Argentina se suma al reordenamiento estratégico de las Américas

NewsITe
Estados Unidos encabezó una inédita cumbre militar hemisférica en Washington, con la participación de jefes de las Fuerzas Armadas de 34 países de América. Argentina dijo presente a través del jefe del Estado Mayor Conjunto, vicealmirante Marcelo Dalle Nogare, en un encuentro que consolidó el giro estratégico impulsado por la administración de Donald Trump para la región.
La reunión, liderada por el jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, general Dan Caine, tuvo lugar en un hotel cercano al Pentágono y bajo un fuerte hermetismo informativo. Sin embargo, la presencia del poderoso secretario de Guerra, Pete Hegseth, marcó el tono político del encuentro, que volvió a poner sobre la mesa una versión recargada de la histórica doctrina Monroe: América para los americanos, con Washington al mando.
“Para poner a Estados Unidos primero, debemos poner a las Américas primero”, sostuvo Hegseth ante los altos mandos militares, en un mensaje directo a los países latinoamericanos. El funcionario llamó a coordinar agendas en torno a la nueva estrategia de seguridad nacional de Trump, centrada en el combate al narcotráfico, el crimen organizado transnacional y la contención de la influencia de potencias como China, Rusia e Irán en el hemisferio occidental.
Presupuesto militar, narcotráfico y control de influencias externas
Durante las sesiones de trabajo se discutió la necesidad de que los países aliados incrementen sus presupuestos de Defensa para adecuarse al nuevo esquema de seguridad regional. El planteo genera tensiones en América Latina, donde las restricciones fiscales y las demandas sociales chocan con la presión estadounidense por elevar el gasto militar.
De acuerdo con lo informado a agencias internacionales, el subsecretario adjunto de Defensa para el Hemisferio Occidental, Joseph H. Humire, remarcó que, “bajo el presidente Trump, por primera vez en la historia, el Departamento de Guerra está a la ofensiva contra los narco-terroristas en nuestro hemisferio”. Según el funcionario, Washington busca impedir que actores estatales o criminales utilicen territorios, puertos o infraestructura de la región para amenazar la estabilidad continental.
“Debemos trabajar juntos para evitar que cualquier adversario o actor criminal explote su territorio o use su infraestructura para amenazar la paz permanente en este hemisferio”, afirmó Humire, citando al ex presidente Theodore Roosevelt.
La figura de Hegseth condensa el nuevo rumbo: ex productor de la cadena FOX, ex jefe de pelotón en la base de Guantánamo y férreo defensor de las políticas de seguridad dura tras los atentados del 11 de septiembre, se convirtió en uno de los hombres clave del gobierno republicano.
Milei, Trump y el regreso explícito de la doctrina Monroe
El alineamiento entre Javier Milei y Donald Trump excede la tradicional cercanía política de la década del 90. La actual sintonía se apoya en una agenda ideológica común y en una lectura coincidente del orden mundial, que ubica a Estados Unidos como garante de la seguridad hemisférica y cuestiona abiertamente el rumbo de Europa.
La estrategia de seguridad nacional de Trump, condensada en un documento de 33 páginas, recupera el espíritu de la doctrina Monroe y lo adapta al siglo XXI: mayor control migratorio y fronterizo, prioridad al combate contra el narcotráfico, el terrorismo y el crimen transfronterizo, y un fuerte recelo frente a la influencia de otras potencias en América Latina. Ese repliegue de escenarios considerados secundarios para Washington se compensa con una presencia más activa en la región.
El texto también toma distancia de la Unión Europea, a la que describe en crisis de valores y bajo presión demográfica, y promete respaldar a los gobiernos que se opongan a las políticas migratorias y culturales promovidas desde Bruselas. En este tablero, la Casa Rosada busca ubicarse como socio estratégico de Washington, con el visto bueno de los ideólogos libertarios cercanos a Milei.
En paralelo a las definiciones militares, Trump volvió a elogiar en público al presidente argentino durante el sorteo de los grupos del próximo Mundial de fútbol, reforzando la idea de una alianza política de largo aliento. Mientras el apoyo electoral se mantenga, todo indica que la convergencia entre Buenos Aires y Washington en materia de seguridad, defensa y política exterior seguirá profundizándose.

