Bombardeo saudita golpea infraestructura estratégica en Saná

NewsITe
La coalición militar liderada por Arabia Saudita lanzó este martes un ataque aéreo contra el principal depósito de combustible de Saná, capital de Yemen controlada por los rebeldes hutíes desde 2014. El objetivo fue la Estación Central de Al Sabaha, perteneciente a la Yemen Petroleum Company, una instalación clave para el almacenamiento y la distribución de combustibles en la ciudad.
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De acuerdo con medios regionales, entre ellos la cadena Al Masirah –vinculada a los hutíes–, las explosiones se escucharon en diversos sectores de Saná, lo que generó alarma entre la población y reforzó la tensión en un conflicto que se extiende desde 2015. El portal alemán DW, que sigue de cerca la guerra en Yemen, indicó que el ataque se produjo luego de que la coalición saudita emitiera una advertencia formal anunciando que golpearía la instalación si no era evacuada.
Hasta el momento no hay información precisa sobre el alcance de los daños ni sobre eventuales víctimas. La coalición encabezada por Riad calificó la ofensiva como una operación “selectiva” contra objetivos hutíes. En respuesta, el movimiento insurgente advirtió que reaccionará con dureza ante cualquier nuevo ataque contra la capital yemení.
La Yemen Petroleum Company señaló en un comunicado que había adoptado “todas las medidas preventivas necesarias para hacer frente a cualquier emergencia”, con el objetivo de garantizar el suministro de combustible y sostener así el servicio energético para la población de Saná, una ciudad ya golpeada por años de conflicto, bloqueos y crisis humanitaria.
Escalada de amenazas cruzadas en el conflicto
El portavoz militar hutí, Yahya Sarea, aseguró a través de la red social X que las fuerzas del movimiento repelieron “las formaciones de combate del enemigo saudita” en Saná, sin detallar el resultado de esa acción defensiva. Sin embargo, distintas fuentes coinciden en que el clima en la región es de máxima tensión y que podría registrarse una escalada en los próximos días.
Según el reporte de DW, se espera que los hutíes respondan con una operación a gran escala contra la petrolera estatal saudita Aramco. Entre los posibles objetivos se mencionan instalaciones estratégicas en Dammam, en el noreste de Arabia Saudita, y una refinería de la compañía en Riad, la capital del reino. Aramco ya ha sido blanco en otras ocasiones de ataques con misiles y drones, lo que ha encendido reiteradas alarmas sobre la seguridad del suministro energético mundial.
Además, Sarea advirtió previamente que, en caso de nuevos bombardeos sobre Saná, los hutíes volverán a atacar el Aeropuerto Internacional Rey Khalid de Riad, terminal que ya sufrió embestidas en los últimos días con un saldo de decenas de muertos y heridos, según fuentes regionales. Esas acciones forman parte de una guerra que combina combates en tierra, ofensivas aéreas y ataques contra infraestructura civil, con fuerte impacto sobre la población.
Un conflicto de larga data con impacto humanitario
Yemen atraviesa desde hace casi una década una de las crisis humanitarias más graves del planeta. Naciones Unidas y organizaciones humanitarias han denunciado reiteradamente los efectos devastadores de los ataques contra instalaciones esenciales, como depósitos de combustible, puertos y aeropuertos, que dificultan el acceso a alimentos, medicinas y energía para millones de personas.
- La coalición liderada por Arabia Saudita interviene en Yemen desde 2015 en apoyo al gobierno reconocido internacionalmente.
- Los hutíes, respaldados por Irán según denuncian Riad y sus aliados, controlan gran parte del norte del país, incluida la capital, Saná.
- El conflicto ha dejado decenas de miles de muertos y ha desplazado a millones de civiles.
Organismos internacionales advierten que cualquier ataque contra infraestructura energética en Yemen incrementa el riesgo de desabastecimiento y agrava una emergencia humanitaria ya extrema.
Mientras la comunidad internacional renueva los pedidos de alto el fuego y negociaciones de paz, el nuevo bombardeo sobre el principal depósito de combustible de Saná refuerza el temor a una nueva espiral de violencia, con posibles repercusiones en la seguridad regional y en el mercado energético global.

