Argentina encabeza el ranking global del consumo de huevo

NewsITe
Argentina se consolidó como el país con mayor consumo de huevo per cápita del mundo, con unas 400 unidades por persona al año. Este registro no solo la ubica al tope del ranking global, sino que marca una diferencia significativa dentro de América Latina, donde el promedio ronda los 304 huevos anuales.
En la región, Brasil alcanza cerca de 283 huevos por habitante y Chile alrededor de 251, por lo que el consumo argentino resulta aproximadamente un 40% superior al brasileño y casi un 60% más alto que el chileno. Detrás de estos números aparece un alimento que, pese a los mitos que lo rodearon durante décadas, hoy es reconocido por su perfil nutricional y su accesibilidad para los hogares.
Una porción de dos huevos (unos 100 gramos) aporta alrededor de 13 gramos de proteínas de alta calidad, además de vitaminas B12 y D, ácido fólico, biotina y minerales como fósforo, hierro, zinc y selenio. También se destaca por su contenido de colina, nutriente esencial para el correcto funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso.
Producción, crecimiento y desafíos sanitarios
El liderazgo argentino también se refleja en la producción. El plantel nacional de gallinas ponedoras superó los 62 millones de aves en el último año, con un crecimiento cercano al 9%, y las proyecciones indican que podría ubicarse entre 65 y 67 millones hacia 2026. La producción anual cerró 2025 en torno de los 19.000 millones de huevos y este año podría superar los 20.000 millones.
Las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos concentran cerca del 70% de la producción nacional, lo que muestra el peso del corredor avícola en la región centro. Este crecimiento plantea un desafío clave: acompañar la expansión con altos estándares de sanidad, prevención y bioseguridad para garantizar una producción segura y sostenible.
“El crecimiento de la industria no es casualidad: es el resultado de años de inversión sostenida en genética, sanidad y tecnología por parte de los productores argentinos. Pero ese ritmo de expansión también nos exige más”, señala Javier Prida, presidente ejecutivo de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA).
Detrás de cada huevo que llega a la mesa hay un trabajo sanitario que comienza en la granja: prevención de enfermedades, programas de vacunación, protocolos de bioseguridad, monitoreo permanente y acompañamiento veterinario. En Argentina, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) define los requisitos obligatorios para los establecimientos avícolas, incluyendo planes sanitarios y la intervención de profesionales veterinarios responsables.
Una Salud y el rol de la sanidad avícola
El enfoque sanitario de la producción de huevos se enmarca en el concepto de Una Salud, que entiende la salud humana, animal y ambiental como dimensiones interrelacionadas. Un manejo adecuado de las aves no solo protege la productividad del sector, sino que también contribuye a la inocuidad de los alimentos que llegan al consumidor.
“La salud animal, la salud humana y la salud del ambiente están profundamente conectadas. Cuando protegemos la salud de las aves, contribuimos también a una producción de alimentos segura y sostenible”, explica Eugenia Sanz, directora de la Unidad de Negocios de Avicultura de MSD Salud Animal.
En este marco, la articulación entre organismos de control, empresas, veterinarios y productores es clave para sostener estándares de bioseguridad en una industria que no deja de crecer. El huevo se consolida así como un alimento estratégico para la mesa argentina: versátil, económico y con un alto valor nutricional.
Cinco mitos frecuentes sobre el consumo de huevo
- “El huevo dispara el colesterol en sangre”: hoy se sabe que el riesgo cardiovascular debe evaluarse en el contexto de la dieta y el estilo de vida en su conjunto, no a partir de un único alimento. En personas sanas, el huevo puede integrarse a una alimentación equilibrada.
- “Los huevos marrones son más nutritivos que los blancos”: el color de la cáscara depende de la genética de la gallina y no determina un valor nutricional superior.
- “Consumir huevo crudo es más saludable”: la cocción mejora la digestibilidad de algunas proteínas y reduce el riesgo de microorganismos como Salmonella, por lo que se recomienda consumirlo bien cocido.
- “Hay que lavar los huevos antes de guardarlos”: la cáscara tiene una película natural protectora. Lavarlos antes de almacenarlos puede dañar esa barrera y favorecer el ingreso de gérmenes. Si es necesario limpiarlos, debe hacerse siguiendo pautas de manipulación segura.
- “Sólo la clara es saludable”: clara y yema son complementarias: la primera aporta principalmente proteínas, mientras que la yema concentra vitaminas, minerales, grasas saludables y colina. Consumir el huevo entero permite aprovechar mejor su valor nutricional.
Con más consumo y una producción en expansión, el desafío pasa por sostener la sanidad de las granjas, reforzar la información al consumidor y afianzar el lugar del huevo como un aliado clave de la alimentación diaria en la Argentina.

