De la primera aparición a Gladys a la cúpula iluminada: la historia de la devoción mariana que une a San Nicolás

A 42 AÑOS DEL INICIO DEL ACONTECIMIENTO MARIANO EN NUESTRA CIUDAD

Desde la primera aparición de la Virgen en 1983 hasta la cúpula iluminada del Santuario en pleno 2025, la historia de María del Rosario en San Nicolás sigue siendo un faro de fe y un centro de peregrinación que une a devotos de toda la Argentina y la región.

En la historia de San Nicolás, un hecho ineludible marcó un antes y un después en la fe local. El 25 de septiembre de 1983, Gladys Herminia Quiroga de Motta, una vecina sencilla de la ciudad, experimentó la aparición de una imagen de la Virgen María mientras rezaba en su hogar. Su sorpresa fue inmediata. Tras varios días en que la visión se repitió, Gladys decidió romper su silencio preguntando a la Virgen cuál era su deseo. La respuesta fue clara: La Virgen le mostró una capilla. Gladys manifiesta haber comprendido entonces que la Virgen quería quedarse entre nosotros.

Los primeros mensajes


El 12 de octubre, Gladys compartió lo ocurrido con su confesor, el Pbro. Carlos Pérez -sobrino de la beata María Crescencia Pérez y hoy rector emérito del Santuario-. Al día siguiente, la Virgen se le apareció a Gladys nuevamente, pero esta vez expresando un mensaje: “Has cumplido, no tengas miedo, ven a verme. De mi mano caminarás y muchos caminos recorrerás”. El mensaje estuvo acompañado por una cita bíblica (Ezequiel 2, 4-10) que Gladys transcribió. Este detalle resulta inédito hasta hoy en la historia de las apariciones marianas en el mundo, dando al hecho de San Nicolás una impronta muy particular.

Retrato de Gladys Herminia Quiroga de Motta (INFOBAE)

El 15 de noviembre, Gladys recibió un nuevo mensaje de la Virgen: “Soy Patrona de esta región. Haced valer Mis derechos”. Hasta ese momento, no se sabía con certeza a qué advocación correspondía la imagen que se le aparecía.

Unas semanas después llegó la confirmación. A fines del siglo XIX, concretamente en 1884, el templo parroquial de San Nicolás de Bari había recibido una imagen de la Virgen del Rosario, bendecida por el Papa León XIII. Con el paso del tiempo, esa talla quedó olvidada en un depósito del campanario de la catedral.

El Pbro. Carlos Pérez recordó este dato histórico, y el poco recordado hasta entonces “patronazgo” de esta advocación mariana sobre nuestra región. Así, le mostró la imagen a Gladys el 27 de noviembre de 1983. Fue entonces cuando ella la reconoció inmediatamente: era la misma que veía en sus apariciones. En ese momento, la Virgen volvió a manifestarse con un mensaje: “Me tienen olvidada, pero he resurgido. Ponedme allí, porque me ves tal cual soy. No os apenéis, ya me tendrán. Poneos firmes. Allí viste mi luz. Que no flaqueen tus fuerzas. Gloria al Altísimo Padre”. De esta manera, el fenómeno pudo interpretarse en conexión con el patronazgo de Nuestra Señora del Rosario, advocación vinculada a la evangelización de la región ribereña del Paraná.

Este hallazgo permitió reconocer oficialmente la advocación de la Virgen y dar inicio a su restauración, a cargo de Alicia Cowan, consolidando el vínculo entre estasapariciones y la tradición histórica de San Nicolás y la región.

La Virgen del Rosario de San Nicolás, en procesión junto a la imagen del patrono de nuestra ciudad: San Nicolás de Bari

El Santuario, símbolo de fe local

Pronto la Virgen, siempre por medio de sus mensajes a Gladys, reveló que quería “quedarse” entre sus hijos por medio de la construcción de un Santuario. El 24 de noviembre, recorriendo un “baldío” lindero a la casa de Gladys señalado en una aparición, un rayo de luz se manifestó. Todos comprendieron que el signo sobrenatural señalaba el lugar donde debía iniciarse el emplazamiento.

Alentados por los mensajes de María, que siempre fueron difundidos con la aprobación del obispo local, los fieles comenzaron a llegar en creciente número a San Nicolás en los años posteriores a 1983. Inicialmente se congregaban en torno a la Catedral, donde se realizaban las primeras reuniones de oración y veneración. Con el tiempo, los peregrinos que llegaban en cada vez mayor número comenzaron a trasladarse al “campito”. Ese fue el lugar señalado por la Virgen, que dio origen a una tradición de visita que uniría a miles de devotos de distintas provincias y países vecinos.

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Procesión del 25 de Septiembre de 1988

Fue a partir de entonces cuando el obispo Mons. Domingo Salvador Castagna dio “luz verde” a la construcción del templo, que se diseñó para albergar entre ocho y nueve mil personas de pie, con terrazas y explanadas para los peregrinos. Las peregrinaciones crecieron año tras año: en 2003, a los 20 años de la primera aparición, 400.000 personas recorrieron la ciudad; diez años después se contabilizaron 500.000 fieles. En 2014 quedó inaugurado por completo el interior del Santuario.

La última gran intervención en el Santuario fue la iluminación integral de su imponente cúpula, de 24 metros de diámetro, que corona el templo y lo convierte en un faro visible desde distintos puntos de la ciudad. Gracias a un moderno sistema lumínico, la cúpula resalta su estructura de hormigón armado y revestimiento en cobre, ofreciendo de noche una imagen majestuosa que realza el valor arquitectónico y espiritual del lugar.

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El santuario de María del Rosario, con su fachada exterior aún en refacciones

Estudio de los mensajes y aprobación de la Iglesia

A lo largo de los años, los mensajes de la Virgen fueron publicados y estudiados. Tras exhaustivos análisis de diferente índole, el 22 de mayo de 2016 Monseñor Cardelli declaró oficialmente la veracidad de las apariciones, reconociendo su carácter sobrenatural a nivel diocesano. Posteriormente, Mons. Hugo Santiago explicó que, tras autorización del Vaticano, se dejaría de difundir públicamente los mensajes privados de Gladys Motta, marcando un nuevo capítulo en la relación entre la Iglesia y las revelaciones.

Todos los mensajes difundidos contaron con la aprobación de los sucesivos obispos. Tras exhaustivas investigaciones, tanto de los mensajes como de la persona de Gladys, reconocieron su carácter sobrenatural.

La Iglesia Católica distingue entre revelaciones privadas y la doctrina pública y oficial. La aprobación de apariciones depende del obispo local y se sustenta en el análisis del vidente, el contenido, la forma y la finalidad de la manifestación. Así, los fieles pueden optar por creer o no en ciertas apariciones, sin afectar su fe en los dogmas esenciales.

¿Qué puede decirse del caso de la Virgen en San Nicolás?

Los mensajes de la Virgen María en San Nicolás se destacan por su claridad doctrinal y profundidad cristocéntrica. Esto quiere decir que los mensajes siempre ponen a Jesucristo en el centro del llamado, un hecho fundamental en la valoración de la Iglesia. Los mensajes de la Virgen en San Nicolás invitan a la oración, al arrepentimiento y el ayuno. Todo esto va en sintonía con la “vida de conversión” que pronueve la Iglesia. Por ejemplo, la Virgen exhorta: “Amados hijos, necesitados estáis de Mí, es tiempo de rezar, es tiempo de pedir, arrepentíos y se os dará”, y también: “Hijos míos: acogeos al Corazón de Jesús y no temáis; Él os guiará en todo momento”.

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Estos mensajes son coherentes con otras apariciones marianas reconocidas en el mundo: primero, por ser rigurosamente doctrinales. Segundo, por contener exhortaciones que María “repite” en sus distintas apariciones. Entre ellas, una muy frecuente: el llamado a consagrarse a ella. Tercero, porque en su contenido no hay nada que busque “favorecer” a grupos particulares, sino que invitan a los fieles a obedecer a Jesús y a la Iglesia. La Virgen recuerda en San Nicolás: “Sed fieles a Mi Hijo; las distracciones del mundo os alejan del camino de la verdad”, reforzando el contenido espiritual y moral de sus palabras.

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La cúpula del Santuario con su moderno sistema de iluminación, a 42 años del inicio del acontecimiento mariano en San Nicolás.

Además, no puede soslayarse que los mensajes han ido acompañados por “signos” extraordinarios. Entre ellos, por ejemplo, el hallazgo de una “fuente natural” de agua bajo las tierras barrancosas y aparentemente secas del Campito siguiendo una revelación dada por María en un mensaje. Este es uno de tantos hechos. Los mismos fueron investigados, pero no han podido ser explicados científicamente. Si bien estos hechos no son el centro del llamado y nadie está obligado a creerlos, sin duda dan un aliciente importante a la veracidad de la apariciones.

Otro punto relevante es la sencillez de la vidente, Gladys Quiroga de Motta. Mujer humilde, sin formación teológica avanzada, siempre evitó las cámaras. Todos los mensajes fueron difundidos únicamente con las autorizaciones obispales correspondientes. Su autenticidad, junto con la profundidad teológicos de los mensajes -incluso acompañados de citas bíblicas muy precisas-, fueron hechos claves. De esta manera, la Iglesia debió reconocer su carácter sobrenatural.

Hoy, en el 42° aniversario de la primera aparición, cientos de miles de peregrinos llegan a San Nicolás para venerar a María del Rosario. Con la cúpula del Santuario iluminada y la tradición consolidada, nuestra ciudad se mantiene como centro de devoción mariana en Argentina.

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