempo, Bitcoin se comporta cada vez más como una acción tecnológica, sensible a las expectativas de tasas y a los cambios en las condiciones de financiamiento global.
Plata en alza: escasez física y demanda industrial récord
Analistas estadounidenses señalan que el encarecimiento de la plata responde, principalmente, a un desequilibrio entre oferta y demanda. La mitad de la producción mundial se destina hoy a usos industriales de alta tecnología, como paneles solares, vehículos eléctricos y data centers, sectores en plena expansión por la transición energética y el avance de la inteligencia artificial.
A esto se suma un déficit estructural alimentado por restricciones de oferta vinculadas a China y a la menor inversión en nuevos proyectos mineros en los últimos años. En ese contexto, el mercado empezó a valorar a la plata no solo como insumo industrial, sino como activo escaso, lo que la llevó a superar los u$s120 la onza antes de una toma de ganancias parcial.
Bitcoin bajo presión: menos liquidez y más aversión al riesgo
En sentido contrario, Bitcoin no enfrenta hoy un problema de escasez sino de liquidez. La señal que domina la escena es la de la Fed: expectativas de tasas altas por más tiempo y un balance aún lejos de expandirse de manera significativa. Ese combo redujo el dinero disponible para activos de riesgo y aceleró las ventas en el mercado cripto.
Con un comportamiento similar al de las grandes tecnológicas de Wall Street, Bitcoin exhibe un “beta” elevado frente a los movimientos macroeconómicos. En jornadas de mayor tensión, se registraron liquidaciones por encima de los u$s1.000 millones en apenas 24 horas, reflejo de posiciones apalancadas que se desarman ante cualquier señal de endurecimiento monetario.
La Fed, Kevin Warsh y la lectura de Wall Street
El nombramiento de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal reforzó la percepción de un banco central más ortodoxo. Su perfil, asociado a una política monetaria dura y a la prioridad de defender el valor del dólar, fue interpretado como un viento en contra para las criptomonedas y otros activos de mayor volatilidad.
Esa expectativa se tradujo en salidas netas de los ETF de Bitcoin, que venían funcionando como puerta de entrada de grandes inversores institucionales. Con un escenario de tasas elevadas y dólar fortalecido, parte de esos flujos se reorientó hacia instrumentos de deuda de corta duración, considerados más seguros en esta etapa del ciclo.
¿Rotación definitiva o pausa estratégica del mercado cripto?
En la City advierten que no se trata necesariamente de un abandono estructural de las criptomonedas, sino de una fase de “defensa” de carteras. Gestores consultados describen una rotación parcial desde activos volátiles hacia bonos de 1 a 2 años, a la espera de mayor claridad sobre el rumbo de la inflación y de las tasas en Estados Unidos.
Bitcoin sigue siendo visto como un activo de riesgo: cuando la liquidez se retrae, su cotización tiende a rezagarse frente a otros activos. Sin embargo, varios analistas coinciden en que los precios actuales lucen más atractivos para inversiones de largo plazo, siempre que el inversor soporte la volatilidad típica del mercado cripto.
Perspectivas: qué miran los inversores en los próximos meses
- La evolución de la inflación y las señales de la Fed sobre futuros recortes de tasas.
- El comportamiento de los ETF de Bitcoin y los flujos institucionales hacia activos cripto.
- La continuidad del déficit de plata y su impacto en los precios del metal.
- El apetito global por riesgo en un contexto de desaceleración económica moderada.
Hasta que no mejore la liquidez y se reduzca la incertidumbre macro, la plata seguirá brillando por su escasez física y Bitcoin deberá esperar mejores vientos desde la política monetaria.
En el corto plazo, la tendencia para Bitcoin se mantiene bajista, pero el mercado ya empieza a mirar más allá del ruido inmediato. Un escenario de tasas algo más bajas y mayor estabilidad financiera podría reactivar el interés por las criptomonedas. Mientras tanto, la plata se consolida como la gran ganadora del nuevo mapa de refugios alternativos.

