Desde ayer tienen validez los nuevos valores en los productos panificados de San Nicolás. Entre un 20 y un 25% es el incremento que ha sufrido el sector panaderil, tras el notorio aumento –particularmente– en los precios de la bolsa de harina para los productores. A nivel bonaerense, desde ayer se está pagando un promedio de $ 280 el kilo de pan; en San Nicolás, los precios del pan clásico comienzan desde los $ 200 y llegan hasta los $ 260.

Carolina Mitriani
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Emilio Majori, vicepresidente de la Federación Panaderil de la Provincia de Buenos Aires y presidente del Centro Industriales Panaderos de La Matanza, destacó en diálogo con «Pila y ½» (Radio U) que los nuevos valores –que incrementan en un 20 y 25% los precios del pan y sus similares desde ayer– resultan aún insuficientes para costear los crecimientos reales del precio de la materia prima de los panificados.
“De ninguna manera es simpático tener que aumentar los precios. Las circunstancias nos mandan aumentar. Desde octubre del año pasado tuvimos y absorbimos un montón de aumentos en materia prima, paulatinamente se fue agrandando y en estos últimos quince días se descarriló”, refirió Majori. Dentro de los incrementos más bruscos, el referente detalló que hay productos que aumentaron un 40%, como la harina, y otros 100%, en el caso de la levadura. Esto obliga a los productores a trasladar los costos al precio de venta al público, aunque reconocen: “Nosotros no somos formadores de costos. Absorbemos todo lo que podemos porque somos conscientes de que hacemos un producto muy sensible a toda la clase social que existe en el país, por lo tanto, somos mesurados en tratar de no aumentar cotidianamente, como aumentan otras cosas”.
Nuevos valores
El referente bonaerense reflejó que desde ayer, en términos provinciales, se está pagando un promedio de $ 280 el kilo de pan. Por otra parte, las facturas han subido aún más: “Han tenido un desmadre por los precios de materia prima de la confitería. Lleva huevos, que en 15 días aumentaron un 105%; un cajón estaba $ 2000 y hoy está $ 4300. La materia grasa, margarina y manteca, también tuvo un aumento infernal”.
En San Nicolás, el precio del kilo de pan va desde los $ 200 a los $ 260; ubicándose por debajo de los precios del Gran Buenos Aires, que rondan los $ 300. La docena de facturas de primera línea varía entre los
$ 500 y los $ 600. Solo algunos comerciantes, en menor medida, refirieron a EL NORTE no haber aplicado el incremento todavía; otros, se anticiparon durante el fin de semana.
Desde la Federación Panaderil de la Provincia de Buenos Aires lamentan no haber podido arribar a un acuerdo con los ministerios correspondientes en esta ocasión, para reducir el impacto de los incrementos en las panaderías; destacaron que “legendariamente hemos siempre acordado, con los gobiernos de distintos signos políticos que sucedieron a este. Siempre pusimos el esfuerzo para que esto suceda”.
Precios verdes
Pese a que la Argentina es un país central a la hora de la producción del trigo, los precios de sus derivados no parecen ir de la mano de esta noción primaria. “Lamentablemente, desde hace décadas, la materia prima se guía por los insumos de los productores, que están dolarizados”, explicó Majori. En nuestro país, el acceso al trigo tiene tarifas internacionales, regidas por el dólar, sin diferenciar cuando su compra es realizada por productores nativos o extranjeros.
A su vez, el comerciante y representante refirió que evitan aumentar en la proporción que estos insumos y el dólar se mueven. Pero advierte que, pasado el período de tarifas de servicios «congelados», esto próximamente va a repercutir en aumentos no solo en el sector de panificados sino también en otros consumos de primera necesidad.
Con la volatilidad del dólar y los altos índices de costos en los productos básicos para las elaboraciones, los panificados están siempre sobreflotando la necesidad de aumentos constantes. Pero Emilio Majori, en nombre de los comerciantes de panaderías, insistió en que “tratamos de no ser tan espantosamente malos para la población. No queremos que en la mesa de los argentinos falte nuestro producto, que es el pan. Somos conscientes del producto que hacemos y la necesidad de alimentación que tiene nuestra población”.
Situación laboral
Como el grueso de la sociedad, el sector de las panaderías también fue ferozmente afectado por la crisis que desató la pandemia de COVID-19. A partir de eso, Emilio Majori expresó que la situación laboral para ellos “es caótica. Hubo muchas panaderías tradicionales, que estaban formadas profesionalmente, y tuvieron que cerrar sus locales. Este golpe económico nos hizo sufrir muchos avatares”.
Si bien se está comenzando a normalizar la situación, las bajas por contagios y contactos estrechos o casos sospechosos de COVID-19 han llevado a que este sector productivo se vea afectado en hasta un 30% de ausentismo. Las empresas del rubro de la panadería se ven empujados a hacerse cargo de estas bajas temporales y, en algunos casos, en la convocatoria de reemplazantes. “Estamos en un momento muy crítico en la industria panaderil. Queremos que nuestros obreros estén bien, pero llega un momento en el que no lo podemos sostener. Es una industria pequeña, familiar, la cual no vive el día a día pero que va perdiendo sus reservas”, reflejó Majori desde Buenos Aires.

