Bioplásticos que aprovechan residuos agrícolas y biomasa marina

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Un equipo de especialistas del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en España, desarrolló nuevos materiales de envasado biodegradables elaborados a partir de harinas de cereales y algas rojas. El avance apunta a ofrecer una alternativa sostenible al plástico convencional, uno de los principales responsables de la contaminación ambiental.
Los films obtenidos combinan harinas de maíz pigmentadas y del cereal sorgo con biomasa marina de Gelidium corneum, un alga roja abundante en ciertas costas europeas. Según difundió la Agencia Noticias Argentinas, el desarrollo permite aprovechar subproductos y residuos de la agricultura y de la actividad marina, reduciendo el desperdicio y creando envases que se descomponen en la naturaleza sin dejar restos persistentes.
Los investigadores señalan que esta combinación de materias primas no solo reemplaza a polímeros derivados del petróleo, sino que también mejora propiedades clave de los envases, como su rigidez y su menor sensibilidad a la humedad. De este modo, los bioplásticos resultantes pueden adaptarse a diferentes usos industriales, en especial en el sector alimenticio, donde la demanda de packaging ecológico viene creciendo de manera sostenida.
Cómo se fabrica el nuevo material biodegradable
El trabajo, publicado en la revista científica Food Hydrocolloids, propone un enfoque innovador: emplear harinas de grano entero pigmentadas, sin refinar, junto con biomasa marina también sin refinar. Esta decisión permite conservar compuestos naturales presentes en las materias primas, que se traducen en propiedades funcionales adicionales para el envase.
Desde el CSIC explican que las harinas utilizadas son ricas en almidón, que interactúa con la celulosa de las algas para definir la estructura interna de los bioplásticos. Además, contienen polifenoles bioactivos y otros compuestos naturales que influyen en el color y la luminosidad del film, y aportan cierta protección frente a la radiación ultravioleta, un factor relevante para alargar la vida útil de los productos envasados.
Proceso industrial y potencial de aplicación
La combinación de los subproductos agrícolas y marinos se realizó mediante melt-compounding, una técnica industrial de procesamiento de polímeros que aplica calor y energía mecánica. En este paso, el almidón de las harinas y la celulosa de las algas se mezclan a nivel molecular hasta formar una masa homogénea. Luego, mediante moldeo por compresión, esa mezcla se somete nuevamente a calor y presión para obtener la forma final del envase.
- Uso de harinas de maíz pigmentadas y sorgo como base rica en almidón.
- Incorporación de alga roja Gelidium corneum como fuente de celulosa y biomasa marina.
- Tecnología de melt-compounding para lograr una mezcla uniforme de los componentes.
- Moldeo por compresión para dar forma a films y envases biodegradables.
El desarrollo demuestra que es posible aprovechar residuos agrícolas y marinos para generar envases que se descomponen en la naturaleza, reducen la dependencia de plásticos fósiles y aportan nuevas funcionalidades al packaging.
Si bien aún resta avanzar en etapas de escalado industrial y evaluación de costos, el trabajo del IATA y el CSIC se suma a la tendencia global que impulsa materiales de origen biológico y compostables. Para los especialistas, este tipo de bioplásticos podría integrarse en cadenas de valor locales, aprovechando cultivos como el maíz y el sorgo, así como recursos marinos disponibles, con impacto positivo tanto ambiental como económico.

