Atentado en Colombia: condena oficial y promesa de mano dura

NewsITe
BUENOS AIRES.– El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, prometió perseguir “con mano de hierro” a los responsables del atentado con coche bomba perpetrado en una estación de policía del municipio de Los Patios, en el departamento de Norte de Santander, cerca de la frontera con Venezuela. El ataque, atribuido preliminarmente a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), dejó al menos un civil muerto, 11 heridos y serios daños materiales en la zona.
A través de la red social X, De la Espriella aseguró que el Gobierno no dejará impune la ofensiva. “Vamos a perseguir con mano de hierro a quienes atenten contra los colombianos hasta capturarlos, desmantelar sus estructuras y devolverles la tranquilidad a nuestras comunidades”, afirmó el mandatario, citado por medios internacionales y por la Agencia Noticias Argentinas.
El estallido se produjo alrededor de las 23.15 del lunes (04.15 GMT del martes), cuando un vehículo cargado con explosivos detonó frente a la estación de policía de Los Patios, bajo jurisdicción de la Policía Metropolitana de Cúcuta. La onda expansiva afectó comercios, viviendas y parte importante de la infraestructura del edificio policial, según los primeros reportes oficiales.
Una víctima fatal y 11 heridos en plena escalada de violencia
El hombre fallecido tenía 23 años y era de nacionalidad venezolana, confirmó el coronel Jimmy Belalcázar, jefe de la policía local, en diálogo con Caracol Radio. Entre los 11 heridos hay al menos dos efectivos policiales: uno de ellos sufrió la amputación de la pierna izquierda y otro resultó herido por esquirlas del explosivo.
En un comunicado, la Policía Nacional de Colombia informó que, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación, se desplegaron equipos de investigación criminal, inteligencia y policía judicial para determinar con precisión las circunstancias del atentado y avanzar en la identificación y judicialización de los responsables. Las autoridades insistieron en calificar el ataque como una “cobarde acción terrorista”.
De la Espriella anunció además la convocatoria a un consejo de seguridad con toda la cúpula de la fuerza pública, al que dijo que asistirá personalmente. El objetivo es revisar el esquema de seguridad en Norte de Santander, una de las regiones más conflictivas del país, y evaluar nuevas medidas frente al avance de los grupos armados ilegales.
Norte de Santander, epicentro de grupos armados y ataques con explosivos
El departamento de Norte de Santander, y en particular la convulsa región del Catatumbo, es escenario desde hace años de la presencia de diversos actores armados ilegales. Allí operan frentes del ELN, disidencias de las FARC –entre ellas el frente 33– y bandas vinculadas al narcotráfico y al contrabando transfronterizo. Colombia sigue siendo, según informes internacionales, el principal productor mundial de cocaína, lo que alimenta la disputa territorial.
El atentado en Los Patios se produjo además en un contexto de creciente violencia. El 31 de julio pasado, un vehículo bomba explotó cerca del comando de la Policía de Norte de Santander en Cúcuta, dejando al menos ocho policías y tres civiles heridos. En paralelo, el propio De la Espriella anunció recientemente la muerte de al menos 20 integrantes de una disidencia de las FARC en un bombardeo militar en el departamento de Guaviare, en el centro-sur del país.
Los analistas advierten que este tipo de ataques refleja la complejidad del escenario de seguridad en Colombia, donde coexisten intentos de negociación política con grupos insurgentes y una fuerte presión de organizaciones criminales vinculadas al negocio de la droga. En este marco, la promesa presidencial de una respuesta con “mano de hierro” abre el interrogante sobre el equilibrio entre la acción militar, la inteligencia y el diálogo para contener una nueva espiral de violencia.

