Enzo Fernández y Messi lideran otra noche épica de la Selección

NewsITe
La Selección argentina volvió a apelar al sufrimiento, pero también a su jerarquía, para meterse en una nueva final del mundo. En Nueva York, el equipo de Lionel Scaloni derrotó 2-1 a Inglaterra tras ir en desventaja y se clasificó a la final del Mundial 2026, donde buscará su cuarta estrella y el bicampeonato, luego de la consagración en Qatar 2022.
Enzo Fernández y Lionel Messi fueron las grandes figuras de una remontada que ya se ubica entre las más recordadas de la historia albiceleste. El mediocampista, pieza clave en la distribución y en la presión alta, igualó el marcador con un remate extraordinario desde afuera del área. El capitán, por su parte, tuvo un segundo tiempo de altísimo nivel, manejando los tiempos del partido y asistiendo en los dos goles argentinos.
El duelo mostró desde el inicio a un seleccionado argentino intenso, decidido a disputar cada pelota. Sin embargo, Inglaterra encontró la ventaja tras aprovechar espacios por las bandas y una desatención defensiva. A partir de allí, Argentina volvió a tirar de un libreto ya conocido: carácter, paciencia y fútbol para revertir la historia.
El peso de las figuras y la reacción del equipo
En el complemento, el equipo tuvo un rendimiento colectivo superlativo. Leandro Paredes se encargó de condicionar a Jude Bellingham desde lo físico y lo táctico, ganándole la batalla en la zona media. Lisandro Martínez se destacó con cierres providenciales, mientras que Gonzalo Montiel volvió a demostrar que su ingreso suele ser decisivo, aportando firmeza atrás y salida por su banda.
Enzo Fernández, elegido como una de las figuras de la noche, entendió rápido que el remate de media distancia era una vía concreta ante una defensa inglesa que se replegaba con muchos hombres. Tras varios intentos, clavó el 1-1 con un disparo cargado de efecto al segundo palo, que cambió el ánimo del estadio y del propio equipo.
Messi, a los 39 años, ofreció otro capítulo de su vigencia. Desde la derecha, como en sus comienzos, gambeteó, aceleró y levantó centros al área. Sobre el final, desbordó y envió un centro perfecto con su pierna derecha al segundo palo para que Lautaro Martínez, ingresado desde el banco, apareciera libre y marcara el 2-1 definitivo.
Un equipo acostumbrado a sufrir y a ganar
El arco argentino también respondió en los momentos clave. Emiliano “Dibu” Martínez se mostró seguro en los centros y tuvo una tapada fundamental ante un remate lejano de Declan Rice. Cristian Romero reafirmó su gran Mundial, con cruces y cierres a tiempo, mientras que Nicolás Otamendi sumó presencia aérea y experiencia en el cierre del partido.
En ataque, además de Lautaro, Julián Álvarez volvió a ser una descarga constante, primero recostado sobre la izquierda y luego con mayor libertad, aportando remates peligrosos que mantuvieron alerta al arquero inglés. Nicolás González y Rodrigo De Paul también ingresaron bien, sumando profundidad y precisión en los centros.
Con este triunfo, Argentina confirma una identidad que combina calidad técnica, oficio para competir al máximo nivel y un temple que le permite revertir contextos adversos. La final ante España, programada para el domingo 19 de julio a las 16 (hora argentina) en el estadio MetLife de Nueva York, ofrecerá un nuevo desafío mayor: la chance de convertirse en bicampeón mundial y alcanzar la cuarta estrella.
Argentina llega a la final del Mundial 2026 fiel a su estilo: sufre, responde y vuelve a demostrar que en las grandes citas mantiene la frente en alto y la pelota al pie.
Del otro lado estará una España que buscará su segundo título mundial, en una definición que promete ser de alto vuelo futbolístico. La ilusión albiceleste, una vez más, está intacta.

