Una década de ilusiones y golpes en la Copa Davis

NewsITe
A casi una década de la histórica consagración en Zagreb 2016, la relación de la Argentina con la Copa Davis fue una montaña rusa de emociones, con ascensos, descensos, cambios de formato y derrotas que aún duelen. Este fin de semana, el equipo nacional inicia una nueva aventura frente a Corea del Sur, por la primera ronda de la Fase Clasificatoria, con el objetivo de volver a posicionarse entre las potencias del certamen.
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Aquel título inolvidable de 2016, con Daniel Orsanic como capitán y Juan Martín del Potro como gran figura, marcó un antes y un después. Sin embargo, el punto decisivo lo entregó Federico Delbonis, que venció con autoridad al gigante croata Ivo Karlovic para sellar la primera y única Ensaladera de Plata para el país, luego de cuatro finales perdidas.
Tras esa gloria, los resultados dejaron de acompañar. En 2017, la Argentina fue eliminada en octavos de final ante Italia y, poco después, perdió la categoría al caer frente a Kazajistán. El equipo debió rearmarse y empezar desde abajo, en un contexto de recambio generacional y con la presión de sostener el prestigio construido.
En 2018, el combinado nacional reaccionó: primero derrotó a Chile por 3-2 en una serie muy ajustada disputada en San Juan y luego consiguió el ascenso al superar con contundencia a Colombia por 4-0. Ese envión coincidió con una etapa de profundos cambios en el torneo.
El polémico cambio de formato y su impacto
Para 2019, la Copa Davis pasó a estar bajo la órbita del grupo Kosmos, encabezado por el exfutbolista español Gerard Piqué, que impulsó un formato criticado por jugadores, dirigentes y aficionados. La tradicional competencia por zonas y series de local y visitante se transformó en un torneo concentrado, con menos partidos a cinco sets y una lógica más cercana a un Mundial.
En ese nuevo contexto, la Argentina avanzó como segunda del Grupo C, pero se topó con la poderosa España de Rafael Nadal, que terminaría consagrándose campeona y frenó el sueño albiceleste. El equipo nacional demostró competitividad, aunque sin alcanzar las instancias decisivas que se le exigían por historia.
La siguiente edición, atravesada por la pandemia de Covid-19, se disputó entre 2020 y 2021. Allí, la Argentina sufrió un duro golpe al perder 3-1 con Colombia en la fase clasificatoria, en una serie que dejó muchas dudas sobre el nivel y la solidez del conjunto.
Recuperación, tropiezos y nuevas ilusiones
La actividad se retomó en septiembre de 2021 con una victoria por 4-1 frente a Bielorrusia, por el Grupo Mundial I. A pesar del buen resultado global, la serie quedó marcada por la inesperada caída de Diego Schwartzman ante Daniil Ostapenkov, un jugador sin ranking ATP. Aquella derrota fue catalogada como uno de los papelones más grandes del tenis argentino en Copa Davis.
En 2022, el equipo recuperó protagonismo al vencer a República Checa y lograr la clasificación a las Finales. Sin embargo, en la fase de grupos no pudo sostener el rendimiento y perdió todas sus series, lo que reavivó el debate sobre la planificación, la elección de superficies y la conformación del plantel.
El 2023 resultó particularmente decepcionante: la Argentina cayó 3-1 ante Finlandia y se despidió prematuramente. Recién en 2024 llegó una reacción importante, con un triunfo clave frente a Kazajistán que le permitió regresar a las Finales y volver a codearse con los mejores seleccionados del mundo.
En la fase de grupos de ese año, el equipo terminó segundo y se metió otra vez en los cuartos de final, instancia en la que la Italia de Jannik Sinner se impuso por 2-1. El margen fue estrecho, pero volvió a quedar la sensación de una oportunidad perdida.
El desafío actual: Corea del Sur y la búsqueda de revancha
La última participación dejó una espina profunda. Luego de superar a Noruega y Países Bajos, la ilusión era máxima, pero Alemania cortó el envión en cuartos de final con un 2-1 en una serie marcada por varios match points desperdiciados por los argentinos, que vieron escaparse el pase a semifinales.
Con ese antecedente fresco, la serie ante Corea del Sur aparece como un punto de quiebre. Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, el cruce comenzará el viernes por la noche con dos partidos de singles y se completará entre el sábado por la noche y la madrugada del domingo, con un encuentro de dobles y otros dos singles programados.
La clave pasará por la adaptación a las condiciones de juego y la fortaleza mental para cerrar los partidos, un aspecto que fue determinante en las últimas eliminaciones. El objetivo es claro: dar el primer paso en el camino para volver a la élite y, a diez años de la conquista en Zagreb, intentar que la Copa Davis vuelva a ser sinónimo de fiesta para el tenis argentino.

