Ataque ruso en Zaporiyia: ocho muertos, entre ellos tres chicos

Bombardeo en barrio residencial profundiza la crisis humanitaria

NewsITe

Al menos ocho personas murieron, entre ellas tres menores de edad, como consecuencia de un nuevo ataque aéreo ruso contra un barrio residencial de la ciudad de Zaporiyia, en el sur de Ucrania. El bombardeo, realizado en la mañana del jueves, volvió a poner en foco el creciente impacto de la guerra sobre la población civil, lejos de la línea de combate directa.

El copresidente del Consejo de Defensa regional, Iván Fedorov, actualizó el balance de víctimas que inicialmente se ubicaba en siete fallecidos. “El impacto de los ataques aéreos en Zaporiyia ha ascendido a ocho muertos”, precisó el funcionario, antes de remarcar que “lamentablemente, tres de ellos son niños”. Además, informó que al menos 16 personas resultaron heridas y que 12 permanecen desaparecidas bajo los escombros.

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De acuerdo con la policía local, el ejército ruso lanzó cinco bombas de aviación contra zonas residenciales. Dos de esos proyectiles impactaron de forma directa sobre edificios de viviendas, provocando colapsos estructurales parciales y totales. Brigadas de rescate, bomberos y personal sanitario trabajaron durante horas entre los restos de hormigón y hierros retorcidos para localizar a sobrevivientes y retirar cuerpos.

Escalada bélica y más ataques contra civiles

El ataque se enmarca en una fase de creciente intensificación de la ofensiva rusa sobre centros urbanos e infraestructura ucraniana. En los últimos meses, Moscú multiplicó el uso de misiles y drones sobre ciudades alejadas del frente, lo que elevó de manera sostenida el número de víctimas civiles. Zaporiyia, situada a varios kilómetros de la línea de contacto, se transformó en uno de los puntos más sensibles por su densidad poblacional y su cercanía con instalaciones estratégicas.

En respuesta, Kiev reforzó sus acciones de represalia contra objetivos militares y logísticos en territorio ruso, en una dinámica de escalada que se mantiene pese a los llamados a la moderación desde distintos organismos internacionales. Paralelamente, los esfuerzos diplomáticos encabezados por Estados Unidos y respaldados por la Unión Europea y la ONU continúan trabados, sin señales de un alto el fuego duradero.

La guerra, iniciada con la invasión a gran escala ordenada por el Kremlin en febrero de 2022, atraviesa ya su quinto año sin perspectivas claras de solución política. Analistas internacionales advierten que el conflicto se estabilizó en un frente relativamente estancado, pero con una creciente “guerra de desgaste” y un costo humano cada vez más alto para la población civil ucraniana.

Alarma por el abastecimiento de la central nuclear de Zaporiyia

En paralelo a los ataques sobre zonas residenciales, se renovó la preocupación por la situación de la central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa y bajo control ruso desde 2022. La dirección de la planta denunció un desabastecimiento crónico de diésel a raíz de los bombardeos y de las incursiones con drones que afectan las rutas de abastecimiento.

La jefa de prensa de la instalación, Yevguenia Yásina, señaló a la agencia TASS que la llegada de combustible para los generadores de emergencia es irregular y se ve interrumpida con frecuencia. Aunque los reactores se encuentran en estado de “apagado en frío”, la dependencia del diésel para sostener los sistemas de refrigeración sigue siendo crítica para garantizar la seguridad.

  • La planta de Zaporiyia es clave para el sistema energético ucraniano y europeo.
  • Organismos internacionales han advertido sobre el riesgo de un incidente nuclear en la zona.

“La falta de un suministro logístico estable amenaza directamente los sistemas de refrigeración necesarios para evitar un accidente nuclear”, alertó la vocera de la central.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) viene reclamando desde hace meses la creación de una zona de seguridad alrededor de la central, pero hasta el momento no hubo avances concretos. Mientras continúan los combates y los ataques sobre infraestructura crítica, la población de Zaporiyia intenta sobrellevar la vida cotidiana entre alarmas antiaéreas, daños materiales y el temor permanente a una nueva ofensiva.

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