Argentina Open busca renovarse ante la amenaza saudí

El torneo porteño ante una encrucijada clave rumbo a 2028

Francisco Cerúndolo levantando el trofeo del Argentina Open en Buenos Aires

NewsITe

El Argentina Open cerró una nueva edición en el Buenos Aires Lawn Tennis Club con la consagración de Francisco Cerúndolo sobre el italiano Luciano Darderi. Sin embargo, más allá de la alegría local, el certamen afronta un escenario lleno de interrogantes para sostener su lugar en el calendario del circuito ATP a partir de 2028.

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La preocupación se disparó tras la confirmación de un nuevo Masters 1000 en Arabia Saudita desde 2028, que se disputaría en las mismas semanas que hoy ocupa la tradicional gira sudamericana sobre polvo de ladrillo, compuesta por el Argentina Open, el ATP 500 de Río de Janeiro y el ATP 250 de Santiago de Chile.

La eventual superposición plantea una amenaza directa: las grandes figuras del circuito, tentadas por mayores premios económicos y más puntos para el ranking, podrían priorizar el viaje a Medio Oriente por sobre la escala en Sudamérica. Esto obligaría a los torneos de la región a rediseñar su propuesta si quieren seguir siendo competitivos.

El rol de la ATP y las posibles alternativas

En ese contexto, el presidente de la ATP, el italiano Andrea Gaudenzi, viajó a Buenos Aires y mantuvo reuniones con los organizadores del Argentina Open. Según trascendió, una de las opciones en estudio sería un cambio de fecha a partir de 2028, aunque por el momento no hubo anuncios oficiales ni confirmaciones públicas sobre el futuro inmediato del certamen.

Otra carta que el torneo viene buscando desde hace años es el salto de categoría: ascender de ATP 250 a ATP 500. Un cambio de esa magnitud implicaría más puntos, mayor bolsa de premios y un flujo más atractivo de tenistas de élite. Además, permitiría articular una “mini gira” de ATP 500 junto al torneo de Río de Janeiro, generando una alternativa sólida frente al nuevo Masters 1000 saudí.

Menos especialistas en polvo y la presión por cambiar la superficie

El desafío no es solo de fechas ni de categoría. El circuito ATP atraviesa una tendencia marcada: cada vez hay menos especialistas en polvo de ladrillo y más jugadores enfocados en canchas duras o rápidas. Esa transformación de perfiles reduce el número de figuras dispuestas a encarar una gira íntegramente sobre arcilla en febrero.

A ello se suma la cercanía con los Masters 1000 de Indian Wells y Miami, ambos en cemento, que obligan a los jugadores a cambiar de superficie en poco tiempo si pasan por Sudamérica. Incluso el joven brasileño Joao Fonseca, una de las grandes promesas del tenis mundial, planteó públicamente la posibilidad de que el ATP 500 de Río —y, por extensión, el resto de la gira— migre a canchas rápidas para recuperar presencia de top 10.

Presencia de figuras y la necesidad de un nuevo impulso

La edición que acaba de finalizar reflejó parte de este problema. El único top 10 previsto era el italiano Lorenzo Musetti, que finalmente se bajó del torneo. De este modo, el máximo favorito terminó siendo el propio Cerúndolo, ubicado en el puesto 19 del ranking ATP, lo que dejó al cuadro principal con menos brillo del esperado en términos de nombres estelares.

  • Competencia directa de un Masters 1000 en Arabia Saudita desde 2028.
  • Menos especialistas en polvo de ladrillo en el circuito actual.
  • Cercanía con Indian Wells y Miami, ambos sobre superficie rápida.
  • Proyecto de subir a categoría ATP 500 para ganar atractivo.

De cara a 2028, el Argentina Open deberá definir si apuesta a cambiar de fecha, modificar la superficie o escalar de categoría para seguir siendo un torneo relevante y sostener su histórica tradición en el calendario del tenis mundial.

Con más de dos décadas de historia reciente en el Buenos Aires Lawn Tennis y una fuerte identificación con el público argentino, el torneo se encuentra frente a una decisión estratégica. Lo que se resuelva en los próximos años será clave para determinar si el Argentina Open continúa como cita obligada del tenis internacional en la región o si la reconfiguración del calendario global lo empuja a un rol secundario.

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