Ferreira reclama una condena ejemplar por el caso en Río

NewsITe
Anamá Ferreira, modelo y presentadora brasileña radicada en la Argentina, se pronunció con dureza sobre el caso de Agostina Páez, la abogada e influencer argentina detenida en Río de Janeiro luego de ser filmada realizando gestos racistas contra trabajadores de un bar. El episodio, que generó fuerte repudio en redes sociales, derivó en una causa judicial en Brasil y en un debate público sobre los límites de la libertad de expresión.
De acuerdo con información a la que accedió la Agencia Noticias Argentinas, Páez, oriunda de Santiago del Estero, fue interceptada por la Policía Militar tras la denuncia por discriminación. La joven quedó bajo investigación, le retuvieron el pasaporte y debió colocarse una tobillera electrónica mientras la Justicia brasileña define su situación procesal.
Desde su cuenta de X (antes Twitter), Ferreira rechazó cualquier intento de minimizar el comportamiento de la influencer. “Lo que gritó esa chica no es ‘un exabrupto’, es racismo, y el racismo no se relativiza, no se justifica y no se aplaude”, escribió. El mensaje se amplificó con fuerza en redes, donde muchos usuarios reclamaron castigos más severos frente a hechos de odio racial.
La exmodelo fue incluso más allá y pidió una sanción ejemplificadora para la joven argentina: “Que sirva de ejemplo: la libertad de expresión no incluye humillar ni odiar. El respeto no es opcional. Deseo que pases unos años presa en Brasil”. Minutos después, reforzó su postura con una frase que se viralizó de inmediato: “Presa la quiero”.
Cruce con D’Alessandro y marco legal en Brasil
Las declaraciones de Ferreira derivaron en un cruce público con el abogado y mediático Mauricio D’Alessandro, quien cuestionó con dureza la intervención de la Justicia brasileña. “Meten presa a una chica de 29 años por hacerles el gesto de gorila a un par de muchachos exaltados, una locura”, planteó el letrado, intentando relativizar la gravedad del episodio.
La respuesta de Ferreira fue inmediata y apuntó al corazón de la discusión: “¿Una locura en qué sentido? ¿Que debe estar presa o le parece bien ser racista? Le recuerdo que es crimen en la ley brasileña”, replicó, marcando la diferencia entre una ofensa común y un delito de racismo tipificado.
- El caso ocurre en un contexto de mayor sensibilidad social frente a la discriminación racial en Brasil.
- La causa contra Páez podría derivar en una condena efectiva si la Justicia considera acreditado el delito.
- Organizaciones de derechos humanos de ambos países siguen de cerca el expediente.
Para sostener su posición, Ferreira citó la normativa vigente en Brasil y recordó que la Ley Nº 14.532/2023 equipara la injuria racial al crimen de racismo. Ambas figuras son consideradas imprescriptibles e inafianzables y contemplan penas más severas para quienes cometen este tipo de delitos. El caso de Páez se inscribe así en un marco legal que en los últimos años endureció la respuesta frente a los actos de discriminación.
“Ley Nº 14.532/2023 equiparó la injuria racial al crimen de racismo. Ambas infracciones son imprescriptibles e inafianzables, y prevén penas más severas”, remarcó Ferreira.
Mientras la Justicia de Río de Janeiro avanza con la investigación y define los pasos a seguir, el episodio ya abrió un intenso debate en la Argentina y en Brasil sobre los discursos de odio, la responsabilidad de los influencers en redes sociales y el alcance de la libertad de expresión cuando se cruza la línea de la violencia racista.

