La obra se puso en marcha esta mañana. Tal como había sucedido en 2019 sobre calle Garibaldi, el empedrado quedará debajo de una gruesa carpeta asfáltica, esta vez sobre el tramo de calle Ameghino que se extiende entre avenida Savio y el río.

La deteriorada superficie del empedrado de calle Ameghino será cubierta por una gruesa carpeta de asfalto. Los trabajos se iniciaron en la mañana de este viernes y continuarán hasta cubrir todo tramo contenido entre la avenida Savio y el río.
Temprano en la mañana de este viernes, la normal circulación sobre Ameghino entre Savio y Don Bosco estuvo alterada: primero, con la restricción al estacionamiento y luego con el cierre al paso vehicular en esa cuadra y los correspondientes desvíos.
La obra, que avanzará en sentido Este -es decir hacia el río- en los próximos días, es de idénticas características a la que la Municipalidad de San Nicolás ejecutó cuatro años atrás sobre calle Garibaldi.
Mejorar la transitabilidad
El objeto de los trabajos es el de mejorar la transitabilidad sobre las arterias constituidas por empedrados de granitullo, superficies que al cabo de los años han ido deteriorándose paulatina y notoriamente.
Dado el valor histórico y patrimonial de los empedrados, la primera opción había sido oportunamente la de reconstituirlos, pero se trata de trabajos de elevado costo. Es por ese motivo que desde años atrás la decisión es la de conservar los empedrados por debajo de capas asfálticas que mejoren la las condiciones para el tránsito vehicular, sin retirar los adoquines.
Además de Garibaldi en 2019, también se dio el mismo tratamiento a calle Lavalle. Ahora será Ameghino. Se trata, en todos los casos, de antiguos empedrados en estado de franco deterioro que complica las condiciones de transitabilidad de esas calzadas.

A propósito del modo en que se intervienen tales arterias, el municipio definió hace ya varios años –y en consenso con el Consejo Asesor del Patrimonio Histórico– la conveniencia de conservar el empedrado original bajo una carpeta asfáltica que mejore las condiciones de transitabilidad.
Tanto remover los empedrados para su posterior pavimentación con hormigón como hacerlos a nuevo, son posibilidades que presentan, por un lado, mayores costos económicos y, por el otro, políticas más agresivas sobre el patrimonio histórico.

