ANAC pone en marcha un nuevo esquema para licencias aeronáuticas

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El Gobierno nacional oficializó la reglamentación de la figura del examinador de vuelo y puso en marcha el primer procedimiento de autoridad delegada para la toma de exámenes de pericia en la aviación civil argentina. La medida, instrumentada por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) a través de la Resolución N.º 75/2026 publicada en el Boletín Oficial, marca un cambio de paradigma en el sistema de otorgamiento de licencias y habilitaciones aeronáuticas.
Hasta ahora, la evaluación de quienes aspiraban a una licencia o una nueva habilitación recaía casi exclusivamente en los inspectores de la autoridad aeronáutica, lo que generaba demoras históricas en la programación de exámenes y en la tramitación de credenciales. Con el nuevo esquema, la ANAC delega en profesionales especialmente calificados la facultad de tomar exámenes y verificaciones de competencia, manteniendo en todos los casos la supervisión y el control estatal.
Los examinadores de vuelo serán pilotos designados por la ANAC que, tras cumplir una serie de requisitos técnicos y formales, asumirán el rol delegado del Estado para evaluar la pericia y el nivel de capacitación de los aspirantes. Esta figura ya había sido incorporada a las Regulaciones Argentinas de Aviación Civil (RAAC), pero ahora adquiere plena operatividad con la reglamentación específica.
Cómo será la designación de los nuevos examinadores
La inscripción para convertirse en examinador de vuelo estará abierta a cualquier piloto que cumpla con las condiciones establecidas por la autoridad aeronáutica. Entre los pasos centrales del proceso se destaca la realización de un curso de formación específico, que será gratuito, de modalidad virtual y dictado en forma sincrónica, permitiendo la participación desde cualquier punto del país.
Una vez aprobado el curso y verificado el cumplimiento de los requisitos, la ANAC emitirá la resolución correspondiente que habilitará al profesional a desempeñarse como examinador de vuelo. Estos examinadores actuarán como representantes del Estado en la instancia de evaluación, sin dejar de estar sujetos a los controles, auditorías y lineamientos de la autoridad regulatoria.
El nuevo sistema no altera el derecho de los solicitantes a elegir cómo rendir sus exámenes. Quienes tramiten licencias o habilitaciones podrán optar entre presentarse ante un examinador de vuelo designado o bien continuar haciéndolo ante un inspector de la ANAC, bajo un mismo estándar de exigencia y con idénticos criterios de seguridad operacional.
Impacto federal y alineamiento con estándares internacionales
Desde el organismo remarcan que la implementación de examinadores de vuelo apunta a agilizar los tiempos de gestión, reducir costos y fortalecer el carácter federal del sistema de licencias. Al contar con profesionales habilitados en distintas jurisdicciones del país, los aspirantes podrán rendir sus evaluaciones en su lugar de residencia o en puntos cercanos, incluso dentro del mismo centro de instrucción donde realizan su formación diaria.
- Mayor disponibilidad de turnos y reducción de demoras en los exámenes.
- Disminución de costos asociados a traslados hacia grandes centros urbanos.
- Presencia de examinadores en diversas provincias y aeroclubes del país.
- Mantenimiento de los estándares de seguridad y control por parte de ANAC.
La ANAC destaca que este modelo sigue prácticas consolidadas en otras autoridades aeronáuticas del mundo, donde parte de las tareas de evaluación se delegan en el sector privado, mientras que el Estado concentra sus esfuerzos en un esquema de control ex post y de vigilancia continua de la seguridad operacional.
“Con estas medidas, la ANAC continúa avanzando en la modernización, federalización y optimización de los procesos vinculados a la formación y certificación del personal aeronáutico, generando beneficios concretos para el sector y fortaleciendo la eficiencia del sistema aeronáutico argentino”, señalaron fuentes oficiales.
Con la incorporación de examinadores de vuelo, el organismo confía en lograr un sistema más ágil, flexible y cercano al usuario, sin resignar los niveles de exigencia técnica ni los parámetros de seguridad que demandan las normas nacionales e internacionales que rigen la actividad.

