Los rayos UV pueden dañar la superficie ocular si no se toman las precauciones necesarias, sobre todo en esta época del año. Qué anteojos aconsejan los oftalmólogos.

La radiación ultravioleta del sol provoca daño en la piel si la exposición es en horarios no recomendados, muy prolongada y sin la debida protección.
Lo mismo ocurre en la superficie ocular, en la que el efecto de la radiación suele traducirse en lagrimeo, ojos rojos, sensación de arenilla y visión borrosa.
Por esa razón, a los cuidados que la mayoría de las personas ya incorporaron a sus rutinas en vacaciones, los especialistas en oftalmología recomiendan sumar otros, con el objetivo de cuidar la vista.
Según indicó la médica oftalmóloga Betty G. Arteaga (MN 112149 – MP 332301), “los rayos ultravioletas (UVA y UVB) son altamente dañinos para la vista, en tanto otra zona comúnmente olvidada es la piel de los párpados, localización frecuente del cáncer de piel”.
“Es por ello que es importante protegerse, ya que al igual que la piel, los ojos también tienen memoria si fueron expuestos excesivamente a los rayos UV”, enfatizó la especialista del Servicio de Oftalmología del Hospital Italiano de Buenos Aires.
Problemas frecuentes
A su turno, la médica oftalmóloga Irene Copati (MN 113.365) explicó que “los rayos solares pueden hacer daño en distintas partes del ojo: opacar el cristalino y generar cataratas, o provocar degeneración macular y maculopatía solar, que suelen ser irreversibles y producen disminución de la visión permanente, o incluso melanoma ocular y tumores en la piel de los párpados”.
La especialista del Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Austral señaló que “hay dos problemas bastante frecuentes”. Por un lado, “el pterigion, un crecimiento de la conjuntiva que va avanzando sobre la córnea y suele ser muy sintomático, al provocar ojo rojo y lagrimeo. Por otro, la pinguécula, que también es un crecimiento de la conjuntiva al lado de la córnea -precisó-. Otro inconveniente es la queratitis provocada por fototraumatismo, es decir una lastimadura de la superficie de la córnea por el reflejo de los rayos solares en la nieve, la arena y el agua o por el uso de lámparas con radiación UV. Es muy dolorosa, y suele presentar visión borrosa, lagrimeo y ojo muy rojo”.
Y tras asegurar que “existen personas con mayor riesgo de sufrir daño ocular debido a la exposición a radiación ultravioleta, como los pacientes operados de cataratas y que tienen una lente intraocular sin filtro UV”, Copati resaltó que “también las personas que pasan mucho tiempo al sol, como los trabajadores rurales y jardineros, o quienes realizan actividad física al aire libre, al igual que las personas con ojos claros y los niños deben extremar los cuidados”.
En ese sentido, la oftalmóloga del Hospital Universitario Austral -al igual que lo hacen sus colegas dermatólogos- sugirió reducir el tiempo de exposición solar, en particular entre las 11 y las 16, cuando los rayos inciden de manera más intensa, “además de nunca mirar directamente al sol”.
También recomendó usar en la cara protector solar con alto FPS, junto con sombreros o viseras que protejan la vista de la radiación.
Anteojos de sol con protección UV 100%, ¡siempre!
Coincidieron las especialistas que para protegerse de los efectos de la radiación UVA y UVB es fundamental el uso de anteojos de sol.
En este punto, Arteaga agregó: “Contrariamente a lo que se cree, no es importante el color del lente, sino que tenga la protección adecuada contra los rayos UV. No hay una relación directa entre el tono del cristal y el grado de protección, es decir, no significa que cuanto más oscuro sea el vidrio más nos protegerá de los riesgos del sol. Existen anteojos transparentes que tienen filtros ultravioletas. Por ello es importante comprar los anteojos en ópticas reconocidas, en donde esté garantizado que el lente tiene filtro, o en donde uno pueda averiguar con un profesional si verdaderamente lo tiene. Preferentemente su formato debe ser envolvente cubriendo toda el área de los ojos. Y utilizarlas también en los días nublados”.
Y consultada acerca de si la recomendación incluye también a los niños, la experta señaló: “Los niños suelen pasar más tiempo al aire libre en vacaciones y, por tanto, están más expuestos a sufrir afecciones en sus ojos. Por eso, hay que evitar la exposición en las horas de máxima intensidad, y sí ponerles gorros o sombreros y usar lentes de sol con filtro UV a partir de los cinco o seis años”.
Asimismo, recalcó que “es muy importante proteger a los niños de la radiación UV, ya que está demostrado que más de la mitad del tiempo que una persona pasa expuesta al sol en toda su vida sucede antes de los 16 años”.
Respecto a la manera de contrarrestar los síntomas de lagrimeo, ojo rojo y sensación de arenilla, Copati recalcó la importancia de “no automedicarse y consultar con un médico oftalmólogo ante cualquier duda”. “Muchas veces se usan colirios que terminan siendo contraproducentes o que no solucionan el problema -explicó-. Los colirios con lágrimas, antiinflamatorios o antibióticos deben ser prescritos siempre por un médico oftalmólogo”.

