Aquelarre de negras: un libro que sacude el mapa del feminismo latinoamericano

NewsITe
En un escenario regional atravesado por disputas culturales y debates sobre racismo y género, el libro Aquelarre de negras – Unidas por la lucha, publicado por el Colectivo Flota Negra Grupo Editor, irrumpe como una obra que desborda la poesía para convertirse en un manifiesto político y cultural. El proyecto reúne voces afrodescendientes, originarias y disidentes que escriben desde sus cuerpos y experiencias, con una perspectiva abiertamente antirracista y antipatriarcal.
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Lejos del formato tradicional de antología, Aquelarre de negras se construyó como un espacio de encuentro. Su impulsora, la escritora y gestora cultural Melina Schweizer, explica que el libro nace de los vínculos y conversaciones que surgieron durante la pandemia, cuando distintas mujeres comenzaron a cuestionar por qué sus historias no ocupaban un lugar visible dentro del campo literario argentino y latinoamericano.
En ese proceso se entrelazaron trayectorias diversas: médicas, ingenieras, docentes, activistas, artistas y trabajadoras de distintos territorios. Esa heterogeneidad, lejos de ser un obstáculo, se convirtió en el corazón político del proyecto. La unidad no se da por una estética homogénea, sino por una decisión compartida: escribir en primera persona, sin mediaciones, reconociendo que el cuerpo es un territorio atravesado por violencias, deseos y memorias silenciadas.
Una de las figuras más significativas del libro es Paula Margarita Gudiño, de 89 años y descendiente de pueblos tobas. Su presencia aporta una dimensión de memoria y ancestralidad que dialoga con las voces más jóvenes, desafiando las lógicas de legitimación cultural que suelen privilegiar a generaciones determinadas o ciertos circuitos académicos.
Memoria, cuerpos y palabras que interpelan al feminismo
La obra se propone intervenir en los silencios históricos que han borrado o deformado las experiencias de mujeres negras, originarias y disidentes. “Durante mucho tiempo nuestras historias fueron contadas por otros”, plantea Schweizer en diálogo con quienes participaron del proyecto, señalando la urgencia de romper con esa tradición de mediación y de recuperar la palabra propia.
En sus páginas se abordan sin filtros temas como la identidad, el deseo, el placer, la violencia institucional y cotidiana, así como las marcas que deja el racismo estructural en los cuerpos. La escritura aparece, entonces, como una herramienta para recomponer memorias fragmentadas y para disputar qué vidas son dignas de ser narradas.
El dispositivo visual del libro acompaña y refuerza ese posicionamiento. El predominio de los colores negro y rojo no es un recurso estético aislado, sino una construcción simbólica: el negro como afirmación identitaria y el rojo como huella de la herida, la historia y la resistencia. La diseñadora Isabella Quiñonez Trujillo tiene un rol clave en esta dimensión, al proponer una narrativa gráfica que dialoga con los textos y potencia su sentido político.
Un aporte a los afrofeminismos latinoamericanos
Aquelarre de negras se inscribe en la corriente de los afrofeminismos que, en los últimos años, viene cuestionando tanto el racismo estructural de las sociedades latinoamericanas como las jerarquías internas de los propios movimientos feministas. En esa trama se enlaza con una genealogía de pensamiento y acción en la que destacan autoras como Shirley Campbell Barr, Anny Ocoró Loango y Maribel Núñez, cuyas intervenciones acompañan y contextualizan la propuesta.
En Argentina, donde la presencia afrodescendiente fue históricamente negada o minimizada, el impacto del libro adquiere una resonancia particular. El título se posiciona como una intervención directa en el imaginario nacional, al afirmar: “estamos, escribimos, pensamos, creamos”. No busca complacer ni cerrar discusiones, sino abrirlas, tensionando las nociones de identidad, pertenencia y representación dentro del feminismo contemporáneo.
“Aquelarre no viene a cerrar discusiones, sino a incomodar”, sostienen desde el colectivo editor, subrayando el valor de la incomodidad como motor de cambio cultural.
Con su combinación de poesía, memoria, diseño y activismo, Aquelarre de negras – Unidas por la lucha se consolida como un aporte significativo a las luchas culturales de la región. Desde la palabra escrita, propone una práctica de resistencia y construcción colectiva que interpela al feminismo latinoamericano y obliga a revisar quiénes hablan, desde dónde y para quiénes se cuentan las historias.

