Tensión por el alto el fuego entre Israel y Líbano

NewsITe
El presidente de Líbano, Joseph Aoun, mantuvo una audiencia privada de unos 30 minutos con el papa León XIV en el Vaticano, en un encuentro atravesado por la preocupación internacional por el frágil alto el fuego entre Israel y Líbano. Según informó la presidencia libanesa y recogieron medios internacionales, el mandatario agradeció el respaldo de la Santa Sede, pero pidió redoblar la presión diplomática sobre Israel para que cumpla plenamente el acuerdo alcanzado en junio bajo mediación de Estados Unidos.
Durante la reunión, Aoun insistió en que el Gobierno libanés necesita apoyo político y moral para exigir el fin de los ataques diarios israelíes contra el sur del país, donde viven miles de civiles y se concentran infraestructuras clave. El presidente planteó que la continuidad de esos operativos militares y de demolición vulnera el espíritu y la letra del documento de alto el fuego, que prevé una retirada gradual de las fuerzas israelíes y el despliegue del ejército libanés en la zona.
En un comunicado oficial, el Vaticano señaló que, si bien celebra la firma del acuerdo marco de cese de hostilidades, observa con «seria preocupación» las dificultades para llevarlo a la práctica. La Santa Sede remarcó que acompañará los esfuerzos internacionales orientados a consolidar la paz y a garantizar que las partes cumplan los compromisos asumidos, en línea con la histórica posición del papado en favor de la protección de la población civil en Medio Oriente.
Un acuerdo frágil en una región en tensión permanente
El entendimiento alcanzado el 26 de junio prevé el desarme progresivo de Hezbolá en el sur del Líbano, la retirada escalonada del Ejército israelí y la instalación de fuerzas libanesas en las áreas actualmente ocupadas. Como paso inicial, se definieron «zonas piloto» donde se probaría el esquema de seguridad. Sin embargo, pese a una tregua que se extendió durante varias semanas, Israel mantuvo ataques intermitentes y operativos de demolición a gran escala en una franja de unos diez kilómetros dentro del territorio libanés.
La escalada reciente tiene su origen en marzo, cuando Hezbolá —respaldado por Irán— involucró de lleno al Líbano en el conflicto al lanzar ataques contra Israel, que respondió con bombardeos aéreos masivos y el despliegue de tropas terrestres. El choque reavivó viejas tensiones en una frontera históricamente inestable y volvió a poner al país del Cedro en el centro de la crisis en Medio Oriente, ya golpeado por una profunda crisis económica y política.
En este contexto, Aoun reclama que Israel cese los ataques contra aldeas, rutas y servicios esenciales, condición que considera indispensable para iniciar la reconstrucción del sur y garantizar el regreso de las personas desplazadas. La diplomacia libanesa apuesta a que el respaldo del Vaticano y de otras capitales occidentales contribuya a encauzar la implementación del acuerdo marco y a evitar un nuevo ciclo de guerra abierta en la región.
«La Santa Sede, si bien acoge con satisfacción la firma del documento, ha expresado su seria preocupación por las dificultades que se están encontrando en su implementación», señaló el comunicado difundido en Roma.
Mientras tanto, las conversaciones auspiciadas por Estados Unidos continúan, aunque con resultados limitados. La comunidad internacional observa con atención si las partes logran traducir la frágil tregua en un alto el fuego duradero que reduzca la violencia y siente las bases para una mayor estabilidad entre Israel y Líbano.

