Argentina se alinea con Washington en una votación clave en la ONU

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En una decisión que marca un giro en la política exterior argentina respecto de Cuba, el Gobierno de Javier Milei volvió a votar en contra de la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas que condena el embargo económico de Estados Unidos sobre la isla. El sufragio negativo, comunicado por el canciller Pablo Quirno, ratifica el alineamiento con la administración norteamericana y profundiza el debate interno sobre la orientación diplomática del país.
“En el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Argentina votó en contra de la resolución relativa a Cuba, porque no hay libertad sin democracia, ni desarrollo económico sin respeto por la propiedad privada y los derechos individuales”, expresó Quirno a través de su cuenta en la red social X, al fundamentar el voto.
El canciller apuntó directamente contra el gobierno de Miguel Díaz-Canel, al que calificó como un régimen que no puede seguir “escudándose en la soberanía para justificar la opresión de su pueblo, la persecución política, la supresión de las libertades y la negación de los derechos fundamentales”. Según Quirno, el aumento de votos negativos frente a la resolución de la ONU refleja un “cambio significativo” en el escenario internacional y refuerza lo que definió como un rol de liderazgo de la Argentina en la defensa de la libertad y la democracia.
Un mapa de votos en transformación dentro de la ONU
En la sesión de este miércoles, la resolución que reclama el fin del embargo fue aprobada por 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones. La cifra muestra una caída respecto del año pasado, cuando se habían registrado 165 apoyos, 7 rechazos y 12 abstenciones, lo que exhibe una reconfiguración del posicionamiento de varios países.
Entre los cambios más llamativos, diplomáticos destacaron la decisión de Alemania, Italia y Letonia de abstenerse por primera vez en 34 años en esta votación, tradicionalmente respaldada por una amplísima mayoría de la comunidad internacional. Junto con la Argentina, también sufragaron en contra Paraguay, Colombia y Ecuador, todos gobiernos que en los últimos años reforzaron la sintonía política con Washington.
El giro argentino contrasta con la postura sostenida por distintas administraciones democráticas desde el retorno institucional en 1983, que históricamente acompañaron la condena al embargo en defensa del derecho internacional y de la no injerencia. En 2024, cuando Diana Mondino era canciller, la Argentina había votado a favor de la resolución contra el bloqueo; esa decisión derivó en su salida del gabinete y en una reconfiguración del Palacio San Martín que derivó en la llegada de Quirno al frente de la Cancillería.
Cruces políticos internos y cuestionamientos legales
La nueva votación en la ONU generó inmediatas repercusiones en la política doméstica. Desde la oposición, el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, salió al cruce del Ejecutivo y acusó al Gobierno nacional de carecer de autonomía en materia de política exterior.
- Bianco sostuvo que el voto argentino fue decidido en el Departamento de Estado de Estados Unidos y no en Buenos Aires.
- Advirtió que la postura del país “rompe” una línea histórica de apoyo al fin del embargo, sostenida por todos los gobiernos democráticos.
- Alertó que la decisión podría debilitar la posición argentina en la causa Malvinas ante organismos internacionales.
“El bloqueo a Cuba es injusto, anacrónico e inhumano, y le impide al pueblo cubano acceder a medicamentos, alimentos y combustible. Este voto a pedido de una potencia extranjera significa una pérdida de soberanía para la Argentina”, afirmó Bianco en X.
El funcionario bonaerense además consideró que el voto contradice la Ley 24.871, que declara “absolutamente inaplicables y carentes de efectos jurídicos” las normas extranjeras que buscan imponer bloqueos económicos con efectos extraterritoriales. En su visión, la postura del Gobierno nacional no solo implica un alineamiento automático con Washington, sino que también complica los esfuerzos diplomáticos para sostener el respaldo de Cuba y otros países del Comité de Descolonización a la reivindicación de los derechos soberanos argentinos sobre las Islas Malvinas.
Mientras tanto, el Ejecutivo reivindica su posición como parte de una estrategia más amplia de inserción internacional junto a otros gobiernos que priorizan la condena a las violaciones de derechos humanos en Cuba. La votación en la ONU vuelve a colocar a la política exterior argentina en el centro del debate público y anticipa nuevas discusiones en el Congreso y en el ámbito diplomático.

