La banda de nicoleños operó con más intensidad en la primera década del 2000. Estaba integrada por delincuentes pesados y variaban en su integración. Cometieron audaces atracos a bancos, a mutuales y robos del tipo piratería del asfalto. Además, protagonizaron enfrentamientos con la policía y fugas cinematográficas. Todos los cabecillas tuvieron muertes violentas.

De la Redacción de EL NORTE
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Sus nombres metían miedo. Les endilgaban los atracos y hechos más audaces de la zona y, aunque muchos de ellos seguramente solo formaban parte del mito popular, lo cierto es que planificaron y ejecutaron asaltos a bancos y mutuales, participaron en golpes de piratería del asfalto, se tirotearon varias veces con la policía y protagonizaron fugas “de película”. Actuaban tanto en suelo del norte bonaerense como en localidades del sur santafesino. Las andanzas de algunos de sus integrantes comenzaron sobre finales del siglo anterior y se extendieron hasta la primera década de este. Por entonces, los nombres de Amadeo “el Perro” Massara, Jorge “el Nene” Moreno y José Omar “el Gringo” Marcatelli se repetían en las crónicas policiales más resonantes de la época.
En enero de 2003, una banda integrada por al menos cuatro delincuentes armados asaltó la sucursal de la Mutual de los Arroyos de Cañada Rica, localidad ubicada a unos 70 km de Rosario. Se llevaron dinero en moneda nacional y dólares. En su fuga, los asaltantes tomaron tres rehenes y se enfrentaron dos veces con la policía. En el primer enfrentamiento, cerca de la localidad de Rueda, cayó muerto uno de los asaltantes, mientras que el resto logró huir con el botín en su poder. Después se supo que la banda era de San Nicolás y que al menos Massara y Marcatelli habrían participado.
Las empleadas de la mutual, donde se realizaban cobros de impuestos, servicios y pagos de jubilaciones, fueron sorprendidas por cuatro sujetos que ingresaron corriendo a cara descubierta y esgrimiendo armas largas. Habían bajado abruptamente de un Volkswagen Polo de color rojo que estacionó frente al local.
En menos de dos minutos, los delincuentes metieron el dinero en una bolsa y emprendieron la fuga por un camino rural rumbo a la provincia de Buenos Aires. El único agente del destacamento policial alertó por radio a sus pares de J. B. Molina y de la zona. Así se inició la persecución del grupo por caminos rurales que conectan las provincias de Santa Fe y Buenos Aires.
La fuga
Dos comisiones policiales cruzaron a los delincuentes en jurisdicción de Guerrico, en la zona conocida como Medio Mundo. Allí el auto de los asaltantes volcó y continuaron su escape a pie.
La banda contaba al menos con un arma de sofisticado diseño, un fusil FAL y una escopeta Itaka. Tras un feroz tiroteo, la policía abatió a uno de los ladrones e hirió a otro, que siguió la huida junto a sus cómplices. En el camino redujeron a un agricultor, le quitaron la camioneta y continuaron seguidos por una decena de patrulleros y una avioneta de la Policía Bonaerense.
Cerca de La Violeta se apoderaron de un Volkswagen Passat, tomaron de rehén a su conductor y lo obligaron a acompañarlos en su fuga. El auto tuvo problemas mecánicos y, en jurisdicción de Manantiales, cambiaron de vehículo. Allí el grupo se dividió. Una parte de la banda se apoderó de una pick-up Toyota y se llevaron a la esposa del propietario del vehículo.
El grupo se dirigió nuevamente hacia la zona de Molina. Cambiaron varias veces de vehículos y de rehenes hasta que la policía les perdió el rastro.
El asaltante muerto fue identificado como Rodrigo Sánchez, de 24 años, oriundo de San Nicolás, con último domicilio en Junín.
En marzo de ese año, Amadeo Massara y Marcatelli fueron detenidos por el hecho y alojados en la seccional 1ª de Ramallo. Marcatelli se fugó y Massara se encontró con viejos enemigos que lo atacaron y lo dejaron al borde de la muerte. El “Gringo” fue recapturado al día siguiente en Rosario. En diciembre de 2004 fue condenado a 11 años y tres meses de prisión.
La muerte de Massara
En diciembre de 2007, el diario La Capital de Rosario publicaba la muerte de Amadeo Massara durante un robo frustrado a un laboratorio de Cullen al 900 de esa ciudad. Había sido protagonizado por una banda mixta integrada por rosarinos y nicoleños. Massara, quien también había sido vinculado con la muerte de un policía bonaerense, recibió dos disparos mortales en el tórax. La crónica reflejaba que “los integrantes de la gavilla eran pesos pesados del hampa de San Nicolás. El más reconocido era Amadeo Guillermo Massara, de 35 años, compañero de correrías de otro notorio delincuente nicoleño: José Omar Marcatelli”.
Para la policía, Massara también participó en un golpe ocurrido el 9 de noviembre de 2007 en una agencia de turismo de Arroyo Seco. Esa mañana tres hombres ingresaron y huyeron a San Nicolás con un magro botín de 800 pesos. Tres semanas más tarde, Marcatelli fue detenido por ese robo y porque olvidó volver a la cárcel de Coronda, donde purgaba una condena de diez años, que vencía el 2 de agosto de 2008.
En el invierno de 2002, Massara estuvo dos veces preso en Rosario. En junio, como sospechoso del crimen de Gustavo Lagatti, por el que también estuvo preso César Reybet. Y en agosto del mismo año, cayó junto a Marcatelli en San Nicolás acusado de robar 400.000 pesos a un blindado de Prosegur que descargaba en el Banco Bersa de Corrientes al 300. Quedó libre en septiembre por falta de mérito.
Moreno y Marcatelli
El 24 de diciembre de 2009, durante un rastrillaje policial desde Alsina a Baradero, encontraron muerto al “Nene” Moreno; tenía 38 años. Estaba a la vera de un camino rural en el km 121 de la Ruta 9. La muerte databa de entre 48 y 60 horas. Contaba con un disparo en la cabeza, estaba cubierto con pastizales y llevaba puesto un chaleco antibalas.
En el rumbo del camino había una camioneta Toyota Hilux con el parabrisas baleado. Esta había participado de un hecho frustrado de piratería del asfalto contra una empresa de cosméticos ocurrido días antes y que coincidía con la desaparición de Moreno. Ese vehículo había sido robado en Arrecifes por un grupo comando que se llevó cinco unidades de Toyota Hilux y un Peugeot 307. En la camioneta había vainas servidas y un cargador de fusil automático.
El 10 de abril de 2011, fue asesinado el “Gringo” Marcatelli. Se encontraba en la puerta de su casa de calle Sarmiento al 400 cuando desde una moto dos hombres le efectuaron varios disparos a quemarropa. Se trató de un posible ajuste de cuentas entre bandas.
El “Gringo” tenía 43 años. Pasó muchos de ellos tras las rejas por distintos delitos, robos calificados, homicidio, fugas y persecuciones, y se lo vinculó a hechos gravísimos. Siendo aún muy joven, estuvo imputado, junto con otros cuatro sujetos, por el homicidio del hijo del juez González ocurrido en calle Garibaldi al 380. El adolescente murió durante una explosión tras recibir una caja que contenía una bomba que detonó en sus manos.
También cayó preso el 17 de agosto de 2002 en San Nicolás por ser sospechoso de robar 400.000 pesos a un blindado frente al Banco Bersa de Rosario junto con Amadeo Massara. Quedó libre poco después por falta de mérito.
Cumplió condenas en prisiones de la provincia de Santa Fe y de Buenos Aires. Las cárceles de Coronda, Las Flores, Junín y San Nicolás supieron de su paso. Además, escapó al menos un par de veces de los encierros en forma espectacular. Desde 1995 hasta su muerte fue acusado de ser parte de la banda que cometió numerosos asaltos en el norte bonaerense y sur santafesino.

