El barrionuevismo y el kicillofismo sellan gesto político en la Costa
NewsITe
En plena discusión por la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional, el sector de la CGT alineado con el sindicalista gastronómico Luis Barrionuevo se plantó con firmeza en Mar del Plata y envió una doble señal: rechazo frontal a los cambios propuestos y un guiño político al gobernador bonaerense Axel Kicillof, a través de la presencia de dirigentes de su riñón en el encuentro.
El almuerzo del Movimiento Nacional Sindical Peronista (MNSP), realizado en el Hotel Presidente Perón de la UTHGRA, reunió a unos 450 invitados entre sindicalistas, funcionarios y referentes políticos. Allí, Barrionuevo criticó con dureza el proyecto oficial, al que consideró perjudicial para los trabajadores y expresión de la incapacidad del Ejecutivo para generar empleo de calidad.
“No queremos que salga el proyecto que envió el Gobierno porque es perjudicial para los trabajadores. Antes, el Gobierno tiene que dejar de pedir tanta plata prestada y ponerse las pilas para reactivar la economía del país”, sostuvo el dirigente, marcando distancia del rumbo económico nacional y poniendo el foco en la caída del empleo formal y el deterioro del poder adquisitivo.
Apoyo del kicillofismo y mensaje hacia la interna peronista
La foto política de la jornada fue la presencia de Carlos Bianco, ministro de Gobierno bonaerense y uno de los hombres de mayor confianza de Axel Kicillof. Bianco se mostró junto a Barrionuevo y al ex triunviro de la CGT, Carlos Acuña, en una imagen que se leyó como un respaldo explícito al frente sindical opositor a la reforma laboral.
Al tomar la palabra, Bianco cuestionó la lógica oficial: “Primero rompen todo y luego dicen que la solución es quitar derechos a los trabajadores. Eso no genera empleo ni ingresos. Al contrario, reduce el mercado interno y profundiza la crisis”. Sus definiciones se enmarcan en la creciente sintonía entre la conducción de la CGT y el gobernador bonaerense, que en los últimos meses ganó protagonismo dentro del peronismo a nivel nacional.
La relación entre Kicillof y la central obrera viene consolidándose desde hace tiempo. A fines de diciembre, la cúpula cegetista recibió al mandatario provincial en la sede de Azopardo, donde analizaron los alcances de la reforma propuesta y la calificaron de “regresiva, flexibilizadora y precarizadora”. En aquel encuentro, destacaron el rol del gobernador como figura clave en el escenario federal y en el armado del peronismo para enfrentar las políticas del Gobierno nacional.
La Iglesia y los economistas también se suman al debate
El encuentro en Mar del Plata no se limitó al cruce político-sindical. Desde la Comisión Nacional Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Argentina, la presidenta Ayelén Tomasini aportó una mirada social y ética sobre el trabajo. En su discurso, sostuvo que “el trabajo es ese espacio que nos humaniza y nos acerca a la trascendencia” y reivindicó el rol de las organizaciones gremiales.
- La dirigente eclesial subrayó que los sindicatos son “espacios que hay que custodiar porque ahí se construye comunidad y cuidado del otro”.
- Su intervención se interpretó como un respaldo al reclamo de preservar derechos laborales en un contexto de ajuste y reformas estructurales.
La agenda económica estuvo a cargo del ex presidente del Banco Central, Martín Redrado, quien se conectó por teleconferencia desde Washington para analizar la coyuntura. Redrado expuso sobre el impacto de la política económica actual, las dificultades de financiamiento y los desafíos para recuperar el crecimiento y el empleo.
El encuentro en Mar del Plata dejó un mensaje claro: el sector de la CGT que lidera Barrionuevo, con el guiño del kicillofismo y el acompañamiento de sectores de la Iglesia, se posiciona como un actor central en la resistencia a la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional.
En paralelo a la pulseada legislativa, la trama peronista se reacomoda. La CGT mira a Kicillof como una de las referencias principales de la oposición y el gobernador busca capitalizar ese respaldo para proyectar su figura en el mapa nacional, mientras los gremios prometen sostener la presión en las calles y en la mesa de negociación.


