La mortalidad por cáncer muestra una caída constante en el país.

La mortalidad por cáncer en Argentina registra una disminución sostenida desde hace más de una década, de acuerdo con un informe reciente del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN). Pese a que el cáncer continúa siendo la principal causa de muerte por enfermedad entre los 5 y los 59 años, los datos oficiales muestran una tendencia alentadora en la mayoría de los tumores más frecuentes.
El relevamiento se basa en la información del Sistema de Vigilancia y Reporte del Cáncer (SIVER-Ca), dependiente de la Dirección Nacional de Cáncer del Ministerio de Salud de la Nación. Según este sistema, la mortalidad por los tumores más habituales viene descendiendo de forma constante, en un contexto en el que la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso a tratamientos resultan claves para mejorar la supervivencia.
En varones, la mortalidad por cáncer se redujo en promedio un 2,3% anual, mientras que en mujeres el descenso fue del 1,3%. Esta evolución favorable se vincula especialmente con avances en la pesquisa oportuna y la ampliación de las coberturas diagnósticas y terapéuticas en tumores de alta prevalencia: próstata, colon y recto, y pulmón en varones; y mama, colon y recto, y cuello uterino en mujeres.
Tendencias por tipo de tumor y su impacto sanitario
El cáncer colorrectal, uno de los tumores con mayor incidencia en el país, presenta una tasa estimada de 30,5 nuevos casos por cada 100.000 varones y 19,4 por cada 100.000 mujeres. Sin embargo, la mortalidad por este tipo de cáncer desciende alrededor de un 1,5% anual en ambos sexos, lo que se vincula con la implementación progresiva de programas de tamizaje y colonoscopías.
En el caso del cáncer de mama, el más frecuente entre las mujeres, la incidencia estimada asciende a 71,3 nuevos casos cada 100.000 mujeres. Pese a su alta frecuencia, la mortalidad muestra un descenso promedio del 1,7% anual en la última década y se ubica en 15,4 defunciones por cada 100.000 mujeres en 2024, lo que evidencia el impacto de la mamografía periódica y de los tratamientos combinados.
El cáncer de próstata también acompaña esta tendencia descendente. Con una incidencia estimada de 44,7 nuevos casos por cada 100.000 varones, la mortalidad se sitúa en 9,2 defunciones por cada 100.000 habitantes en 2024. La mejora en el acceso a estudios como el antígeno prostático específico (PSA) y las biopsias dirigidas contribuyó a detectar casos en estadios más tempranos.
Programas nacionales y desafíos pendientes
En cuanto al cáncer de cuello de útero, el informe señala una situación más estable: la incidencia estimada es de 16,8 nuevos casos por cada 100.000 mujeres y la mortalidad ronda las 8,2 defunciones por cada 100.000. A diferencia de otros tumores, aquí no se observa un descenso marcado en la última década, lo que refuerza la importancia de reforzar el acceso al Papanicolaou, a los test de VPH y a la vacunación contra el virus del papiloma humano en adolescentes.
Las tendencias resultan significativas si se tiene en cuenta que la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) clasifica a la Argentina dentro del grupo de países con incidencia y mortalidad medianamente altas. En este contexto, las políticas públicas de prevención y control cobran un rol estratégico para reducir la carga de la enfermedad.
Durante 2025, el Ministerio de Salud de la Nación profundizó la articulación con las provincias para consolidar los sistemas de vigilancia, fortalecer la capacidad diagnóstica y mejorar la formación de los equipos de salud. Entre las principales herramientas se destacan el Sistema de Información de Tamizaje (SITAM), el Registro Institucional de Tumores de Argentina (RITA), el Registro Oncopediátrico Hospitalario Argentino (ROHA) y el Sistema de Información de Tumores Hereditarios (SITHER), que permiten disponer de datos más precisos para orientar decisiones sanitarias.
Además, la cartera sanitaria impulsa la generación de evidencia científica sobre estrategias de prevención y control del cáncer, así como el desarrollo de equipos de cuidados paliativos y unidades de asesoramiento genético en oncología. El objetivo es mejorar el acceso a diagnósticos oportunos, tratamientos adecuados y acompañamiento integral para las personas con lesiones de alto grado o diagnósticos oncológicos avanzados, consolidando así la tendencia descendente en la mortalidad por cáncer en el país.

