Aventurero británico completa vuelta al mundo a pie tras 28 años

El exparacaidista Karl Bushby cerró en Hull una odisea de 50.000 kilómetros iniciada en Chile en 1998

Karl Bushby celebra en Hull el final de su vuelta al mundo a pie

NewsITe

El aventurero británico Karl Bushby, exparacaidista de 57 años, puso punto final en la ciudad de Hull a una travesía extraordinaria: una vuelta al mundo mayormente a pie que se extendió durante 28 años y unos 50.000 kilómetros. La odisea comenzó el 1 de noviembre de 1998 en Chile y concluyó este lunes en el noreste de Inglaterra, ante unas 500 personas que se acercaron a recibirlo.

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Desde el inicio, Bushby se impuso dos reglas innegociables: no utilizar ningún medio de transporte para avanzar en el recorrido y no regresar a su casa hasta haber completado el desafío. El proyecto, que bautizó “Expedición Goliat”, nació tras la crisis personal que significó la ruptura de su matrimonio, cuando su entonces esposa se mudó a Irlanda del Norte junto con su hijo.

En estos casi 30 años, el británico unió a pie el extremo sur de América con Europa, atravesando selvas, montañas, desiertos y mares helados. Recorrió Argentina, Perú, Ecuador, Colombia y el peligroso Tapón del Darién hacia Panamá. Continuó por Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala y México, antes de ingresar en Estados Unidos y Canadá.

Uno de los momentos más críticos de la expedición fue el cruce del estrecho de Bering, entre Alaska y Rusia, que concretó en 2006 sobre bloques de hielo. Tardó 14 días en superar las 58 millas de distancia, tramo que él mismo definió como “el punto crucial de todo el viaje”. A lo largo de la travesía transportó sus pertenencias en un carro con estructura metálica, su único apoyo constante además de su determinación.

Retrasos, obstáculos y una travesía marcada por la resiliencia

Si bien Bushby calculó inicialmente que el recorrido le demandaría unos 12 años, la realidad se impuso con contratiempos de todo tipo. Restricciones de visado, la crisis financiera global de 2008 —que lo dejó sin patrocinadores—, la pandemia de covid-19 y distintas tensiones geopolíticas demoraron su avance en varias ocasiones.

Tras cruzar el Bering, continuó por Siberia, Mongolia, China, Turkmenistán y Kazajistán. Para evitar la guerra en Ucrania, eligió nadar el mar Caspio hasta Azerbaiyán y luego seguir a pie hacia Turquía, con destino final en Europa occidental. Ya en la etapa final, el mes pasado se arrojó al Canal de la Mancha para nadar desde Francia hasta el Reino Unido, donde las autoridades migratorias lo esperaban para revisar su pasaporte.

El último tramo, este lunes, fue una caminata rápida de unos cinco kilómetros desde las inmediaciones del centro de Hull hasta un barrio residencial de casas adosadas de ladrillo rojo, donde lo aguardaban familiares, amigos y curiosos. Entre ellos se encontraba el cineasta alemán Werner Herzog, interesado en filmar un documental sobre la gesta.

Un regreso cargado de emoción e inspiración

Al llegar a la plaza central de Hull, Bushby se dirigió a la multitud visiblemente conmovido. “No hice esto solo. Había un gran equipo, el equipo más grande: la Tierra. Eso es lo que hizo falta para que pudiera regresar”, expresó ante el aplauso generalizado. Más tarde confesó a la BBC sentirse “absolutamente abrumado” por el recibimiento luego de tantos años lejos de casa.

La alcaldesa de Hull, Maria Coward, destacó la dimensión simbólica de la proeza. “Muchísimas personas han seguido a Karl en su viaje épico. Todos nos hemos sentido inspirados por su espíritu, su tenacidad y su férrea determinación”, subrayó, y afirmó que la ciudad se siente orgullosa de su vecino más viajero.

“Todos somos capaces de lograr más de lo que jamás podremos imaginar”, resumió Bushby, al reflexionar sobre el mensaje que deja su odisea personal más allá de los récords y las estadísticas.

Con el cierre de la Expedición Goliat, el aventurero planea ahora un tiempo de descanso junto a su familia, mientras su historia comienza a transformarse en libro, documental y referencia inevitable para quienes sueñan con cruzar fronteras —geográficas y personales— paso a paso.

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