Ana María Picchio se reinventa con cuentos sufí para chicos

De El Marginal al escenario infantil: una nueva faceta

Ana María Picchio leyendo cuentos sufí para chicos en el Palacio Libertad

NewsITe

A los 80 años y con más de seis décadas de trayectoria, Ana María Picchio vuelve a sorprender. Después de encarnar a la implacable jefa del Servicio Penitenciario Federal en la serie El Marginal, la actriz se anima ahora a un registro completamente distinto: la lectura actuada de cuentos infantiles basados en la filosofía sufí, en funciones gratuitas en el Palacio Libertad de la Ciudad de Buenos Aires.

La propuesta, dirigida por la reconocida Elena Tritek y titulada “Anita te cuenta un cuento”, invita a las infancias y a sus familias a acercarse a historias que, lejos de ser meramente entretenidas, plantean preguntas sobre la libertad, el amor y la búsqueda interior. Picchio reconoce que los textos “no son muy divertidos” en el sentido convencional, pero destacan por dejar siempre un mensaje profundo hacia el final.

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Uno de los relatos que más la conmovió narra la historia de un pájaro muy especial al que su dueño encierra en una jaula de plata. Antes de emprender un viaje, el hombre le pregunta qué regalo quiere que le traiga y el ave responde que lo único que desea es imposible: su libertad. Aun así, le pide que busque a sus parientes para contarles cómo vive. Cuando el hombre regresa y transmite el mensaje, el pájaro cae como muerto. Desesperado, su dueño lo saca de la jaula y lo deja en la ventana para que la brisa se lo lleve, hasta que el ave revive y se marcha diciendo: “la brisa y yo salimos”.

Picchio interpreta estos cuentos en escena, lejos de una lectura convencional sentada frente a unas hojas. Por sugerencia de Tritek, decidió actuar cada historia, incorporando movimiento, gestos y climas que mantienen la atención de un público infantil exigente y sincero. “Los chicos no disimulan”, suele decir la actriz, sorprendida por la manera en que las miradas de los niños revelan entusiasmo, aburrimiento, sueño o curiosidad en cuestión de segundos.

La respuesta del público y el desafío de hablarle a la infancia

En las funciones, las niñas y los niños siguen con seriedad el desarrollo de los relatos sufíes y no dudan en acercarse al finalizar la obra. Picchio cuenta que una nena de cinco años se acercó para decirle simplemente “linda”, como si hablara de una igual. Otro chico le pidió “la papa que le diste al cocodrilo”, en referencia a uno de los cuentos que la propia actriz inventó para integrar al espectáculo. Esas reacciones espontáneas confirman, según ella, que lograr entretener a un chico es “una de las cosas más lindas que te pueda pasar”.

La propuesta no está pensada solo para menores: también hay adultos que se acercan por curiosidad y terminan disfrutando del humor, la ternura y la profundidad de los textos. La lectura actuada de Picchio rescata una tradición oral que dialoga con la filosofía sufí —centrada en la unión mística con lo divino y el amor universal— y la pone al alcance de nuevos públicos. El ciclo tendrá su última función el domingo 26 de julio a las 16.00 en el Palacio Libertad, con entrada libre y gratuita, sujeto a la capacidad de la sala.

De esta manera, Ana María Picchio vuelve a confirmar su versatilidad y su vigencia en la escena argentina, animándose a una “pisada escénica” diferente que combina teatro, literatura y reflexión para toda la familia.

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